5 diciembre, 2017

Trabajo conjunto de voluntarios de la Fundación Teletón y estudiantes y docentes de la carrera de Ingeniería en Construcción de la casa de estudios superiores permitió construir una rampa en el hogar de Solanch Rojas, quien es actualmente número 1 del tenis paraolímpico en su categoría

 

Solanch Rojas tiene 23 años y vive en un sector cercano a la carretera en las inmediaciones del puente Lircay, entrada norte a la ciudad de Talca. Allí vive con su familia, en un terreno que presenta un importante desnivel y que le impedía un desplazamiento adecuado debido a que sufre de movilidad reducida de la cintura hacia abajo.

 

Ello hasta que la unión solidaria de un grupo de voluntarios de la Teletón y estudiantes y docentes de la carrera de Ingeniería en Construcción de la Universidad Autónoma de Chile hiciera posible que ahora pueda moverse sin problemas por su entorno más inmediato.

 

En efecto, ambos grupos se reunieron para construir una rampa de acceso para Solanch y así mejorar sus condiciones de vida, en una actividad que tuvo por objetivo capacitar a los voluntarios de la Teletón en los aspectos básicos de este tipo de obras.

 

Sin duda, un apoyo concreto para la familia de Solanch, quien le ha ganado a la vida practicando tenis paralímpico desde hace tres años, siendo en este momento primera en su categoría en el país y cuarta en el ranking nacional, y con múltiples medallas de campeonatos obtenidos gracias a una voluntad de hierro. “El deporte ayuda a derribar barreras. La sociedad es lamentablemente poco inclusiva, pero mediante el deporte uno demuestra que es capaz de lograr muchas cosas. Creo que uno siempre tiene que luchar por sus sueños y yo soy una soñadora innata”, dijo la deportista.

 

Asimismo, Solanch Rojas se mostró muy complacida con el apoyo brindado por voluntarios de la Teletón y la Universidad Autónoma con la construcción de la rampa en su hogar. “Me cambió la vida porque muchas veces me pasaba que como había un desnivel importante, me daba mucho miedo caerme. Y es una tremenda ayuda porque va a impedir caerme o dañarme para mis futuras competencias. Todo esto fue como caído del cielo, lo necesitaba enormemente”, contó.

 

La campaña solidaria en que se une Chile por 27 horas para visibilizar un problema latente en nuestra sociedad tiene, no obstante, un trabajo permanente todo el año encarnado en este grupo de voluntarios, para el cual ayudar es lo único que importa.

 

Andrea Robles, quien es voluntaria de la Teletón hace casi ocho años, valoró el recibir una capacitación más profesional del tema de la construcción de obras que van en beneficio de personas con discapacidad. “Nosotros hemos aprendido haciendo, pero acá tenemos el apoyo de gente que sabe del tema. El hecho de integrar nuevas personas que se motiven es súper valorable, para nosotros es gratificante que otros conozcan lo que hacemos y lo sientan”, dijo la voluntaria.

 

Para la Universidad Autónoma de Chile esta acción es parte del compromiso de responsabilidad social de la institución, que se traduce en este caso en un apoyo a la Fundación Teletón que se espera formalizar en un convenio de manera de ampliar el aporte a más beneficiarios de esta cruzada. “La idea es enfocarse en una de las misiones principales de la universidad, que es la responsabilidad social universitaria, y para eso nos hemos asociado con Teletón para realizar esta labor. Se trabajó haciendo un proyecto real que va a ayudar a una persona que está integrada en la fundación”, subrayó el director de la carrera universitaria, Misael Troncoso.

 

En el caso de los estudiantes universitarios, ellos asumieron este compromiso pensando en proyectar socialmente su profesión. “Vemos este trabajo de manera muy positiva, porque luego de la teoría en el aula, el hecho de ir a un lugar a trabajar y llevar los conocimientos concretos, sobre todo para una causa de ayuda, es algo fundamental para nuestro desarrollo como futuros profesionales”, dijo Isaac Pardo, estudiante de Ingeniería en Construcción.

 

De esta forma, todos han salido ganando de esta experiencia. Solanch que tendrá mejores condiciones en su casa, los voluntarios que aprendieron cómo hacer este tipo de construcción y los universitarios que se fueron con el corazón contento de haber realizado una gran obra.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *