17 noviembre, 2017

Pese a que nuestro país contó durante algún tiempo con una promisoria fábrica nacional de juguete, nunca ha existido un diseño nacional. La historia, el vínculo, y los desafíos que enfrenta la industria, pueden conocerse en la exposición del Museo del Juguete Chileno en el Campus Los Leones de Providencia de la USS hasta el 26 de noviembre.

Los juguetes, antes de la era digital, solían ser representaciones miniaturizadas de la vida real. Por lo tanto, son reflejo de la sociedad y sus elementos corresponden a una época en particular. De esta manera, a través de ellos podemos ver reflejada la historia de un país, hitos históricos mundiales y locales, como por ejemplo guerras, la carrera espacial, el tercer puesto de un mundial, etc.

En Chile, durante el siglo XX existieron alrededor de 200 fábricas de juguetes de distintos tamaños, según cuenta Juan Antonio Santis, director del Museo del juguete Chileno y dueño de la muestra que actualmente se exhibe en el Campus Los Leones de Providencia de la Universidad San Sebastián y que reúne a más de 100 piezas representativas del museo. Pero agrega que fábrica con el título de «Nacional» solo hubo una a partir de 1939, «la Fábrica Nacional de Muñecas de Juan Urzua Madrid, nació principalmente para proveer al Estado en la campaña «La navidad de los niños pobres», instaurada por el gobierno de Pedro Aguirre Cerda”.

Como diseño, no existe un juguete chileno. Todo lo que ha sido elaborado e imaginado en nuestro país, ya tiene un precedente desde hace miles de años y en diversas culturas universales. De esta manera, las bolitas, el volantín, el trompo, son el resultado de un mestizaje, es decir a un juguete con motivo universal, por ejemplo un bus, se le agrega una característica nacional como un reconocido recorrido capitalino.

Para Juan Antonio, el vínculo afectivo que se producía con el juguete, ha sido modificado por la globalización y el consumismo hoy en día. “Antiguamente era bastante común que un niño/a tuviese un lazo emotivo con un juguete, de ahí la imagen del osito o una muñeca. Era una época donde la corriente del consumismo no saturaba las habitaciones. Actualmente tienen tantos juguetes, que es difícil lograr un afecto particular por uno. Ahora una determinada figura – por ejemplo de una película de acción – es solicitada por el menor,  pero basta que aparezca una nueva película para que esta pase de moda”.

Sin embargo, aún hay esperanza de volver a revivir este nexo entre juguete tradicional y un niño/a, pero debe ser establecido durante la primera infancia, ya que el menor al “interrelacionarse con el medio, comienza a demandar lo que está ligado a su época digitalizada y virtual, que ha llevado a perder la empatía y algunos aspectos de sociabilización, señala. Por esta razón, el gran desafío que tiene Chile para Santis es volver a re – encantar a su público objetivo con los juguetes de siempre a través de diseños innovadores.

Si quiere conocer más sobre la relación entre el juguete, sus transformaciones, materialidad y variación a través de las épocas, puede visitar de lunes a viernes la exhibición del Museo del Juguete que actualmente se encuentra en el Campus Los Leones de Providencia de la USS, ubicado en Av. Los Leones esquina Lota hasta el 26 de noviembre.

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