16 agosto, 2018
  • Para hacer ensayos a gran escala, simulando el efecto de sismos en edificaciones con el objetivo de innovar y mejorar los sistemas de construcción actuales, un equipo de la Universidad de Santiago liderado por el académico del Departamento de Ingeniería en Obras Civiles del plantel estatal, Dr. Erick Saavedra, importó este equipamiento desde Estados Unidos.
  • La estructura consta de una plataforma cuadrada de acero que será soportada por una masa de hormigón de 10 metros de largo, 10 de ancho y 3 de alto. Se espera construir este soporte en el corto plazo, para que la mesa vibradora pueda entrar en funcionamiento lo antes posible. Según el Dr. Saavedra, la implementación del equipamiento constituirá un primer hito en la formación de un centro de investigación en el área de los sismo.
  • “La idea es que podamos colaborar con otras instituciones del país, porque es un proyecto bastante interesante, nos implica desafíos y nos está posicionando en un muy buen nivel internacional”, destaca el Dr. Saavedra.

El simulador de terremotos más grande de Sudamérica llegó a principios de mes al Departamento de Ingeniería en Obras Civiles de la Universidad de Santiago de Chile. Se trata de una mesa vibradora sísmica importada de Estados Unidos, cuyas dimensiones son  tres metros de largo, tres de ancho y dos de alto. Esta mesa cuadrada de acero será soportada por una masa de hormigón de 10 metros de largo, 10 de ancho y tres de alto.

“Que sea la más grande nos permitirá realizar ensayos experimentales a una escala mayor. Así, podremos reproducir o simular el efecto sobre grandes edificaciones y proponer nuevos e innovadores sistemas constructivos”, explica el subdirector del Departamento de Ingeniería en Obras Civiles del plantel estatal, Dr. Erick Saavedra.

El también investigador principal de los tres proyectos que permitieron contar con este equipamiento detalla que la plataforma, cuyas bombas hidráulicas recibirán instrucciones por computador, también servirá para realizar estudios de fatiga en construcciones, de vibraciones en estanques, de conexiones y en producción de daños a estructuras de hormigón, madera y acero.

Las bombas hidráulicas tienen una capacidad de 100 caballos de fuerza y les darán movimiento a los tres pistones del equipo a través de presión y aceite. Se estima que la estructura completa pese 10 toneladas y soporte estructuras de más de 15, las cuales serán sometidas a una alta aceleración. Para que la estructura comience a funcionar, se espera construir la masa de hormigón, que rodeará la mesa y que servirá para soportar movimientos veloces y fuertes, en el corto plazo.

“Tenemos que construir el soporte y para eso estamos gestionando permisos municipales y la licitación”, insiste el Dr. Saavedra, quien señala que esta importación constituye un primer hito hacia la creación de un centro de investigación en materia de terremotos. “La idea es que podamos generar colaboración con otras instituciones del país. Es un proyecto bastante interesante, nos implica desafíos y nos está posicionando a un muy buen nivel internacional”, destaca.

Sumando los aportes de las tres iniciativas que permitieron traer esta estructura, el costo del simulador fue de $500 millones, apunta el Dr. Saavedra, líder de los tres proyectos que permitieron contar con la mesa (Fondecyt Regular 114045 “Advanced Modelling of Ductility and Damage in Mass Timber Structures by Computational Homogenisation”; y Fondequip EQM160124 “Fortalecimiento de la investigación en ingeniería a través de la adquisición de una mesa vibradora para el estudio del comportamiento sísmico y vibraciones de estructuras de gran escala», ambos financiados por Conicyt; y un proyecto de similares características a este último, pero financiado por Ingeniería 2030).

Finalmente, el académico destaca el Grupo de Estructuras que ha apoyado desde sus inicios este proyecto. El equipo lo componen los académicos del Departamento de Ingeniería en Obras Civiles Dr. Sergio Yáñez, Dr. Juan Carlos Pina y Dr. Carlos Guzmán. “Hace años, comprometí recursos para comprar una mesa vibradora sísmica que era pequeña, porque no alcanzaba para más, pero luego me adjudiqué un segundo proyecto Conicyt. De ahí en adelante, apalancamos recursos importantes para comprar un equipo de mayores dimensiones, como este”, resalta.

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