6 diciembre, 2018
  • Pediatra infectólogo Rodrigo Vergara aclaró que la cobertura de la vacuna contra esta enfermedad es alta en nuestro país (cercana al 95%), y que en caso de que algún chileno entre en contacto con algún extranjero infectado, lo más probable es que no tenga problemas.

Un llamado a la población a estar tranquila frente a la posibilidad de que surja un brote de sarampión en Chile hizo el pediatra infectólogo y director de la Escuela de Medicina de la Universidad de Valparaíso, Rodrigo Vergara.

El especialista en vacunas y ex asesor del Ministerio de Salud se refirió al tema luego de que hoy las autoridades sanitarias confirmaron el tercer caso de un extranjero afectado por este mal.

“En Chile, gracias a las campañas de vacunación obligatoria, estamos protegidos. El sarampión está técnicamente eliminado desde 1992, cuando fue certificada la interrupción de su transmisión endémica, y si bien persiste el riesgo de su importación, desde entonces en nuestro país apenas ha habido una docena de casos aislados, todos asociados a personas que arribaron a nuestro territorio ya infectadas. Lamentablemente, nuestra realidad no es la misma que en la actualidad exhiben otros países de la región, en especial Venezuela, donde se registran más de 4 mil casos en lo que va de 2018”, afirmó el doctor Vergara.

Respecto de eventuales contagios, el pediatra infectólogo de la UV sostuvo que debido a que en nuestro país la cobertura de la vacuna es alta (cercana al 95%), en caso de que de algunos chilenos entren en contacto con extranjeros enfermos, lo más probable es que no tenga problemas.

“El sarampión requiere de coberturas muy alta porque es muy contagioso. Vacunando a toda la gente se logra el efecto de rebaño o bloqueo, lo que permite el aislamiento de una persona infectada, ya que así la enfermedad no logra ser traspasada a otros. Esto es lo que ocurre en Chile. Además, contamos con un sistema de vigilancia epidemiológica muy bueno, que permite la pesquisa de los posibles contagiados a quienes se comprueba que tengan las dos vacunas. Si no se puede comprobar que las tengan, esta se les suministra de inmediato. Por consiguiente, más allá de la natural preocupación, yo le diría a la gente que debe estar tranquila y si quiere asegurarse, debe acudir al consultorio para saber si fue vacunada y cuántas dosis tiene”, concluyó el médico especialista.

Enfermedad muy contagiosa

El sarampión es una enfermedad infecciosa causada por un virus que tiene como único huésped al ser humano, el cual se trasmite por vía oral a través de las secreciones respiratorias. Afecta principalmente a los niños pequeños y, en menor grado, a los adultos jóvenes de entre 20 y 30 años. Se la suele identificar, entre otros síntomas, por la aparición de manchas de color rosado en la piel -similares a las de la rubeola o la varicela-, que aparecen detrás de las orejas y luego se extienden por todo el cuerpo, las que muchas veces van acompañadas de erupciones en la parte interna de las mejillas.

“El problema con el sarampión no es tanto su letalidad como su gran capacidad de propagación. Es una de las enfermedades más contagiosas que existen, por lo que aun cuando ostenta una baja tasa de mortalidad (en promedio dos muertes por cada mil casos) su peligrosidad radica en que es capaz de afectar a poblaciones enteras en poco tiempo, lo que hace que igual genere un elevado número de víctimas”, precisa el doctor Vergara.

Cuando no es diagnosticado ni tratado en forma oportuna, el sarampión puede derivar en complicaciones auditivas y respiratorias, incluso en desórdenes mentales o pérdida de la visión. Pero en general esta enfermedad es autolimitada. Suele dar más leve a las personas que recibieron solo una dosis de la vacuna. Pero hay un porcentaje de infectados que se complica, la mayor parte de ellos niños. En efecto, un 20% a 30% de los niños menores de cinco años requiere ser hospitalizado por insuficiencia respiratoria. Un 6% sufre neumonía y el 0,1% sufre encefalitis. Además, a menudo anticipa otras infecciones, como la difteria, en poblaciones con bajos índices de vacunación”, afirmó el director de la Escuela de Medicina UV.

Preocupación mundial

La semana pasada, la Organización Mundial de la Salud (OMS) emitió una advertencia de alcance global luego de que un informe elaborado por epidemiólogos de ese organismo revelara que durante 2017 se registró un alza de un 30% en los casos de sarampión respecto de 2016, y que el porcentaje final correspondiente a 2018 sería -con toda seguridad- aún mayor.

A nivel planetario, 110 mil personas -en su mayoría niños- murieron por causa de este mal, del que a la vez se confirmaron en forma oficial 173 mil casos. Sin embargo, en base a una serie de otras estimaciones y estudios, los expertos de la OMS están convencidos de que el número de infectados superó los 6 millones y que la cifra de fallecidos fue mucho más elevada, ya que en vastas regiones de África y Asia son incontables los infectados que la padecen y mueren sin que antes se los alcance a diagnosticar.

Pero el asunto no termina ahí. En los últimos años los casos de sarampión también evidencian un incremento sostenido en países de alto desarrollo como son Alemania, Reino Unido, Italia y Francia. Lo mismo pasa en Grecia, Rusia, Rumania y Serbia, lo que obligó a la Organización Mundial de la Salud a retirarle a Europa la certificación de territorio libre de contagio.

En América, en tanto, la situación está todavía está bajo un aparente control excepto en Venezuela, donde hasta agosto de este año se habían confirmado más 4 mil casos y 62 fallecidos.

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