28 febrero, 2014

César Cuitiño Santibáñez
Kinesiólogo Universidad San Sebastián

Son libros, cuadernos, estuches, colaciones los que se ven a diario en las mochilas de nuestros niños y adolescentes, quienes deben transportar importantes pesos en su espalda, carga que –si es excesiva y asimétrica- pudiese generar vicios posturales como lesiones a nivel de hombros, cuello y de espalda. ¿Qué hacer? Prevenir.

Debemos conocer a nuestros hijos, y con ello establecer qué carga deben llevar consigo, considerando la edad, la cantidad de peso que debe transportar, el tamaño y el tipo del bolso, la contextura física del niño. La distribución de la carga debe ser simétrica, por eso es recomendable usar mochilas, y no bolsos con un solo tirante, dado que estos generan carga en un solo hombro produciendo desniveles entre los hombros y favoreciendo la aparición de desviaciones en la espalda, conocida como escoliosis.

El peso excesivo en la espalda genera en los niños una inclinación en demasía de su cuerpo hacia adelante, favoreciendo que el niño mantenga una mirada hacia el suelo, y al intentar corregir la mirada, lleva su cabeza y cuello hacia atrás sobrecargando la musculatura del cuello y hombros, que pudiese trasladar trastornos a las extremidades superiores. Además, esta alteración de la mirada puede generar un evento traumático, como caídas.

Ahora, ¿Cuánta carga puede soportar un niño? Lo primero es saber la sensación del niño. La carga que trasladará en su espalda y hombros debe ser cómoda y no ocasionar molestias. Los modelos recomendables, son las mochilas, que con un peso y uso adecuado (usar ambos tirantes, usar la mochila lo más arriba posible en su espalda) ayuda al menor a tener una postura balanceada, favorece llevar los hombros hacia atrás, obligándolo a pararse derecho y caminar erguido; como segunda opción, están las mochilas con ruedas, teniendo en consideración que no es recomendable usarla en niños de edad pre-escolar y en los primeros años de educación básica, dado que al ser trasladados con una sola mano, genera desbalances a nivel de columna y de extremidades superiores, y por otra parte, la acción de levantar la mochila con ruedas con una sola extremidad, puede también, ocasionar alteraciones a nivel de cuello, hombro, codo o muñeca. La carga que se recomienda depende de la condición y contextura del niño, pero este debe fluctuar entre un 10%-15% del peso del estudiante.

Consejos:

– Evitar los bolsos con un solo tirante, dado que puede generar cargas unilaterales, favoreciendo alteraciones en un hombro o desviaciones de la columna.

– La utilización de mochilas con ruedas no es recomendable en niños pequeños y que se trasladen por largos trayectos. Si debe trasladar peso excesivo, es la opción a considerar para el niño.

– Utilice mochilas con ambos tirantes, que la carga de la mochila no supere el 10%-15% del peso del niño, considerando su  contextura. Si tenemos un niño con sobrepeso u obeso, ya carga con una ‘mochila’ consigo mismo, no debemos aumentar la carga hacia el niño.

–  El padre o la madre debe observar a su hijo, para establecer si existen vicios posturales, o cambios posturales al usar la mochila (desviaciones de la columna, desniveles a nivel de hombros, inclinaciones excesivas de cabeza).

– Si el niño presenta o indica alteraciones en la espalda, cuello, hombros se debe considerar la consulta de un especialista del área de la salud para su evaluación (médico), y según ello, el menor será derivado al profesional adecuado para la resolución de la alteración, es el caso del Kinesiólogo, quien con la intervención kinésica tiene como objetivo flexibilizar y fortalecer la columna, como también favorecer el equilibrio postural. Es deber de nosotros los padres, velar por el bienestar de nuestros hijos.

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