14 agosto, 2018
  • 18 jóvenes llegaron acompañados por profesores y un capellán, provenientes de la Universidad Católica de Ávila y la Universidad Católica de Valencia.

De España a Chile. 18 estudiantes llegaron hasta la Universidad Santo Tomás Santiago para formar parte, junto a jóvenes tomasinos de diversas carreras, de los Trabajos Voluntarios de
Invierno 2018, que se realizaron en la comuna de Alhué bajo la organización de la Dirección de
Asuntos Estudiantiles (DAE).

Provenientes de la Universidad Católica de Ávila y la Universidad Católica de Valencia, los jóvenes españoles, acompañados por profesores y un capellán, llegaron por un mes a Chile
gracias al Fondo Solidario otorgado por el Consejo Internacional de Universidades en el
Espíritu de Santo Tomás de Aquino (ICUSTA), al apoyo de la Fundación Angelicum y la gestión
de la Dirección de Proyectos Internacionales Santo Tomás.

Su trabajo fue reconocido en una ceremonia donde participaron el Rector de la UST Santiago,
Rolando Kelly, el Director Ejecutivo de ICUSTA, Mauricio Echeverría, la Directora de Formación
e Identidad, María Esther Gómez, y la Directora de la DAE UST Santiago, Paula Virgilio, entre
otros, quienes les dedicaron palabras de agradecimiento por el apoyo brindado a la gente de
Alhué.

Asimismo, el agradecimiento a su esfuerzo también fue en terreno, en la propia comuna de
Alhué, de parte de la Director de Proyectos Internacionales Santo Tomás, Roberto Lafontaine,
la Coordinadora Nacional del Programa de Experiencia Internacional Santo Tomás, Cristina
Muñoz, y la Asistente del Programa de Experiencia Internacional Santo Tomás, Camila Garrido,
quienes visitaron y compartieron con los jóvenes en pleno desarrollo de los voluntariados.
Gran experiencia y gratitud María Molina, estudiante de la UC de Valencia, manifestó que “ha sido una experiencia súper reconfortante. Estar con la gente chilena ha sido espectacular. La experiencia en Alhué y en el campamento ha sido muy satisfactorio. He visto a todos los estudiantes muy contentos. Me llevo una experiencia increíble. He aprendido un montón”.
“Esta experiencia en Alhué ha sido espectacular y es conocer la otra parte de Chile. Esa que no
aparece en televisión. La gente necesita mucho afecto y cariño. Hemos visto gente mayor muy
sola, como es el caso de don Florencio. Estaba muy solo. Fue curioso, porque cuando llegamos
no nos quería ni abrir la puerta de su casa. Y, luego, terminó encantado. Se quedó llorando él y
nosotros cuando nos despedimos”, agregó María.

Para Carlos Rodríguez, de la misma casa de estudios, su estadía en Chile fue una experiencia de
mucho aprendizaje social, que va más allá de su área de estudio, la medicina. “Aprendimos a
dar cariño, a escuchar, la empatía, a entender, estar con las personas que necesitan o
simplemente darles la mano. De eso aprendí mucho y me lo llevo a España”, sostuvo.
Similar opinión tuvo Remedios Vizcarro, de la UC de Ávila, quien señaló que “además de
necesitar un techo donde dormir o una casa más calentita, esas personas necesitaban que las
escucharan. Eso me llenó mucho más a mí, porque el agradecimiento que ves en sus ojos te

llena. Eso para mi es una gratitud que me llevo a España. Los recomiendo a todos a vivir estas
experiencias de voluntariado. Estoy muy agradecida de lo que he vivido junto a la gente de
Alhué y los estudiantes chilenos. Son increíbles. Vuelvo muy contenta a España”.
Sin embargo, Carlos también pudo comprobar una característica especial. “Hacen muy buen
honor a la fama que tiene Chile en España, que es la hospitalidad chilena. Lo he podido
comprobar, porque me voy con 5 kilos de sobrepeso. Estoy muy contento y agradecido de
Chile. Sé que son un país muy rico, con playas, desiertos y volcanes, pero la mayor riqueza que
tienen es su gente. La cantidad de voluntarios, las ganas de ayudar y el compromiso que tienen
con su propio país es impresionante”, recalcó.

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