6 octubre, 2015

La Dra. Adriana Piazza forma parte del Colectivo de Mujeres Matemáticas en Chile, que aborda la brecha existente entre hombres y mujeres en esta disciplina.

“Mujeres en la Matemática” fue el nombre que recibió la charla que dictó recientemente la Doctora en Ingeniería Matemática y académica del Departamento de Matemática de la Universidad Técnica Federico Santa María, Dra. Adriana Piazza, a estudiantes de tres emblemáticos liceos de Valparaíso, en el marco del Programa de Acompañamiento y Acceso Efectivo para la Educación Superior (PACE).

A través del relato sobre importantes mujeres que han hecho historia en el campo de la matemática, Piazza dialogó con estudiantes de primero medio de los liceos 1 de Niñas María Franck De Mac Dougall, Técnico de Valparaíso (Ex Técnico Femenino) y Matilde Brandau de Ross (establecimiento mixto), sobre los logros, las dificultades, el reconocimiento y en muchos casos, la discriminación hacia estas científicas, explicando la brecha existente entre hombres y mujeres en este campo.

“Según resultados de la prueba PISA, esta brecha en Chile es muy grande. A los hombres les va mucho mejor en relación a cómo les va a las mujeres en matemática. De hecho, de la lista de países de la prueba PISA, que son unos 70, Chile ocupa el tercer lugar. Es decir, en Chile la brecha entre hombres y mujeres es la tercera más grande”, explicó la académica del Departamento de Matemática.

Para Piazza, la importancia de realizar estas charlas y llevar este mensaje, es no naturalizar el hecho de que “a los hombres les va mejor que a las mujeres” en esta disciplina. En ese sentido, la experta destacó que “una investigación publicada el año pasado, realizada por Alejandra Mizala, Salomé Martínez y Francisco Martínez de la Universidad de Chile, en donde se aplicó un cuestionario a estudiantes de pedagogía básica en Chile, arrojó que ellos esperan que a sus futuras estudiantes mujeres les vaya peor que a los estudiantes hombres en matemática. Entonces, si el profesor espera que a las mujeres les vaya peor, es probable que a las estudiantes efectivamente les vaya peor, porque no se les exigirá igual y porque se darán cuenta que no tienen altas expectativas sobre su desempeño. Se puede establecer un círculo vicioso, una especie de profesía autocumplida”, explicó la académica.

Recepción de los estudiantes

El Programa PACE busca restituir el derecho a la educación superior a estudiantes de sectores vulnerables, garantizándoles un cupo en ella, lo que permitirá aumentar la equidad, diversidad y calidad en la educación superior, así como generar nuevas perspectivas en la educación media.

“En términos de ampliación de expectativas en los jóvenes, es muy importante que podamos tener experiencias como la que tuvimos con Adriana en la charla ‘Mujeres en la Matemática’. Creo que es esencial que el PACE, que está trabajando temas como equidad e inclusión, se haga cargo de estas materias, ya sea en conversatorios o en otras actividades, porque son temas relevantes para construir un mundo distinto”, comentó la psicóloga del Programa PACE en la USM, Alejandra Corvalán.

Según explicó la Dra. Piazza, la recepción de parte de los estudiantes fue variada. “En el Liceo 1 de Niñas fue en el que más conversaron. Al parecer habían reflexionado más acerca del tema del estereotipo de las profesiones masculinas y femeninas”. Además, destacó que “a través de este tipo de charlas, se apunta a visibilizar el problema, a tratar de entender sus causas y a tratar de desnaturalizarlo. Que se entienda que no es así porque sí, que no se nace con una predisposición para ser malo o bueno en algo”, explicó.

“En general todos piensan que es muy natural, que a las mujeres les va peor en matemáticas y punto, sin cuestionarse mucho las razones. Con el Colectivo de Mujeres Matemáticas, tratamos de ir un poco más allá, porque es un tema muy complejo y hay muchos motivos para explicarlo.   Son variados, pero algunos de ellos tienen que ver con el reforzamiento de roles que todos hacemos. Entonces, es ahí donde queremos apuntar nosotras, a que entiendan que no es natural, que no es biológicamente determinado, sino que tiene que ver también con varios factores sociales”, finalizó la académica.

Fuente: USM

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