7 noviembre, 2018

Se acerca fin de año y para muchos jóvenes, especialmente para aquellos que cursan cuarto medio, no sólo significa despedirse de amigos y más de 12 años de colegio, sino el comienzo de lo que será su vida profesional.

Qué estudiar, cómo saber si se está eligiendo lo correcto, el miedo a equivocarse y con ello el costo económico que trae aparejado, no son temas menores a resolver, por lo que la orientación, y saber reconocer qué potencialidades y debilidades se tienen, es necesario tener despejado antes de tomar una decisión.

A juicio de la psicóloga de la U. San Sebastián y experta en orientación vocacional, Evelyn Carrasco, lo primero que debe tener claro un joven es que la elección vocacional “es una decisión que se construye a lo largo de la vida, es decir, no es un suceso, sino un proceso que se ha ido conformando día a día”.

De hecho, comenta, “sin darnos cuenta ya hemos estado escogiendo entre múltiples alternativas, como a qué tipo de colegio asistir, qué plan diferenciado tomar o a qué hobbie dedicar tiempo, entre otras, por lo que ya hemos aprendido algo sobre nuestras maneras de decidir y podemos evaluar qué tan bien lo hemos hecho hasta ahora”.

Asegura que sentirse ansioso es normal e incluso hasta cierto punto positivo para elegir una carrera, pues nos activa e impulsa a la acción; “necesariamente hay un grado de incertidumbre, propio de cualquier elección”, acota.  Asimismo, considera que es necesario tener claridad en ciertos aspectos personales que inciden en la elección, así como en información relevante del entorno, por ejemplo:

  • Aspectos de la historia de vida personal: La biografía, qué estudiaron los padres, en qué trabajan, en qué condiciones socio económicas y culturales hemos vivido, entre otros.
  • Intereses: Hay que preguntarse: ¿qué me agrada o no me agrada hacer? ¿en qué actividades disfruto invirtiendo mi tiempo? Las respuestas pueden orientar la elección.
  • Aptitudes, habilidades y destrezas: Preguntarse ¿en qué me siento más o menos hábil?, ¿cómo me defino en términos de fortalezas y debilidades? ¿en qué actividades rindo con mayor facilidad?
  • Sistema de valores: Es muy importante preguntarse por los valores personales que queremos privilegiar en nuestro desarrollo académico: belleza, justicia, conocimiento, etc. También ver los perfiles de las diferentes instituciones, pues cada una privilegia el desarrollo de ciertos valores, en consonancia con su proyecto educativo.
  • Características de personalidad: algunas pueden favorecer el bienestar y el desempeño exitoso en una carrera o, por el contrario, pueden ser obstaculizadoras e incluso contraproducentes.
  • Información detallada de carreras e instituciones: siempre es importante una búsqueda activa de información: ¿qué carreras se ofrecen y dónde?, ¿Qué ofrecen en cuanto a infraestructura, mallas curriculares, aranceles, cuerpo docente, acreditación, etc.? Se recomienda para estos casos fuentes directas.
  • Expectativas de futuro: Preguntarse sobre lo que yo espero de una determinada carrera: ¿Bienestar económico?, ¿conocer gente diversa?, ¿ayudar a otros en algún plano?, ¿obtener prestigio? Esto da una perspectiva más clara y realista.
  • Condiciones familiares, socioeconómicas y geográficas: Analizar la situación socioeconómica personal y familiar (¿cómo se financiará la carrera?, ¿cuáles son las alternativas existentes  cómo acceder a ellas?) y el clima afectivo del grupo familiar (¿hay conflicto entre la decisión personal y lo que espera la familia?, ¿hay presiones para estudiar cierta carrera?, ¿podría estudiar fuera de la ciudad o del país?) Esto facilitará la toma de decisión.

Ante las dudas de si es correcto lo que quiero estudiar, Carrasco puntualiza que “es esencial no apurarse demasiado. La elección de carrera es un momento importante, pues se invertirá tiempo, energía y recursos económicos en un proyecto, por lo que debe ser una decisión reflexionada y evaluada. Si el estudiante se siente demasiado confundido para tomar una opción clara, existen diferentes alternativas, tales como ingresar a un bachillerato o prepararse un año más, con la finalidad de darse un tiempo para explorar lo que ofrece el medio y también, por supuesto, potenciar el autoconocimiento”.

Finalmente, la profesional indica que para optar a una carrera, “siempre es recomendable asumir una postura activa, reflexiva y crítica, contrastar la publicidad con datos, visitas a terreno y conversaciones con estudiantes y profesionales, y si es necesario, buscar apoyo de otros calificados, como orientadores y profesores, para analizar la oferta y discernir bien entre alternativas”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *