28 agosto, 2018
  • Un texto en el cual logra el diálogo entre los intelectuales Iván Illich, Paulo Freire y Ernesto Guevara, quienes contribuyeron a la reflexión de la educación como vehículo de transformación social.

Luego de un estudio desarrollado por espacio de 12 años, el investigador del Centro de Estudios Avanzados (CEA) de la Universidad de Playa Ancha, Dr. Andrés Donoso Romo, presentó el libro “La educación en las luchas revolucionarias”.

Un texto en el cual logra el diálogo entre tres intelectuales –el austriaco-mexicano Iván Illich (1926-2002), el brasileño Paulo Freire (1921-1997) y el argentino-cubano Ernesto Guevara (1928-1967)- quienes contribuyeron a la reflexión de la educación como vehículo de transformación social y de liberación de las sociedades latinoamericanas de la segunda mitad del siglo XX.

Como sostuvo el investigador del CEA, Luis Castro, al presentar el documento, “la obra es una muy buena simbiosis entre un texto ameno y académico. El autor logra construir desde artículos científicos una perspectiva interpretativa en un estilo ensayístico, que se sustenta en un formato que puede ser leído por especialistas o no”.

El libro de Editorial Quimantú considera tres partes. La primera, integrada por tres capítulos, que da cuenta del contexto donde cobran sentido las reflexiones de Iván Illich, Paulo Freire y Ernesto Guevara. En la segunda parte, sus tres capítulos refieren en forma detallada al ideario que cada uno de los intelectuales tuvo sobre la educación y la transformación social. Y en la última parte, con un solo capítulo se estudian las convergencias y divergencias presentes en los postulados.

Para el doctor en Ciencias con mención en Integración de América Latina por la Universidad de Sao Paulo, Andrés Donoso Romo, los tres pensadores “en un contexto donde la educación estaba subordinada a principios socialistas de igualdad y justicia social, de solidaridad y de desarrollo humano, creían que la educación jugaba un papel importante en esta utopía de la liberación de nuestras sociedades, pero le atribuían distintos caminos”.

Los pensadores

Ivan Illic plantea la desescolarización de la sociedad como método. Al considerar la escuela como “una institución tradicional de las más perniciosas”. Sostiene que la mayor parte de los conocimientos útiles para un individuo se adquieren fuera de la escuela, en contacto con su entorno familiar, social, cultural y político.

Con una mirada diferente, pero complementaria a la anterior, Paulo Freire, postula la educación popular, aquella que permite a los oprimidos tomar conciencia de la dominación que sufrían. “Estrategia complementaria a otras formas de lucha que asumían los sectores populares, entre ellas las que descansaban en el uso de la violencia”, precisó Donoso.

El diálogo continúa con un tercer actor del mundo de la izquierda latinoamericana, Ernesto Guevara, con el que incluye otra vertiente de pensamiento como la de la Revolución Cubana. Al formar parte del gobierno cubano en los ’60, Guevara reflexiona sobre cómo desde el mundo educacional es posible fortalecer el proceso revolucionario que se había conquistado por medio de las armas.

El autor concluye que para los tres intelectuales la reflexión sistemática era una tarea ineludible para aportar a la construcción de sociedades solidarias, dignas e igualitarias.

«En consecuencia- expresa el investigador- analizar en profundidad las potencialidades que posee la vía cultural/educacional para transformar la realidad no solo es una oportunidad para examinar las propias comprensiones al respecto, también es una oportunidad para comprender que la educación, aunque no sea esa varita mágica capaz de resolver todos los problemas que sufren nuestras sociedades, sí es una dimensión fundamental en toda estrategia que persiga fines revolucionarios».

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