28 noviembre, 2018
  • Carlos Muñoz viajará al Continente Blanco para averiguar, a través del estudio de invertebrados marinos, cómo se están comportando las comunidades antárticas, frente al derretimiento acelerado de los glaciares costeros. El estudio dura tres años y será un aporte al desarrollo de la investigación chilena en la Antártica.

A fines de noviembre y hasta el 1 de enero, Carlos Muñoz Ramírez realizará por cuarta vez uno de sus viajes preferidos. El biólogo y doctor en ecología y biología evolutiva, e investigador de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, UCSC, viajará hasta la Antártica para recoger las diferentes muestras que le permitirán llevar a cabo dos importantes proyectos de investigación, los que ayudarán a Chile dar un paso más en el desarrollo de la ciencia en el Continente Blanco, específicamente en relación al calentamiento global y cambio climático.

El primero de estos estudios busca entender como las comunidades que viven en el fondo marino costero están siendo afectadas por el derretimiento acelerado de los glaciares. (A multi-disciplinary approach to understand the impact of ice loss and deglaciation on Antarctic coastal benthic ecosystems). Se trata de un esfuerzo multidisciplinario y colaborativo entre diversas instituciones internacionales como el British Antarctic Survey (BAS) y el Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables (CIBAS), de la Universidad Catolica de la Santísima Concepción. “En la Antártica se están generando bahías por el retroceso o derretimiento acelerado del hielo. Eso significa que una cantidad enorme de agua dulce entra al mar, y eso cambia las propiedades físico químicas del agua y  por lo tanto el ambiente en el que viven las especies. No sabemos cómo esto va a afectar a las especies y comunidades que viven allí y es lo que queremos investigar con este proyecto desde una visión multidisciplinaria”, explicó el investigador.

En tanto, el segundo estudio pretende evaluar cómo la Corriente Circumpolar Antártica (ACC), corriente marina que rodea el continente, ha intervenido en la generación de su biodiversidad única (Testing the historical permeability of the Antarctic Circumpolar Current (ACC) and the role of ecological interactions in the evolution of the Antarctic diversity: Using host-parasite systems as biological models).

Este proyecto se enmarca de forma estratégica en el anterior y corresponde a un proyecto FONDECYT postdoctoral, siendo uno de los 111 proyectos a nivel nacional incluidos por el Instituto Antártico Chileno, INACH, dentro del Programa Nacional de Ciencia Antártica. Tiene gran relevancia porque impactará en el conocimiento, aún escaso, respecto del continente y su ecosistema, entregando datos valiosos y relevantes en el contexto del cambio climático.

“Alrededor de la Antártica está la Corriente Circumpolar Antártica, que restringe el movimiento de organismos entre Sudamérica y la Antártica debido principalmente a una fuerte diferencia de temperatura. Esto es muy importante considerando el calentamiento global, ya que esta barrera ecológica podría volverse más permeable y permitir un mayor intercambio de especies entre Sudamérica y Antartica, lo que podría representar un impacto para la biodiversidad de estas dos regiones. Nosotros queremos saber qué sucede a nivel comunitario, es decir, entre especies que interactúan cercanamente pues la dispersión de una especie podría afectar a todas las demás. El estudio de algunas de estas especies y sus parásitos son una excelente forma para entender estas relaciones”, dijo.

En detalle, la investigación analizará parásitos cuyo ciclo de vida es muy complejo, ya que a lo largo de su vida parasitan distintas especies, entre ellas diversos invertebrados como machas y caracoles marinos. De este modo, se recolectarán todo tipo de organismos del fondo marino, en un proceso que afectaría mínimamente el ecosistema. Este estudio utilizará gran parte de la logística ya establecida, con lo que se reducen los costos considerablemente. “La ciencia antártica es compleja debido en parte a los altos costos que involucra, pero estos proyectos demuestran que es posible aprovechar de forma sinérgica los recursos y lograr el máximo provecho científico de recursos limitados”, expresó Muñoz.

No obstante, y aunque los recursos son reducidos, la ciencia chilena en la Antártica esta creciendo. De hecho, explica Muñoz, “existe un impulso especial del gobierno para el desarrollo de ciencia antártica, y un énfasis especial con el tema del cambio climático. La Antártica es un territorio prístino, sin mucha intervención y sumamente importante porque es el termómetro que nos alerta de cómo está cambiando el clima en el planeta”.

La investigación inició en marzo de 2018 y finalizará en 2021. Carlos, quien es el investigador responsable de la iniciativa, espera aportar con los datos recolectados al conocimiento en torno a la Antártica, su biodiversidad, y al cambio climático, además de aportar al desarrollo, aún en crecimiento, de la investigación chilena en el Continente Blanco.

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