7 marzo, 2014

Bajo un intenso sol veraniego, un grupo de 60 estudiantes de la carrera de Ingeniería Civil de Minas de la PUCV decidió cambiar la clásica imagen de la recepción de los alumnos de primer año y optó por realizar una actividad benéfica, recuperando los jardines, la cancha y el exterior de las salas de la Escuela San Judas Tadeo, ubicada en el cerro San Juan de Dios de Valparaíso.
Hasta ese tradicional rincón del puerto llegaron 54 novatos acompañados por los jóvenes universitarios Carlos Schumann, Ignacio Cornejo, Antonieta Frías, Héctor Morales, Pablo Bravo y Gonzalo Vergara, quienes previamente se habían reunido en la Facultad de Ingeniería, donde les entregaron los materiales, la indumentaria y asignaron las tareas que se iban a desarrollar durante el día.

“Cuando ideamos la actividad queríamos cambiar la imagen que se tienen hoy en día del mechoneo, donde los estudiantes andan con la ropa sucia y pidiendo plata. Percibimos que la gente no ve esto como algo positivo, sino que todo lo contrario. La PUCV está en contra de este tipo de actividades, así que decidimos postular a los proyectos de recepción novata que presenta la Dirección de Asuntos Estudiantiles y para esto propusimos una actividad con una base solidaria”, agrega Carlos Schumann, presidente del Centro de Alumnos de Ingeniería Civil de Minas.

Algunos jóvenes se encargaron de limpiar los muros y pintar la parte exterior de las salas de clases. Marcaron los límites de la cancha de fútbol y compraron unas jardineras para tratar de hermosear el interior del establecimiento. Otro grupo se reunió en la cocina y prepararon jugos naturales para hidratar a los (as) “albañiles” y a los (as) “jardineros” que con pala y picota retiraban las malezas del patio.

“Este tipo de mechoneo, en cambio, contribuye a la sociedad, es una acción benéfica y hace que los alumnos novatos se conozcan en un ambiente distinto al de la sala de clases. La idea es que puedan interactuar en otro tipo de situaciones”, complementó Ignacio Cornejo, vicepresidente del Centro de Alumnos de esta carrera.

Los estudiantes narran que desde un comienzo tuvieron la idea de ayudar a la comunidad. Fueron a conversar a la municipalidad de Valparaíso y hablaron con algunos asesores del alcalde, quienes les orientaron para organizar esta actividad. “Nos contactamos con la Corporación Municipal de Valparaíso, quien nos sugirió ayudar a la escuela y nos comunicamos con la directora del colegio. Ella se mostró muy agradecida y mandó una carta de agradecimiento a la dirección de la escuela”, agregó Schumann.

“Considero que es una bonita labor la que están haciendo, cambiando la visión que se tenía de las fiestas mechonas. Creo que la juventud puede entregar mucho”, precisó la directora del establecimiento, Patricia Durán. En la escuela estudian 160 niños, provenientes de familias vulnerables, quienes cursan entre 1° y 8° básico.

LA INICIATIVA FUE FINANCIADA POR LA UNIVERSIDAD

El proyecto recibió 120 mil pesos a través de la Dirección de Asuntos Estudiantiles, recursos que permitieron conseguir los insumos, aunque muchas personas decidieron aportar. “Queremos dejar esta actividad como una tradición para la recepción novata. Los alumnos están motivados, creo que podría ser repetirse (…) La idea es que otras carreras puedan sumarse. La base de nuestro proyecto es cambiar la esencia del mechoneo y llevarlo a algo positivo”, concluyó el presidente del Centro de Alumnos de Ingeniería Civil de Minas.

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