19 diciembre, 2018
  • El especialista en economía de la educación y académico de la Universidad de Santiago, Víctor Salas, sostiene que la reducción de fondos en el presupuesto destinado a la investigación científica da cuenta de una falta de respaldo a la actividad, lo que impacta desde un principio en la gestión de Andrés Couve, recientemente nombrado en la cartera. “El ministerio puede terminar siendo algo muy poco relevante si no se destinan más recursos para fijar una nueva política de desarrollo”, afirma.

Este lunes se conoció el nombre del primer ministro de Ciencia y Tecnología del país. Se trata de Andrés Couve, académico del Departamento de Neurociencia de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y director del Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica.

No obstante, para el economista, experto en economía de la educación y académico de la Facultad de Administración y Economía (FAE) de la Universidad de Santiago de Chile, Víctor Salas, este nombramiento puede no comportar relevancia si la cartera no cuenta con los recursos suficientes.

“Se ve poca voluntad de dar un respaldo a la actividad científica. El ministerio puede terminar siendo algo muy poco relevante si no se destinan más recursos para fijar una nueva política de desarrollo”, sostiene.

Para el economista, la rebaja de 4,6% en Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI), sumada a la reducción de 15% en el Fondo de Innovación Tecnológica (FIT) hace difícil pensar que el ministerio pueda funcionar sin recortar dineros a otras partidas del Presupuesto.

“Este ministerio parte con menos recursos de los que repartía la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica”, afirma. “Para ciencia y tecnología, están en el orden de los 668.863 millones de pesos, que es lo que le corresponde a Conicyt para realizar actividades como Milenio y financiar varios otros fondos de diferentes ministerios”, enfatiza.

El académico hace hincapié en que Chile invierte apenas un 0,38% de su PIB en investigación y desarrollo, en comparación al promedio de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que alcanza el 2,4%.

“Hay que considerar que este ministerio se hará cargo de una amplia gama de actividades científicas, tecnológicas y de innovación, en diversas áreas. Nadie puede pensar que eso se logre con menos plata”, critica.

Finalmente, Salas concluye que el Gobierno aún no pondera la relevancia que los resultados de investigaciones en ciencia y tecnología pueden provocar para mejorar la productividad del país, la actividad empresarial y el emprendimiento.

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