8 abril, 2016

Académico de la Facultad de Medicina de la Universidad San Sebastián, Dr. Eduardo Salas, explica los resguardos que se deben tomar ante la llegada de la estación fría.

Las primeras lluvias del año traen consigo una baja en la temperatura ambiental, principal factor que favorece la incubación de virus como la influenza. Es por eso que en esta época del año se deben adoptar medidas preventivas que contribuyan a mantener a raya a las enfermedades invernales.

 

El académico de la Facultad de Medicina de la Universidad San Sebastián, Dr. Eduardo Salas, advierte que una de las causas fundamentales de la aparición de focos infecciosos es el cambio brusco de temperatura, y ante ello sostiene que “muchas veces la gente conserva su ropa o la ropa de cama que estaba usando hace un par de semanas atrás, cuando había otro tipo de temperatura y ahora no se abriga o no se cubre lo suficiente en las noches al dormir, y eso produce un cambio de temperatura brusco, lo que hace que el cuerpo esté más débil para combatir a la amenaza constante que hay en el ambiente, tanto de virus como de bacterias”.

 

El especialista explica que los cambios no solo se refieren al efecto climático, sino que dicen relación con las conductas y hábitos de cada persona. “Cuando uno sale muy sobreabrigado en las mañanas, luego llega a un lugar que está calefaccionado, y no se saca la ropa de abrigo. Eso origina un cambio de temperatura muy grande. Cuando eso se produce, el sistema inmune se tiene que adaptar a este cambio y es en ese proceso de adaptación cuando bajan las defensas y los virus y bacterias que están en el ambiente –que son los dos microbios que pueden infectar con mayor frecuencia en esta temporada– se “aprovechan de la situación”.

 

Medidas a considerar

 

El Dr. Salas aconseja que para enfrentar estas situaciones se deben tomar algunas medidas, que si bien son simples, pueden ser muy útiles. “Fijarse en los informes meteorológicos y en base a eso tomar las precauciones tanto de la ropa de la cama como de la ropa con la que uno va a salir de casa en la mañana es algo bastante útil. Una vez llegado a destino, hay que sacarse la ropa de abrigo, porque si no uno produce sudor, que predispone al contagio. También hay que tener mucho cuidado con el hacinamiento que se ocasiona en periodos de invierno. Como hace frío afuera, la gente se reúne más en lugares cerrados y bajo techo, y al estar todos juntos hay que ser precavido con el contacto, sobre todo de saliva. Al toser, hay que cubrirse bien la cara y luego lavarse las manos, ya sea con agua y jabón o con alcohol gel. También hay que tener mucha precaución con los contaminantes intradomiciliarios, y en la medida de lo posible, tratar de evitar los braseros, las estufas de parafina y otro tipo de elementos que pudiesen contaminar el ambiente y hacer el trabajo aún más fácil para estos virus”.

 

En el caso de los niños, el académico de Medicina USS advierte que “incluso tomando absolutamente todas las medidas, los niños se van a enfermar, porque es parte de su proceso de crecimiento, en el que se va desarrollando inmunidad a los distintos virus, y por mucho que uno instruya a un niño, éste igualmente va a tener interacción con otros y va a jugar, es decir, no hay que encerrarlos en una burbuja, porque eso al final va a provocar que su sistema inmune no esté preparado para combatir no solo a los virus de invierno, sino que a todas las enfermedades”.

 

“Como los niños no van a estar pendientes de sacarse o ponerse la ropa de abrigo cuando corresponda, hay que evitar otras vías de contagio, como las partículas microscópicas de saliva que quedan en las manos. Como los niños toman todo e interactúan con otros, entonces esa misma mano va a tocar a otro niño, o un juguete, que también tomará otro niño y así se va completando el ciclo de la infección, por lo tanto, el punto fundamental, es enseñar a los niños la costumbre del lavado de manos”, puntualiza.

 

Multivitamínicos

 

Hoy existen en el mercado una serie de productos multivitamínicos, que son de amplio y común uso en las familias, particularmente en esta época. Y si bien, según menciona el Dr. Salas, no tienen efectos adversos, “la verdad es que un suplemento de vitaminas en la mayoría de los casos no se necesita. Un niño que se alimenta en forma balanceada no requiere de ningún tipo de ayuda adicional. Lo que un niño necesita para no infectarse de los virus estacionales de invierno, son las medidas de prevención y en este caso, la mejor intervención que se puede hacer, es la vacuna contra el virus de la influenza”.

 

“El Ministerio de Salud dirige esta vacuna a la población de riesgo, es decir, a la gente que con mayor probabilidad puede terminar hospitalizada, nebulizándose, o con una terapia más o menos agresiva producto de una infección con influenza; pero la vacuna le sirve a todos por igual. Como se tienen recursos limitados, las campañas de vacunación se dirigen donde más efectos van a rendir, es decir, niños y adultos mayores. Sin embargo, si uno tiene la posibilidad, ojalá pueda vacunar a todos los niños, independiente de su edad, adultos y a los adultos mayores. La vacuna no hace que la posibilidad de infectarse sea cero, sino que su objetivo es que si a uno le llega a dar la infección, ésta sea una versión leve de la enfermedad y no un cuadro que termine hospitalizando o conectando a algún respirador al paciente”, agrega.

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