13 diciembre, 2018
  • En una Encuesta aplicada por la Carrera de Kinesiología de la Universidad Católica, también se obtuvo que un 92% de los egresados se desempeñan en labores propias de su formación y profesión. Pese a la denominada saturación del marcado laboral, los kinesiólogos UC estarían trabajando a los 4 meses de egresados, valorándose su formación teórica y práctica, experiencia clínica y perfil versátil.

Ante el creciente debate acerca de la empleabilidad y la saturación del mercado laboral en diversas especialidades de la salud, la Carrera de Kinesiología de la Universidad Católica aplica una encuesta desde 2016 a sus egresados, concluyendo un 80% de empleabilidad a los 4 meses de titulados, un 95% de empleabilidad al año de egreso, y un 92% en funciones relacionadas con su perfil profesional. La encuesta es parte del proceso de Autoevaluación de la Carrera de Kinesiología, y se aplicó a un universo de 101 egresados desde 2016 a la fecha. La consulta indicó también, que un 73% de los encuestados trabaja en un solo lugar y un 13% en dos lugares.

Javiera Fuentes, directora de la Carrera de Kinesiología de la Universidad Católica, comentó que se observa una satisfactoria tasa de empleabilidad. “Nuestros egresados registran una alta tasa de empleabilidad, en comparación con la realidad nacional, ya que más del 95% se encuentra trabajando luego del primer año de egreso”. Además, hemos tenido muy buena retroalimentación por parte de los empleadores, creando una buena red de empleo que se fortalece en el tiempo. Creo que los resultados exitosos se deben a la calidad formativa, a la cantidad de horas de internado y prácticas clínicas, y al perfil de egreso que tiene como sello el desarrollo de los atributos del profesionalismo”, comentó la autoridad académica.

La encuesta mostró además que, en 2016 el formato de trabajo era dominantemente en jornada parcial (con un 55% por sobre un 45%, en jornada completa), y en 2017, la jornada completa repuntó a 52%, por sobre el 48% en jornada parcial. Hoy, un 69% de los egresados se desempeñan en el sector de salud privada y un 21% en la salud pública.

En cuanto a sus habilidades profesionales, las técnicas más demandadas para su desempeño son: rehabilitación músculo esquelética, seguida de neurología infantil, cardio respiratorio adulto y pediátrico.

Según Ignacio Tapia, egresado en 2016, comenta que si bien le tomó 10 meses encontrar empleo estable, inicialmente se dedicó a trabajar en kinesiología a domicilio. “Actualmente, vivo y trabajo en Calama. Comencé como refuerzo en las campañas de invierno, apoyando kinesiología respiratoria en las salas IRA dedicadas al área respiratoria infantil en Centros de Salud Familiar. Hoy en día, he ampliado mis funciones a otros tipo de rehabilitación kinesiológica en atención primaria, tanto en área musculoesquelética y neurológica”, explica Tapia.

El joven profesional siente que recibió las herramientas necesarias para desempeñarse satisfactoriamente en espacios laborales y sobre todo, en el sello humano y de servicio, lo que a su parecer es de gran importancia en la salud pública. “En lo práctico, he aprendido a desenvolverme en el ecosistema de la salud pública, con sus propias metas y protocolos, pero siento que mis habilidades profesionales han sido fundamentales”.

Del mismo modo, Constanza Malhue, kinesióloga egresada en 2016, hoy se desempeña en el Hospital Clínico La Florida (sala ERA del área Broncopulmonar Adulto), y asegura que su formación de pregrado contribuyó a sus logros y se ha perfeccionado en los últimos años, en Programa ERA y Patologías Respiratorias en el Adulto, Espirometría y Rehabilitación Respiratoria en paciente crónico. “En lo personal, tuve la suerte que al poco tiempo de egresar pude trabajar de manera estable, facilitando este proceso el haber realizado uno de mis internados en el hospital, desempeñando funciones que hasta hoy realizo. En las habilidades blandas, he podido trabajar muy bien en equipos multidisciplinarios y en estrategias de la mano del paciente y su familia”.

Por su parte, Javier León, kinesiólogo UC egresado en 2017, señala que su inicio laboral fue bastante informal, trabajando en primeros auxilios de torneos deportivos y haciendo domicilios. Posteriormente, hizo varios reemplazos en hospitales públicos y privados, dedicado principalmente a la terapia física en el área de traumatología y en kinesioloigía respiratoria en campañas de invierno. “Hoy estoy empleado por una empresa externa que trabaja para la ACHS, dedicado a la rehabilitación kinesiológica de personas que han tenido alguna lesión laboral o de trayecto, generalmente politraumatizados. Me siento bastante realizado con lo que estudié, me gusta lo que hago, tanto en mi contacto con el  paciente y en mi apoyo para que se recupere y reincorpore a sus actividades”.

Kinesiología UC es una carrera que cuenta con 101 egresados a la fecha, mientras que la Universidad Católica está acreditada por 7 años en las áreas de docencia de pregrado, gestión institucional, postgrado, investigación, y vinculación con el medio. La carrera cuenta con 38 docentes certificados y un total de 26 campos clínicos público-privados en su malla de 5 años de formación.

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