21 agosto, 2018
  • El ejemplar, juvenil, hembra, fue rescatado desde el sector de Schwager, Coronel, desorientado y perseguido por perros del lugar. Al ingresar al Cerefas de Medicina Veterinaria de la U. San Sebastián, se comprobó que tenía 43 municiones de escopeta, impactos que le causaron la muerte.

Pesar y estupor en el Centro de Rehabilitación de Fauna Silvestre (Cerefas) de la Universidad San Sebastián Concepción generó un caso de maltrato animal, con consecuencias fatales, esta vez dirigido a un lobo marino común (Otaria flavescens), quien presentó múltiples lesiones por disparos de escopeta que terminaron por provocar su muerte.

El ejemplar fue rescatado por personal del Servicio Nacional de Pesca Biobío desde el sector Schwager de Coronel, específicamente a los pies del faro Puchoco, “donde lo encontraron desorientado y siendo atacado por perros”, cuenta el médico veterinario y académico de la carrera en la U. San Sebastián Concepción, Jorge Leichtle Pizarro.

“Ingresó a Cerefas agotado y débil, e incapaz de abrir los ojos. Primero lo estabilizamos y dejamos en observación durante algunas horas, para luego proceder a un examen clínico completo, incluyendo examen oftalmológico. Allí se logró determinar que presentaba ceguera total y múltiples impactos de arma de fuego (perdigones) en el rostro”, cuenta el profesional.

“En la impresión radiológica se percibieron impactos balísticos por escopeta, en dirección cráneo-caudal, con 43 perdigones alojados en el tejido blando rostral y cuya munición presenta un diámetro promedio de 5 mm”, señaló Edson Montero, académico de la USS Concepción. Antes de que se pensara en un pronóstico, el animal falleció. La necropsia fue realizada por la patóloga de la Facultad de Medicina Veterinaria, doctora Ana-Lía Henríquez Herrera, quien pudo dimensionar el daño real del ejemplar marino. “Se trató de una hembra, juvenil, que presentó múltiples perdigones en la cara, cabeza y cuello, presentando úlceras corneales en ambos globos oculares, lo que le generó ceguera”, explicó.

El cuerpo en estudio mostró además linfadenopatía generalizada (aumento del tamaño de nódulos linfáticos) y en el tejido subcutáneo (bajo la piel), la doctora Henríquez halló múltiples abscesos causados por las heridas de los perdigones. “Por lo anterior, y considerando que sólo se trata de evaluación macroscópica y que aún falta el estudio histopatológico, se generó un diagnóstico de condición inflamatoria multisistémica y probablemente septicemia”, precisó la académica.

El doctor Álvaro Berríos Salas, decano de la Facultad de Medicina Veterinaria de la Universidad San Sebastián, dijo que el caso reúne dos delitos, como es el porte ilegal de un arma de fuego y el ataque a un animal de una especie protegida. “Han sido muchos los casos de ataques a lobos marinos que hemos podido constatar. Como USS seguimos haciendo un llamado a la población, a informarse, a educar a niños, jóvenes y adultos sobre la protección del medioambiente y de los animales silvestres”, precisó el decano USS, quien además no descarta la necesidad de denunciar estos hechos a nivel de Fiscalía.

En la imagen, las impresiones radiológicas del lobo marino y el mismo animal, al momento de ingresar al Cerefas (Campus Las Tres Pascualas).

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