20 marzo, 2018

En las comunas de Las Condes y La Reina se detectó mal olor en el agua que salía de las llaves de uso doméstico. Si bien no se encontraron metales pesados u otros elementos que pudieran implicar un riesgo para la salud, sí se adoptaron medidas preventivas como la limpieza de tres estanques y la recomendación de no consumir agua, hasta resolver el problema, para ello se instaló puntos de abastecimiento.

Silvana Salinas, académica del Departamento de Ciencias Biológicas y Químicas de la Universidad San Sebastián señala que “en el agua, los malos sabores y olores pueden originarse debido a la descomposición de materia orgánica o de bacterias inocuas, a las actividades industriales, al tratamiento químico o incluso por la mala mantención que se les da a las cañerías de agua potable”.

Asimismo, la docente USS indica que “el cloro es una sustancia que se utiliza ampliamente como desinfectante del agua en el proceso de potabilización. Sin embargo, también puede tener reacciones adversas interactuando con organismos biológicos o químicos causando así estos malos olo­res”.

Tipos de malos olores

Salinas explica que cuando “le encontramos un sabor salado al agua potable, esto se debe a que existe un exceso de cloruros (lo permitido por la Norma 409 es 400 mg/l)”.

Cuando tiene un olor similar al de un huevo podrido, “es típico de la formación de  sulfuro de hidró­geno, gas que se genera a partir de la descomposición de algas verdes-azuladas o el moho que se deposita en el fondo de los estanques contenedores de agua”.

“Si pensamos que estos procesos se producen en grandes cantidades de agua, las que están almacenadas en estos estanques, se puede apreciar un fuerte olor a podrido o putrefacción, que sin duda se percibiría a través de las llaves de uso doméstico en nuestras casas”, agrega Salinas.