24 julio, 2018
  • Investigadores aprovecharán la fuerza del oleaje como alternativa energética.

En fase de licitación para la materialización y montaje se encuentra el proyecto undimotriz WaraQocha (“Lucero de Mar”, en lengua aymara), de la Universidad Católica del Norte (UCN), el cual busca producir energía de forma alternativa, confiable y limpia, a través del movimiento de las olas del mar.

Mediante la firma de un convenio de colaboración entre la UCN y la Empresa Portuaria Antofagasta (EPA), la iniciativa, desarrollada por un equipo de investigadores de la UCN, aprovechará la fuerza del oleaje existente en el borde costero como una fuente alternativa de energía viable para uso domiciliario o industrial.

“Hemos comenzado a establecer las condiciones del oleaje, para eso instalamos un sensor que nos permitió caracterizarlo de manera continua. Este dato era fundamental para los diseños del sistema undimotriz”, precisó Iván Salazar, académico del Departamento de Ingeniería Civil de la UCN.

El investigador agregó que posterior a la etapa de diseño de los prototipos, comienza la licitación para la materialización y montaje. “Cuando el sistema esté funcionando viene una fase de monitoreo y seguimiento. En ese momento se pueden documentar los resultados que esperamos sean beneficiosos”, señaló.

ENERGÍA LIMPIA

Desde el punto de vista de la empresa portuaria, el desarrollo del proyecto es un desafío importante para la región y el país. “Nuestro trabajo y esfuerzos están focalizados en ser un puerto limpio. Si los resultados son óptimos, podría significar un importante aporte a las redes portuarias”, mencionó Carlos Escobar, gerente general de EPA.

Con WaraCocha se busca avanzar hacia la construcción y operación de una estación pionera a escala semi-industrial, en el sector costero de la capital regional. Para la puesta en marcha de este proyecto, la UCN cuenta con recursos aportados por el gobierno regional y el Consejo Regional (CORE), a través de un proyecto del Fondo de Innovación para la Competitividad Regional (FIC-R).

Finalmente, Salazar explicó que, con respecto a los beneficios, “esperamos que la energía generada impacte de manera positiva. Se puedan generar sistemas a escalas mayores y quizás alimentar caletas pesqueras, comunidades y por qué no inyectar energía al suministro para disminuir costos”.

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