8 noviembre, 2018
  • La mayoría de la población chilena vive en edificios, lo que ha cambiado los modos de vida de la ciudadanía, siendo el más relevante la reducción de metros que tienen las viviendas en varias comunas de la Región Metropolitana.

En el día mundial del urbanismo es bueno hacer un análisis respecto de las cifras entregadas por el censo realizado en 2017 y conocer la ciudad en la que estamos viviendo El estudio reveló que el 17,5% de la población vive en edificios departamentos, lo que equivale a 1.138.062 hogares.

Para Gonzalo Carrasco, arquitecto y académico de la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño de la USS, lo anterior, “marca la consolidación de una tendencia que da cuenta de importantes trasformaciones en los modos de vida de los chilenos como: el incremento de los sectores de ingresos medios, el descenso en el número de hijos (1,3 versus 5,4 en 1960), personas por hogar (3,1 versus 5 en 1970) y el crecimiento de los hogares unipersonales (17% sobre 11,6% en 2002) son algunos de los comportamientos más llamativos”.

Actualmente, que el edificio torre sea la tipología dominante de vivienda ha modificado también el perfil de comunas como: Las Condes, Santiago, Ñuñoa, Vitacura, Estación Central, Independencia, Macul, Recoleta, San Joaquín y San Miguel, provocando importantes cambios en las formas de la domesticidad de los chilenos sobre todo frente a la sostenida reducción de las superficies de los departamentos, llegando a una media de 59,7 metros cuadrados según Tinsa Chile en 2016.

Sin duda, Estación Central se ha trasformado en este último tiempo, en una de las comunas que han absorbido la mayoría de los proyectos de edificios de vivienda y que presenta un menor promedio de superficie por unidad, alcanzando a los 55,4 metros cuadrados. Aquí aparecen los conocidos “guetos verticales”, ubicados a lo largo y en las proximidades del eje Alameda-Ecuador como la torre de calle Coronel Souper que tiene 42 pisos y 1.131 departamentos.

Por otra parte, y para complejizar aún más el panorama, las clases medias que se habían caracterizado por ser un segmento mayoritariamente de propietarios (66% hacia el 2015), está experimentado mayores dificultades para cumplir el “sueño de la casa propia”. Panorama que genera incertidumbre acerca de la habitabilidad futura de los segmentos medios chilenos, la clase social más vulnerable de Latinoamérica.

La cual, está teniendo que lidiar con el alza de los precios de los arriendos, los que este año han presentado un aumento del 1,8% trimestral y un 4,7% anual. “Poder formular el problema de la vivienda en términos urbanos, logrando satisfacer las aspiraciones de un segmento importante de la población que ha escogido a las metrópolis como lugar de residencia, de oportunidades laborales y modos de vida y también lograr equilibrar los objetivos de inversores ante unos estándares mínimos de habitabilidad y de acceso a la vivienda, resulta ser un desafío que no sólo requieren de una mayor participación de arquitectos y urbanistas, sino que también de la ciudadanía y del mundo político para que haga posible llegar a un acuerdo acerca de cuál es la ciudad a la cual aspiramos”, explica Carrasco.

Por lo anterior, es que no resulta improbable que los futuros conflictos sociales sean ambientales y urbanos. De ahí la urgencia de abordar el crecimiento de la metrópolis más allá de las lógicas de la ciudad especulativa.

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