19 abril, 2018

Si está tomando un fármaco sin prescripción médica o está ingiriendo más de dos comprimidos distintos por diferentes problemas de salud, la única forma de prevenir efectos no deseados es controlar las dosis y revisar las instrucciones del envase o el folleto informativo, antes de tomar cualquier píldora.

 

La búsqueda de alivio para un malestar o dolencia a veces conocida  y en otras ocasiones inespecífica, lleva a algunas personas a combinar medicamentos que no deberían interactuar juntos, con el riesgo que implica para la salud por el grado de toxicidad para nuestro organismo, además de la ineficacia terapéutica.

En nuestro país son habituales algunas combinaciones de medicamentos, que por sí solas provocan reacciones adversas y no requieren de otros agentes externos como el alcohol para ser potencialmente peligrosos.

 

Además hay que sumar otro factor que ha puesto en alerta a las autoridades sanitarias y es el problema de la publicidad y venta de medicamentos en redes sociales, principalmente tranquilizantes, antidepresivos o psico-estimulantes.

 

Incluso existen productos de uso común que en dosis excesivas y combinadas con otros medicamentos, puede ocasionar daños severos a nuestra salud.

 

Clarissa Gondim Porto, académica de la carrera de Química y Farmacia de la U. San Sebastián (USS), explicó que una de las combinaciones más riesgosas, es el uso de analgésicos opioides con relajantes musculares. “Esta asociación de medicamentos puede disminuir y dificultar la respiración del paciente”, dijo.

 

Se trata de medicamentos como el tramadol, que se recetan para distintas enfermedades y el tratamiento del dolor.

 

Otra interacción inadecuada, es el uso de anticoagulantes con ácido acetilsalicílico, lo que puede ocurrir cuando se trata de pacientes con enfermedades cardiovasculares.

 

La académica indica que “está comprobado que el ácido acetilsalicílico en dosis de 100 milígramos ayuda a prevenir los accidentes tromboembólicos. Sin embargo, el uso combinado con anticoagulantes podría generar una hemorragia en los pacientes que no están bajo control o monitorizado por su médico tratante”.

 

A su juicio “lo mejor es separar la administración medicamentos uno en la mañana o la noche para un determinado tratamiento”.

 

Durante el año, las personas también ingieren antihistamínicos para enfrentar el período de alergias respiratorias. Sin embargo, puede ser riesgoso su ingesta junto a medicamentos ansiolíticos.

 

“La combinación de ambos medicamentos produce un efecto sedante que puede ser severo o incluso total dependiendo de las dosis ingeridas, lo que puede ser muy peligroso si esto ocurre cuando una persona está conduciendo y no se encuentra en estado de vigilia con la posibilidad cierta de sufrir un accidente”, afirmó la docente.

 

Sin embargo, la Químico Farmacéutica, hace una distinción al referirse a los antihistamínicos y precisa que “se trata sobre todo de aquellos que son de primera generación o más antiguos como la clorfenamina” que tienen el mayor efecto sedante.

 

En cuanto a daños a la salud por uso prolongado en el tiempo, la académica señaló que “los corticoides junto a antiinflamatorios no esteroidales (como por ejemplo: Ibuprofeno, Ketoprofeno y Diclofenaco) pueden provocar úlceras.

 

“El corticoide en sí puede dañar la mucosa gástrica y el efecto es mayor si se combina con estos antiinflamatorios, por un acción de sinergia entre ambos medicamentos, es decir, se potencian”, dijo Gondim.

 

La académica USS mencionó el uso del conocido omeprazol que “sirve para controlar la cantidad de ácido que se secreta en la mucosa gástrica”.  Y dice que este medicamento cambia el PH estomacal y eventualmente podría influir en el efecto y la absorción de otros fármacos que se estén tomando” y que requieren de un pH específico para ser absorbido.