19 julio, 2018

Bajo el título: “Efectos de la densidad de las macroalgas pardas en la ecología trófica del tiburón pintarroja” el investigador de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) y del Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables (CIBAS) doctor Konrad Górski junto a la estudiante del magíster en Ecología Marina de la misma casa de estudios Sara Vásquez, estudian la biología y el comportamiento de este pez. El estudio abarca varias caletas y bahías de la Región del Biobío.

El tiburón pintarroja habita donde se encuentran las macroalgas pardas, en particular en el huiro y el cochayuyo. De esta manera, busca sus alimentos en los bosques de algas y adhiere sus cápsulas de huevos ellas. En las últimas décadas se ha presentado un incremento significativo en la extracción de estas algas en la costa del país. Es por ello que la mayor motivación del estudio es determinar si existen efectos en el funcionamiento ecológico del ecosistema costero y ecología de su depredador, debido a la disminución de la densidad de algas.“Si asociamos el tiburón con esta zona, al disminuir esta cantidad de algas podría ocurrir un efecto en su dieta y, por ende, su estado de salud. Tal vez hay menos abundancia de la comida. Estamos interesados en la especie también, porque es depredador, se alimenta de otros animales y podemos saber cómo está el estado ecológico de estos sitios”, sostuvo Sara Vásquez. Al ser depredador tope, puede ser un excelente indicador del estado ecológico de estos ecosistemas. Por ende, el proyecto evaluará el efecto de la cosecha de algas en el estado de la salud del ecosistema costero de la zona.

La dieta del tiburón pintarroja será medida a través del análisis de isótopos estables. Esto quiere decir que, en vez de analizar el contenido estomacal del pez; lo que implicaría sacrificar al organismo, se analizará la dieta midiendo la concentración de diferentes isótopos estables en el tejido del pez. “Es un método no letal, ya que analizaremos la sangre y trozos de aleta. Distintas fuentes de la alimentación tienen diferentes señales isotópicas. A través de este proceso sabremos de dónde se alimenta y cuáles son sus principales fuentes de energía”, afirmó el doctor Górski. Así, se sabrá si la energía viene de microalgas de plancton, por filtradores o directamente de macroalgas como los huiros por consumidores primarios de esas y productos de su descomposición.

El pintarroja es un pez común en la costa de Chile, pero no tiene importancia comercial. Sus abundancias a través del tiempo han disminuido. “Según la Unión Internacional de Conservación de la Naturaleza, es necesario tener mayor información para evaluar el estado de vulnerabilidad de esta especie y tomar medidas para su conservación”, enfatizó investigador de la Facultad de Ciencias.

La investigación se encuentra en etapa de laboratorio, en el proceso de cómo se está comportando el animal en cautiverio. Al conocer este comportamiento, se tendrá una herramienta importante para evaluar la posición trófica y la dieta del pez, sin mortalidad. “Para evaluar las diferentes incorporaciones en la dieta y en los tejidos, debemos evaluar la tasa de esa incorporación. No es la misma para todas las especies y tejidos. Vamos a mantener a los peces en experimentos y alimentarlos con algún tipo de comida con la señal conocida y así, medir la concentración de distintos isótopos en su sangre. Por lo cual, sabremos cuánto demora en incorporar la señal dietética en su tejido”, explicó la estudiante de Ecología Marina.

El estudio también considera analizar los patrones de movimiento del animal. Además de la dieta, la señal isotópica puede servir como aproximación de patrón migratorio de la especie. Al conocer la señal del lugar y del pez, se podrá determinar si el pintarroja viene de un mismo lugar o si migró de otra parte.

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