2 febrero, 2017

La asfixia por inmersión es uno de los accidentes más frecuentes de la población pediátrica, sobre todo en épocas de calor y estivales, ya que los menores están en mayor contacto con piscinas, piletas, mar, etc.

Además, es importante tener en cuenta que cualquier persona se puede asfixiar por inmersión con sólo sumergir su rostro en el agua, pero es con los pequeños con quienes hay que extremar las medidas de cuidados con el baño, recipientes, tinas, lavadoras, por mencionar algunos ejemplos.

Ahora, actuar a tiempo y manejar técnicas de reanimación es de vital importancia para salvar la vida de los menores, pero ¿cómo hacerlo? la académica de la facultad de Enfermería de la Universidad San Sebastián, Javiera Moll explica el paso a paso.

  • Saque al niño del agua
  • Pida ayuda inmediatamente: solicite ayuda en voz alta a las personas que se encuentran a su alrededor para que llamen a emergencias.
  • Evalúe al menor: estimule enérgicamente, observe y escuche si respira.
  • Si no responde: comenzar RCP.

¿Cómo realizar RCP básico?

  1. Coloque al menor boca arriba, en una superficie plana y firme.
  1. Ubique la zona intermamilar y comience a realizar la maniobra: 30 compresiones + 2 ventilaciones.

– Compresiones: deben ser de manera rápida. Aplique presión en el pecho con aproximadamente 1/3 de profundidad y luego permita que este vuelva a su posición normal para comenzar con la siguiente compresión

-Ventilaciones: incline la cabeza del menor hacia atrás y eleve el mentón. Introduzca el aire con una duración de 1 segundo.  Si es lactante abarque nariz y boca para la ventilación, si es mayor, sólo boca.

Si no tiene claridad de cómo realizar las ventilaciones solo comprima.  Siga con la reanimación hasta que el niño responda o llegue emergencias.

Si el niño responde, colóquelo en posición de recuperación (hacia un costado).

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