30 julio, 2018
  • El Dr. Fernando Córdova, director del Programa de Doctorado en Modelamiento Matemático Aplicado de la UCM, a través de una investigación matemática, expuso el problema de responsabilidad social que hay detrás de la decisión de no vacunarse.

Con la idea de rebatirle a corrientes que hoy publican artículos sobre los posibles peligros que podrían tener las vacunas, el director el Doctorado en Modelamiento Matemático Aplicado de la Universidad Católica del Maule, desarrolló una investigación en el que a través de cifras dio cuenta de lo relevante que es la formación de anticuerpos para evitar que se propague alguna patología.

“El modelamiento que realicé fue pensado en una enfermedad de rápida propagación, como la influenza, por ejemplo, donde la vacuna de un periodo no te da inmunidad para el siguiente”, comenzó relatando el académico de la UCM, al explicar su investigación que fue aceptada en importante revista biomédica nacional.

“Quise modelar un caso híper simplificado, dejando como variables la fecha de inoculación y el porcentaje de la población a vacunar, para explicar de manera sencilla los efectos que tiene el no vacunarse”, continuó el Dr. Fernando Córdova, agregando luego que “El objetivo era determinar la responsabilidad social individual de la población al acto de no vacunarse, respondiendo la pregunta de cómo hacer una representación matemática, gráfica y de formulación simple, para que la gente comprenda por qué debe vacunarse y cómo su decisión afecta a los demás”, puntualizó.

Tomando como base el modelo matemático SIR clásico, el académico UCM fraccionó a la población en tres grupos: los factibles de infectarse, los que están infectados (e infectan) y quienes ya salen de la enfermedad por recuperación o porque están vacunados. Luego incorpora a este modelo vacunación como pulso a cierto porcentaje de la población suceptible, para finalmente introducir un índice de responsabilidad social individual.

“El cruce entre susceptibles e infectados hace que el grupo susceptible disminuya y aumente el grupo infeccioso, el que luego también baja en número por recuperación. Ese modelo diferencial base si lo representamos en un gráfico, demuestra que el grupo de susceptibles siempre bajan, los recuperados tienen derivada positiva, porque suben, mientras que el grupo infeccioso hace una onda cuando la tasa de contagio es mayor que la tasa de recuperación, que es lo que comúnmente se da con las influenzas”, sostuvo.

Por ello es que, tras realizar los cálculos matemáticos, el académico UCM llegó a la siguiente conclusión. “Desde que me vacuno, en una posible cadena de contagio futura desde mí, evito que se infecten más personas además de mí mismo, por lo tanto, cuando decido no vacunarme, en las condiciones calculadas, estoy optando por la posibilidad de infectar a otros, en un número que depende del instante de vacuna desde la llegada de la infección, el porcentaje vacunado y la virulencia del patógeno en las condiciones culturales y ambientales de la población”, explicó, agregando que “Vacunando, en forma efectiva, al 5 % de la población entre el quinto y el décimo día de la aparición, por vacunado se evitan 2,5 nuevos contagios, el que se vacuna y otros 1,5 casos. Esto, si tempranamente en la población dos infecciosos tienen el potencial de contagiar a tres personas suceptibles”, ejemplificó.

Con esas conclusiones el Dr. Fernando Córdova reflexiona sobre el rol que juegan las autoridades, comprendiendo que el no vacunarse, implica que, por estadísticas matemáticas, estaré contagiando a otras personas. “Me pregunto hasta dónde llega el derecho individual en comparación al derecho social, porque en la decisión personal de no vacunarse, seguramente no se está considerando, que ser afectado, contagiaré a otras personas, por ello me hace sentido que el estado tenga la potestad de exigir que la gente se vacune, porque no pasa por el derecho propio, sino que también por el derecho de otros”, concluyó el director del Programa de Doctorado de Modelamiento Matemático Aplicado que imparte la UCM.

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