30 octubre, 2014

Carlos Bahamondes, magíster en Ciencias del Ejercicio y docente de la Escuela de Kinesiología de  la Universidad Mayor sede Temuco, entrega las claves para una correcta elección de la  indumentaria deportiva. 

Para el especialista, lo importante es saber que cada persona requerirá de tecnologías diferentes  según su especificidades fisiológicas y también si su práctica es recreativa o de alta competencia.

No cabe duda que el esfuerzo puesto en un entrenamiento diario es distinto al realizado en una  competición, tampoco que las personas tienen características físicas distintas y que, a partir de  eso,  las necesidades de indumentaria para la práctica deportiva son variadas.

Carlos Bahamondes, académico de la Universidad Mayor sede Temuco, reafirma lo anterior y lo  ejemplifica con una reflexión: “uno siempre piensa en comprar o tener zapatillas que absorban  impactos para evitar lesiones, pero la verdad es que la absorción de impactos puede generar
disminución del rendimiento. Todo depende de la persona y para qué las necesite”.

Tipos de pisada

“Lo primero antes de comprar un calzado deportivo es saber qué tipo de pisada se tiene. Cuando  ese pie supina (mayor impacto en zonas  exteriores) o prona demasiado (mayor impacto en zonas  interiores)  lleva a que zonas del pie, de la rodilla o de la cadera se estresen más que otras”,  advierte Bahamondes.

Para este kinesiólogo y también profesor de educación física, es clave identificar el tipo de pisadas.  «Si pensamos en entrenar y trotar 10 kilómetros diarios, en una semana sumaremos 70 kilómetros y en un mes serán casi 300, lo cual va a llevar a que este mecanismo repetitivo genere lesiones, por lo tanto, la zapatilla viene a cumplir el rol protector de los pies, de las articulaciones y de las zonas débiles que están ligadas a este pie”.

“Lo lógico es que cada uno de nosotros se hiciera un análisis de huella plantar, para ver cómo es el tipo de pie y en función de eso, decidir qué zapatilla comprar”, resume sobre el punto.

Entrenamiento versus competición

Obviamente, el deporte que se practique generará diferencias en el tipo de calzado a utilizar. Sin embargo, un elemento común para elegir zapatillas en cualquier disciplina es discriminar si serán  utilizadas para el entrenamiento o la competición.

“Efectivamente hay zapatillas de competición y zapatillas de entrenamiento”, señala Bahamondes, quien agrega, eso sí, que aquellas utilizadas para competir deben estar debidamente probadas.

“Se deben testear antes, no hacerlo equivale a ir a la fiesta de graduación con los zapatos nuevos.  «Si hacemos eso nos van a doler los pies todo el rato, lo mismo pasa en competición”.

Poleras

La tecnología dry-fit, aquella capaz de absorber la humedad del cuerpo y proporcionar enfriamiento por evaporación, parece apoderarse actualmente de la fabricación de poleras para la  práctica deportiva.

Sobre su eficacia, Carlos Bahamondes responde que “más que mejorar el rendimiento, lo que sí puede sostenerse es que hace que este no disminuya”. El especialista agrega que esta tecnología  es muy útil en condiciones atmosféricas de alto calor y mucha humedad.

El académico de la U. Mayor añade que para la elección de las poleras, se debe evitar colores oscuros y utilizarlas de manera holgada, para favorecer una mejor ventilación y disminuir el calor  en el cuerpo.

Los “chuteadores” con caña del mundial

Los zapatos de fútbol con caña fueron la novedad en indumentaria deportiva en el Mundial de Fútbol Brasil 2014, realizado hace algunos meses. Los chilenos Alexis Sánchez, Gary Medel y Arturo Vidal; el mediocampista español Andrés Iniesta y el delantero alemán Mario Gotze fueron algunos de los futbolistas que utilizaron este nuevo modelo.

Para Carlos Bahamondes, el principal aporte de la caña sería el de un protección adicional en la zona del tobillo ante posibles roces en el juego. “No influye en la movilidad del tobillo y no debiera ser un factor en contra a la hora de golpear el balón, pareciera ser que su valor estaría ligado al tema de la protección contra el toperol del contrario”.

Si la caña ayudaría a prevenir esguinces, el académico sostiene que su influencia es menor y que “para eso están los sistemas de vendajes. El zapato, por sí solo, no disminuye el riesgo de lesión, sí el vendaje”.

Fuente: UMayor

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