11 enero, 2019
  • Hojas, ramas e incluso biomasa de lagunas del Gran Concepción son las que se pretenden investigar por su potencial uso en la fabricación de pellet, como una alternativa al aserrín de pino. La investigadora Laura Azócar está liderando el proyecto y espera que pueda aportar al Plan de Descontaminación de la zona, a iniciarse el próximo año.

En la época de crecimiento de árboles y plantas, la investigadora y académica de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC), Laura Azócar, inicia una investigación para crear pellet para calefacción doméstica en base a biomasas alternativas, en este caso, residuos de podas urbanas.

El pellet tradicional es fabricado en base a aserrín de pino que, al ser procesado y alcanzar altas temperaturas, libera sustancias que actúan como aglutinante. En términos de combustión, alcanza entre un 80% y un 90% de eficiencia, lo que significa que de un kilo de pellet, 900 gramos se transformara en calor.  En comparación a la leña, usándose en una estufa de combustión lenta, no supera un 30%; por tanto, se trata de un material adecuado y necesario si se trata de planes de descontaminación. El que corresponde a Concepción debiera iniciar en 2019.

Y si bien la utilización de residuos de podas para la fabricación de pellet aún requiere investigación, Laura Azócar ya cuenta con experiencias exitosas de alternativas al aserrín de pino. Durante su trabajo en los últimos años, hizo pruebas con cáscaras de avellana de la zona de Talca, y también con la paja de trigo, proyecto que resultó tan bien que permitió el trabajo con empresarios de Talca y Temuco.

Si se trata de los residuos de podas, indicó Azócar, la Región del Biobío cuenta con importantes ventajas, entre ellas la alta disponibilidad de residuos y bajo gasto de energía en su recolección. “El punto a favor del uso de biomasa urbana es que cuando trabajas con biomasa, la desventaja es que siempre está lejos y para trasladarla necesitas energía, lo que muchas veces contamina más que la producción que se alcanza y altera el valor del producto. Por eso el interés de hacerlo en el sector urbano, ya que reduciría costos y es probable que el balance sea mucho mejor”, explicó.

Por otro lado, agregó la investigadora, al contar con gran cantidad de biomasa de podas en la zona, puede ser mucho más factible llegar a un proyecto aplicado. “El pellet de poda puede implicar el uso de hojas, ramas, e incluso pasto. También queremos incluir los residuos que salen de las lagunas que en nuestra zona están eutroficadas y tienen mucha biomasa disponible que usualmente se desecha, por lo que estamos perdiendo una materia prima. Lo ideal en este proyecto sería generar un proceso flexible que permitiera generar pellet de distinta biomasa y que el proceso pueda ser transferible”, destacó Azócar.

Hoy, la investigadora está a la espera de la aprobación del proyecto Fondecyt para el uso de podas del Gran Concepción para la generación de pellet para combustión. Ya avanzó en conversaciones con los municipios para contar con los residuos y poder investigar su utilización en la fabricación de pellet. Ahora, finalizó, el desafío es lograr un material de alta calidad y junto con ello, impulsar la presencia en la zona de estufas de mayor capacidad y calidad para la utilización de este combustible alternativo.

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