18 enero, 2017

Estudio, que encuestó a cerca de 1.100 personas en las ciudades de Antofagasta, Santiago, Talca y Concepción busca identificar factores que mejoren la adaptación tras el proceso.

Un grupo de investigadoras se encuentra desarrollando una investigación de alcance nacional -fueron encuestadas cerca de 1.100 personas de cuatro ciudades chilenas- para determinar el proceso psicológico por el que deben pasar quienes se separan en nuestro país.

“Ajuste al Divorcio y la Separación: El rol del apego, la regulación emocional y el perdón”, es el nombre del proyecto Fondecyt, adjudicado por la académica e investigadora de la Escuela de Psicología de la Universidad Católica del Norte (UCN), Mónica Guzmán González.

El estudio lo realiza junto a tres co-investigadoras: Paula Contreras, también de la Universidad Católica del Norte; Lusmenia Garrido, de la U. Católica del Maule; y Diana Rivera, de la Pontificia U. Católica de Chile.

Las psicólogas clínicas se embarcaron en un proyecto que tiene por objetivo identificar aquellos factores que se asocian al ajuste a la experiencia de la separación y el divorcio.

“Lo que nos interesa estudiar es el proceso psicológico que viven las personas luego que se separan. Consideramos en la investigación tanto a personas que provienen de matrimonios, como de uniones de hecho, que es una forma de vinculación que ha aumentado durante los últimos años”, indicó Mónica Guzmán.

Para comprender lo que es el proceso de separación y los efectos que tiene en las personas, las investigadoras utilizaron la teoría del apego e incorporaron como variables la regulación emocional y el perdón, entre otras.

Para hacer el análisis se utilizó una muestra de aproximadamente 1.100 personas provenientes principalmente de cuatro ciudades de Chile: Antofagasta, Santiago, Talca y Concepción, distribuidas en un 54% de mujeres y 46% de hombres y donde aproximadamente la mitad de la muestra corresponde a personas casadas y la otra mitad a convivientes.

Los requisitos para ser parte del estudio fue haber vivido juntos al menos un año y que se hayan separado hace más de 3 meses pero en menos de 8 años.

RESULTADOS PRELIMINARES

Ya finalizada la recolección de datos, las investigadoras se encuentran realizando el análisis de estos.

Uno de los primeros resultados -que es coherente con estudios internacionales sobre el tema- es que son mayoritariamente las mujeres quienes toman la decisión de separarse.

Una de las explicaciones posibles por las que ellas han tomado la decisión con más frecuencia que ellos, es por razones de socialización de acuerdo con los roles de género.

“Las mujeres tendríamos mucho más el barómetro de la relación y, de hecho, cuando se hacen estudios de niveles de satisfacción, ellas tienden a reportar menores niveles de satisfacción que los hombres, probablemente porque están más atentas a los elementos relacionales y emocionales y, en ese sentido, les cuesta más tomar la decisión”, indicó la investigadora.

Otro resultado que identificaron tiene que ver con que los niveles de sufrimiento que presentó la muestra fueron de moderados a altos, lo que hace referencia a que la experiencia de separación y divorcio está asociada a elevados niveles de estrés, tal como lo demuestran estudios previos sobre el tema.

“Esos niveles de estrés pueden ser más o menos transitorios y se asocian a que una separación implica una reorganización de la vida en diferentes ámbitos, como en lo económico, lo social y, sobre todo, familiar y afectivo, especialmente cuando hay hijos en común”, expresó Mónica Guzmán.

Además, se encontró que no hubo relación entre los niveles de sufrimiento y la duración de la relación, pero sí en función de cuán importante fue ese vínculo para la persona. Es decir, el sufrimiento no depende tanto de cuánto tiempo estuvieron juntos, sino de cuán significativa fue esa relación para la persona.

Si bien en la muestra los niveles fueron moderados a altos, el nivel de sufrimiento actual es bajo. “Hicimos la pregunta de cuán mal lo habían pasado en el momento y cuán mal lo están pasando ahora y, en general, la mayor parte de las personas consideran que separarse fue una buena decisión al mirar retrospectivamente la situación”, comentó.

REORGANIZACIÓN FAMILIAR

Un aspecto importante de entender a la hora de hablar de separación y divorcio es la reorganización de la familia. “El divorcio y la separación implican la disolución del eje conyugal, pero no de la familia”, enfatiza la psicóloga clínica.

Muchas veces el dolor al que se asocia la separación tiene que ver con que las personas asumen que separarse implica que la familia se rompe, particularmente cuando hay hijos en común. Término que las psicólogas indican que es poco preciso, ya que la familia no se destruye, lo que sucede más bien es que se reorganiza y lo que sí se disuelve es el eje de pareja. Y cuando hay hijos en común, uno de los desafíos tiene que ver con reorganizar las labores orientadas a la co-parentalidad para que se pueda ejercer de la manera más positiva posible.

“Un aspecto que también nos pareció relevante es que nuestro estudio, a diferencia de otros que se han hecho a nivel internacional, es que si bien nosotras estamos focalizadas en entender las consecuencias de la separación y lo que favorece que se adapten mejor a esta experiencia, es que no solamente estamos tomando medidas de salud mental, de qué tan bien o mal están tras la ruptura, sino también en qué medida han crecido a partir de esta transición vital, y por crecimiento entendemos que las personas tras la separación han logrado niveles de funcionamiento mejor al que tenían previamente a la separación”, indicó Mónica Guzmán.

El crecimiento se ve reflejado en tener mejor funcionamiento en áreas como mayor seguridad personal, crecimiento espiritual y mejores relaciones interpersonales. “En nuestra muestra, que son más de 1.100 personas, hay una porción importante que señalan que sí han crecido y que han logrado estar mejor, que se han sentido y han adquirido mayor confianza en ellas mismas, y que han logrado recobrar vínculos de amistad”.

En este sentido es que lo consideran novedoso, ya que en la mayoría de los estudios el foco está puesto en los efectos negativos de la separación, pero no en lo positivo, como es el crecimiento a pesar del dolor que se sintió durante el proceso.

ADAPTACIÓN

También se identificaron factores que se asocian a una mejor adaptación de la separación, entre ellas, el poseer adecuadas estrategias para regular las emociones. Esto quiere decir poder reconocerlas, aceptarlas, monitorearlas y expresarlas adecuadamente. “Las personas que tienen mayor facilidad de reconocer sus propias emociones negativas, que logran identificarlas, aceptarlas y manejarlas adecuadamente, logran adaptarse mejor a la experiencia de la separación”, resaltó la docente.

En el estudio también se identificó que las personas que han logrado perdonarse a ellas mismas por los errores que se hayan cometido durante la relación y también que hayan logrado perdonar a la expareja, se asocian a un mejor ajuste.

“Por perdonar no queremos decir que la pareja se reconcilie, porque muchas veces se confunde. Con perdón estamos hablando básicamente de liberarse del resentimiento y de la rabia hacia el otro y, efectivamente, cuando eso sucede tiene un efecto positivo sobre el ajuste y la co-parentalidad”, comentó.

También se pudo observar que a las personas que les cuesta desapegarse de quien ha sido su pareja, les cuesta más adaptarse a la experiencia de la separación, “porque desde este marco (apego), lo que se produce ante una separación es que hay que desvincularse emocionalmente de alguien que ha sido una figura significativa, una figura de apego y esa es una de las tareas más difíciles y lo que hace que el proceso de separación esté teñido de ambivalencia y sentimientos en apariencia opuestos”, explicó.

Otro aspecto que también se tomó en cuenta fueron las redes de apoyo. “Quienes se sienten más acompañados o que cuentan con redes de apoyo, están mejor ajustados a la separación, y al revés, quienes se sienten más solos tienen más dificultad para adaptarse. Claramente, la presencia de redes de apoyo es un factor protector ante una separación y ese es un resultado bastante consistente con otros estudios”.

Agrega que cuando hay hijos en común el crecimiento es mayor. “Parece ser que los efectos que tienen los hijos es que te dan un sentido diferente a la vida y probablemente eso hace que las personas crezcan”.

En cuanto a las razones de la separación, la infidelidad es la primera razón detonante de esta, seguida por la incompatibilidad y, finalmente, la percepción de al menos uno de los miembros de la pareja que el amor se terminó.

IMPORTANCIA  

La relevancia de esta investigación radica en ser el primer estudio con una muestra tan amplia y que abarca estas variables, además de ser el primero a nivel internacional en incluir medidas positivas.

Asimismo, los resultados obtenidos podrían ser de utilidad para que en el futuro se diseñen estrategias de intervención para quienes  transitan por este proceso.

“Nos parece relevante, pues en función de estos resultados es posible diseñar estrategias de intervención focalizadas para ayudar a las personas que transitan por este cambio vital. Es un proceso que toma tiempo, pero si nosotros logramos identificar en qué condiciones esta adaptación podría ser más dificultosa y en qué condiciones podría ser más llevadera, se pueden diseñar intervenciones para enfatizar aquellos elementos que sabemos que se asocian a una mejor adaptación a la separación, por ejemplo, el perdón”.

Otras de las motivaciones del estudio es que a futuro se inicien nuevas líneas de investigación en este tema, por ejemplo, en relación a los divorcios destructivos y en conflicto crónico: “Si pudiésemos favorecer procesos de separación que fuesen más constructivos y más saludables, tal vez habría menos judicialización de casos”, finalizó Mónica Guzmán.

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