24 octubre, 2017

Esta iniciativa académica de la Universidad Católica del Maule, apoyada por su Dirección General de Vinculación, beneficia al 25% de los estudiantes, -entre tercero y séptimo básico-, de la Escuela Huilquilemu en Talca, donde son los mismos alumnos de la UCM, quienes voluntariamente se encargan de las clases.

48 niños que cursan entre tercero y séptimo básico de la Escuela Rural Huilquilemu, ubicada camino a San Clemente, desde agosto de este año y hasta noviembre, -los días martes y jueves-, han podido reforzar asignaturas tales como Lenguaje, Matemáticas, Ciencias Naturales e Inglés.

Esto gracias al proyecto “Brotes” de la Universidad Católica del Maule (UCM), que tiene por objetivo el vincular a estudiantes de diversas Facultades con dicho establecimiento, el cual cuenta con un alto índice de vulnerabilidad, proveyéndoles de un acompañamiento académico en las áreas señaladas.

“Más allá de la vocación, tenemos jóvenes con entusiasmo y ganas de brindar apoyo a todos los chicos…por ejemplo, tenemos futuros profesores de matemáticas haciendo clases de inglés y psicólogos realizando de ciencias naturales”, contó Chuan Chih Hsu, académico UCM, quien junto a Danila Merino, también docente de la institución, lideran este proyecto apoyado por la Dirección General de Vinculación.

UCM al servicio de la Región del Maule

15 son los estudiantes de la Universidad Católica del Maule, quienes brindan este apoyo a la comunidad de Huilquilemu, servicio que, en el colegio, el cual cuenta con una población total de 187 alumnos, es muy valorado.

 

“Ha sido un vínculo maravilloso, los niños vienen contentos a clases, a un escenario distintos, lo cual los motiva mucho, han mejorado su rendimiento en las asignaturas que se están reforzando. Esperamos pueda sostenerse en el tiempo”, recalcó Nora Elgueta, directora de la Escuela Huilquilemu, quien indicó que el criterio de selección, fue escoger a los niños más descendidos académicamente, para que pudiesen tener una atención más personalizada.

Asimismo, el académico UCM, Chuan Chih Hsu, explicó que justamente el proyecto busca ser cuidadores de brotes, convertirse en una instancia de acompañamiento.

“Creamos un espacio para nuestros estudiantes, para que conocieran rincones y diversos lugares en nuestra sociedad, donde hay gente que con su apoyo pueden ser mejores y en el que también ellos puedan sentirse más capaces, desarrollando sus habilidades blandas”, complementó Chih Hsu.

Paloma Durán, estudiante de segundo año de la carrera de Pedagogía en Ciencias UCM, es protagonista de esta historia y destacó lo hermosa que ha resultado esta experiencia.

“Es un proyecto muy bonito, por las distintas realidades sociales que uno ve, sobre todo en nuestra propia región. Es enriquecedor el poder ver el entorno de ellos, porque uno se está formando como profesora. Los niños además son ideales, amorosos, eso a uno lo llena como persona, la labor social que hacemos”, concluyó.

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