19 mayo, 2016

Evaluación de la Escuela de Educación Parvularia de la Universidad de Valparaíso permitió medir el impacto del Programa Quik en 21 establecimientos de Integra, Junji y la Cormuval.

Una importante mejoría evidencia la calidad de los ambientes de aprendizaje que se desarrollan al interior de los jardines infantiles y salas cuna del sistema educativo público de la comuna de Valparaíso.

Así lo revela el estudio que realizó un equipo de investigadoras de la Escuela de Educación Parvularia de la Universidad de Valparaíso con el fin de evaluar el impacto del Programa de Liderazgo y Calidad Pedagógica Quik (Quality In Kindergarten) que las fundaciones Choshuenco e Ilumina, con el apoyo de la empresa TPS, decidieron implementar hace tres años a nivel local.

La medición se concretó durante 2013 y 2014 en 21 establecimientos pertenecientes a Integra, la Junji y la Cormuval, los cuales, en conjunto, atienden a más de dos mil bebés y niños menores de seis años cuyas familias viven en entornos vulnerables. Su implementación permitió, además, analizar el desempeño de las directoras de dichos centros, en lo relativo a sus competencias y gestión general.

Según explicó la directora de la Escuela de Educación Parvularia de la UV, María Irma Bustos, quien junto a las profesoras Luz Marina Aravena, Gudrun Marholz y Sandra Sánchez participó en la elaboración del estudio, en lo esencial éste consideró la aplicación de una serie de test y encuestas destinadas a conocer cómo es el servicio que entregan los jardines infantiles y salas cunas que administran los mencionados sostenedores.

“Entre las categorías evaluadas figuran las características espaciales y el mobiliario con que cuentan esos establecimientos, las rutinas del cuidado y actividades que realiza el personal que trabaja en ellos, la interacción que se da en su interior, el tipo de estructura que tiene sus procesos pedagógicos y la relación con los padres”, precisó la académica.

Los antecedentes obtenidos fueron ponderados en base a las Escalas de Calificación del Ambiente (ECERS-R), instrumentos diseñados por especialistas de la Universidad de Columbia que en la actualidad se utilizan ampliamente a nivel internacional para evaluar la calidad y pertinencia de los programas educativos orientados a la infancia temprana.

Resultados

En términos generales, los resultados del estudio develaron una mejoría en la calidad de los jardines infantiles y salas cunas seleccionados.

De hecho, los test aplicados al inicio de la implementación del Programa Quik -entre agosto y octubre de 2013-  muestran que catorce de los 21 establecimientos analizados presentaban indicadores insuficientes de calidad, seis de ellos apenas cumplían con los estándares mínimos y sólo uno alcanzaba una evaluación considerada como buena. Por el contrario, la evaluación efectuada a fines de 2014 permitió constatar que tras la implementación de dicho programa sólo dos de esos centros mantenía indicadores insuficientes, catorce habían alcanzado los estándares mínimos aceptables y cuatro lograban el nivel bueno.

En efecto, la investigación dio cuenta de una mejora considerable en cada una de las siete categorías analizadas, lo que hizo posible que la calificación total promedio de las mismas subiera de 2,3 a 3,6 puntos, en una escala de 1 a 7 donde tres es el mínimo deseable.

Las categorías de Interacción (3,3, a 4,7 puntos), Estructura del Programa (2,2, a 3,7) y procesos pedagógicos de Hablar-Escuchar y Lenguaje y Razonamiento (2,7 a 3,8) experimentaron las alzas más significativas. En último lugar figuró la categoría Actividades, que logró 2,6 puntos. Si bien ésta mostró de igual manera un alza de un punto en la escala, es la única que se sitúa por debajo del mínimo deseable.

“La puntuación lograda es relevante y permite afirmar que la implementación del Programa Quik en la comuna de Valparaíso ha tenido un resultado positivo. Incluso superior al registrado en otras comunas del país (como Santiago, Arica o Temuco) donde también se ha aplicado este instrumento”, argumentó la profesora Luz Marina Aravena.

La investigadora de la Escuela de Educación Parvularia de la UV destacó a la vez la confiabilidad, validez y utilidad de las escalas utilizadas, ya que -en su opinión- los resultados obtenidos en este primer trabajo a nivel local podrán ser empleados por las instituciones participantes en futuras supervisiones, en el mejoramiento de los programas existentes o en procesos de autoevaluación, monitoreo y entrenamiento del personal que trabaja en esos centros.

Competencias de directoras

Otro de los aspectos evaluados por el estudio fueron las competencias de liderazgo de las directoras de los establecimientos, en los ámbitos de la comunicación, análisis de la información, reflexión y debate pedagógico, participación en los equipos, criterios de calidad educativa, estrategias de evaluación e implementación de planes de mejoramiento, seguimiento y control.

En términos generales, las encuestas de autoevaluaciones aplicadas en 2013 y 2014 por las directoras dieron cuenta -de manera inicial- de una “buena apreciación” de ellas mismas respecto a sus competencias. Sin embargo, en la segunda autoevaluación sus porcentajes de logro bajaron en aquellas competencias que tenían sobre un 80% y mejoraron en aquellas que estaban evaluadas bajo ese mismo porcentaje.

“Esta situación reflejaría que con los conocimientos adquiridos en el Programa Quik las directoras reflexionaron acerca del rol y las tareas que deben desempeñar para alcanzar los niveles deseados de calidad, siendo, por consiguiente, más autoexigentes al valorar de nuevo el desarrollo de sus competencias”, sentenció Luz Marina Aravena.

Programa Quik

El Programa de Liderazgo y Calidad Pedagógica Quik se ha implementado a la fecha en varias comunas de Chile. Fue creado por el educador alemán Wolfgang Tietze para fortalecer las líneas pedagógicas y las características ambientales de los jardines infantiles, potenciar las competencias de sus directoras y establecer un sistema permanente de aseguramiento de su calidad, para que estos puedan alcanzar la excelencia.

“En Valparaíso la implementación de Quik se extendió por tres años e implicó más de veinte sesiones en cada establecimiento y 220 horas de análisis, visitas y trabajo en base a dos textos y un manual de orientación”, explicó José Manuel Jaramillo, gerente general de Fundación Choshuenco, entidad que lidera su aplicación a nivel nacional.

Los resultados del estudio de la Escuela de Educación Parvularia de la UV fueron presentados en un encuentro que tuvo lugar en el Palacio Museo Baburizza, al cual asistieron el rector de la UV, Aldo Valle; el gerente general de TPS, Francesco Schiaffino, autoridades comunales y representantes de Junji, Integra y Cormuval.

Fuente: UV