15 febrero, 2017

El doctor en microbiología de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. San Sebastián, Waldo Díaz. explicó que el consumo sostenido puede producir los efectos de necrosis y cáncer; sin embargo si es esporádico no produce problemas a largo plazo, siempre que sea es en bajas dosis.

Alarma se ha generado entre los consumidores tras la prohibición del consumo de merquén por parte del Ministerio de Salud, luego de encontrar la presencia de una toxina muy nociva para la salud humana en una partida de este producto comercializada por la marca Gourmet. Este es el segundo hallazgo en menos de 15 días, anteriormente había sido en un lote de la empresa Marco Polo.

Si bien la restricción es para algunas partidas específicas de las marcas señaladas, la autoridad sanitaria requisó el producto “hasta disponer de los resultados de la investigación que permita determinar la extensión de la contaminación en las diferentes partidas, la etapa en la que se produce la contaminación y los factores ambientales en el proceso que pudieron determinar dicha contaminación”, dijo el Minsal en un comunicado.

¿Cuáles son los riesgos de la toxina?  Se trata de la Ocratoxina A una de las variedades más nocivas que puede producir necrosis,  inhibición de la síntesis de proteínas y en los casos más avanzados, formación de tumores y cáncer.

La ocratoxina A, es producida por hongos (aspergillus y penicillium),  que pueden infectar hortalizas y frutos en general. “Los hongos pueden desarrollarse cuando las  condiciones de mantención de estas verduras están en condiciones de humedad y poca luz”, señaló el doctor  en microbiología de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. San Sebastián, Waldo Díaz.

El experto explicó que la toxina “puede mantenerse indefinidamente  en el vegetal independiente de los procesos asociados en la producción como son: desecación, liofilizado, cocción, envasado, entre otros. La toxina es resistente al calor y temperatura, por lo tanto,  el alimento contaminado no puede ser consumido y debe ser descartado”.

La toxina puede ser consumida en un máximo de entre 1 y 5 ug/kg/día. “El consumo rutinario y sostenido puede producir los efectos de necrosis y cáncer; sin embargo el consumo esporádico no produce problemas a largo plazo si es en bajas dosis. El cáncer asociado a la ocratoxina puede ser principalmente de riñón, pero se ha visto que también puede producir cáncer de colon e incluso testicular”.

Díaz agregó que “el consejo es no consumir el producto contaminado, por las consecuencias que se pueden producir a largo plazo, pero también un llamado a la calma pues su consumo esporádico en bajas dosis no produce problemas”.

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