11 julio, 2013

José Luis Ochoa, ingeniero civil eléctrico de la USM, vive hace siete años en Japón y practica artes marciales desde los siete años de edad. Su brillante participación se desarrolló en el Asian Open de Brazilian Jujitsu 2012.

En su línea, es el campeonato más grande que se celebra en Asia, y atrae a participantes de distintas partes del mundo. Por eso, que un chileno haya alcanzado una doble medalla de oro en el Asian Open de Brazilian Jujitsu 2012 es más que digno de destacar: su nombre es José Luis Ochoa, es ingeniero civil electrónico de la Universidad Santa María y decidió radicarse definitivamente en Tokyo, Japón, en 2006.

Definitivamente, porque ya en 1999 había tomado sus maletas y se había trasladado a vivir por un año a dicho país para estudiar Judo en la cuna de dicho deporte. No era un simple capricho, pues desde los siete años practica la disciplina y profesionalizar aún más sus habilidades le significó congelar sus estudios en la Casa de Estudios.

Su participación en la versión 2012 del torneo de Jujitsu –que se celebra hace siete años– le reportó al chileno las dos preseas, tanto en categoría cinturón azul (hasta 94 kilos) y categoría libre (sin límite).

Al respecto, el deportista dice sentir “una satisfacción muy grande, porque fueron muchas horas de entrenamiento y dieta para esa competencia. La verdad es que me sentí contento solo con el hecho de haber podido dar lo mejor de mí a través de todo el proceso”.

Una vida de experimentos

Recordando, José Luis Ochoa dice que en su familia todos estaban llamados a escoger un deporte que practicar. Se presentó la opción del judo y la tomó porque no se le ocurrió otra. Y hoy lo agradece.

“Reconozco que siempre fue un sacrificio cuando pequeño, pero sin duda fue una de las decisiones que más ha impactado mi vida, al punto de traerme a Japón”, expresa.

Estando en cuarto año de Ingeniería Civil Electrónica en la USM, en 1999, se fue al país asiático por 12 meses y luego regresó para retomar sus estudios, que cursaba con una beca por su talento deportivo. “El actual rector José Rodríguez facilitó el proceso en esos años y  agradezco haya apoyado mi decisión desde un principio. Pienso que mi principal motivación fue siempre el interés por aprender, disfrutar descubrir cosas nuevas y disfrutar ese proceso”, reflexiona.

Por eso, cuando en 2006 ya trabajaba y tuvo la oportunidad de obtener una beca entregada por el gobierno japonés y cursar un MBA en la Universidad de Waseda, no dudó en salir nuevamente de Chile.

Hoy se desempeña en Tokyo como consultor de IBM Japón y trabaja principalmente desarrollando e implementando estrategias para integrar empresas a nivel global. “Más que el judo, el interés siempre fue explorar y aprender y Japón, por sus diferencias de cultura, idioma  y lejanía con nosotros, es un país ideal para hacer eso”, sostiene.

Y sus ganas de seguir experimentando ya tienen nuevo destino: se mudará a Singapur. “Mi novia está allá trabajando para Sony y quiero pasar más tiempo con ella. Aún no tengo trabajo asegurado pero seguro se abrirán buenas alternativas”, afirma con optimismo.

En cuanto a sus planes deportivos, adelanta que es probable que participe en la próxima edición del mismo campeonato, a realizarse a fines de este año. “Como sansano, pienso que el hombre se compone de múltiples disciplinas para alcanzar su desarrollo integral, y el deporte es sin duda una de ellas”, subraya. “Ayuda a las personas no solo a recrearse sino también, sobre todo cuando se realiza de una manera competitiva, a superar dificultades y poner a prueba los propios límites. Este ejercicio es fundamental para desarrollar la fuerza de voluntad y la capacidad de esforzarse para alcanzar metas futuras en todos los aspectos de la vida”.

Fuente: USM

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