13 marzo, 2014

El director del Centro Meteorológico y Ambiental de la Universidad de Santiago, Patricio Pérez, indica que grandes ciudades como Santiago, poseen diversidad de fuentes contaminantes y, por lo tanto, es necesario emplear medidas tendientes a disminuir contaminación más dañina.

“Me parece bien que haya intención de enfocarse en el material particulado fino, porque hace bastante tiempo de que hay consenso en que se deben concentrar los esfuerzos en la reducción del MP 2.5, que es más dañino que el que está normado y por el cual se decretan los episodios normalmente”, indicó director del Centro Meteorológico y Ambiental de la Universidad de Santiago, Patricio Pérez.

Esto en relación a las declaraciones del ministro de Medio Ambiente, Pablo Badenier, quien adelantó que se actualizará la normativa de varias ciudades del país, junto con crear una nueva para otras localidades que han presentado índices de contaminación ambiental en los últimos años, como parte del programa de la Presidenta Michelle  Bachelet.

Sin una ley que busque disminuir la suspensión de Material Particulado 2.5 en el aire de Santiago, los últimos años la existencia de este contaminante se ha incrementado. “Ha habido más episodios de alerta ambiental por exceso de material particulado fino que grueso, en una relación de 14 a 6 alertas declaradas el 2013”, acotó el investigador Pérez.

La medida busca regular las fuentes contaminantes que produzcan MP 2.5, que principalmente se produce debido al uso de chimeneas, algo bastante común en los hogares de las ciudades sureñas.

“En esas ciudades, las medidas de control o disminución están enfocadas principalmente en el control del uso de la leña y cómo mejorar el proceso de combustión con estufas que tengan un proceso de filtrado, usando leña seca y apropiada para que emita menos material. Entonces, eso es algo más o menos lógico que se haga en provincias”, señaló el director del Centro Meteorológico y Ambiental de la Universidad de Santiago.

Efecto de la restricción vehicular

El impacto de la restricción vehicular es “tangencial o marginal. No es algo fundamental en el tema de la descontaminación”, explica Patricio Pérez. Sin embargo, el investigador sostiene que en el caso de los vehículos, hay que analizar en detalle las consecuencias de su uso, ya que contaminan de diversas maneras.

Si se trata de circulación vehicular por caminos de tierra, sucios o no pavimentados, se eleva material particulado grueso (PM 10) al ambiente; pero si se analiza el efecto de la combustión por motores diesel, se trata de partículas finas (PM 2.5). “Eso implica que se deben exigir normas de combustión bastante estrictas y creo que eso está en los planes de las autoridades ambientales”, señaló Pérez.

Fuente: USACH

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