12 enero, 2018

La Seremi de Salud de la región del Biobío confirmó 174 casos de salmonelosis en personas que consumieron mayonesa casera en Lota, convirtiéndose en el mayor brote por esta enfermedad en los últimos cuatro años. 

La Salmonella es una bacteria y una de las cuatro causas de enfermedades diarreicas. Por lo general, las personas la contraen a través del consumo de alimentos contaminados (huevos o carnes). Se caracteriza por la aparición brusca de fiebre, dolor abdominal, diarrea, y, en algunos casos, vómitos.

El académico de la Facultad de Medicina de la U. San Sebastián, Michel Rey, señala que una vez adquirida la salmonelosis, el periodo de incubación puede durar “entre 24 a 72 horas de consumido el alimento contaminado y se inicia con dolores abdominales que se acompañan de fiebre y diarrea. En este último caso, puede presentar sangre o mucosidad”.

El médico explica que las altas temperaturas o la mala refrigeración de los alimentos “favorece la propagación de la bacteria”.

El experto en medicina de urgencia agrega que los primeros síntomas “pueden ser pocos distinguibles en cuanto a un síndrome diarreico agudo. Ahí una de las cosas importantes es el tema epidemiológico: si una o varias personas comieron algo en un lugar determinado y presentan síntomas similares, deben acudir a un centro asistencial, ya que eso hace pensar que existe un elemento común que estuvo contaminado”.

Respecto a si afecta mayormente a algún tipo de persona, el académico sostiene que a niños, adultos mayores y enfermos crónicos son “más frágiles a responder a la bacteria, por lo que aquellos niños que tenga dos episodios de diarrea de un volumen mayor, se van a deshidratar más rápido que un adulto. Lo mismo pasa con las personas mayores. Esto hace que sean pacientes con eventuales mayores complicaciones debido a la fragilidad que tienen”.

Tratamiento

Según Rey, el tratamiento para la salmonella tiene dos pilares: “el primero es que la persona no se deshidrate. Cuando hay diarrea se pierde, agua, electrolitos y nutrientes, por lo tanto, a estos pacientes hay que reponerles electrolitos mediante vía oral -no necesariamente intravenosa- agua y alimentación por boca. Hay algunos casos, eso sí, que van a requerir terapia intravenosa; estos son aquellos que estén más comprometidos o deshidratados”.

El segundo pilar -acota- es el tratamiento antibiótico para erradicar esta bacteria. No obstante, el especialista aclara que “esto no significa que las personas tomen antibióticos en su casa, porque si bien todos los pacientes tienen indicación antibióticos, algunos tienen indicación de monitorización cercana, por lo tanto, bajo sospecha siempre debe ser una prescripción realizada por algún médico o centro asistencial”.

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