18 enero, 2019
  • Dominar un mapa, una brújula y un altímetro no es algo que esté reservado sólo para expertos y su aprendizaje es uno de los elementos claves para poder orientarse cuando las condiciones climáticas en la cordillera, impiden una navegación visual, generando el extravío de un montañista.

“No manejamos mucho los mapas, la brújula y el altímetro y eso demuestra nuestra falta de cultura de montaña”. Así lo afirma Darío Arancibia, montañista con especialización en búsqueda y rescate y académico de la carrera de Ingeniería en Gestión de Expediciones y Ecoturismo de la U. San Sebastián, al referirse a la falta de preparación de algunas personas que realizan excursiones a la cordillera en esta época del año.

En su opinión, primero están las habilidades visuales para tratar de no perderse y luego de ocupan otras herramientas o instrumentos específicos como la brújula, el mapa, el altímetro o un GPS.

No obstante, el instructor de montaña advierte que estos elementos no están metidos en nuestra cultura y que falta un mayor desarrollo de los mapas en nuestro país, porque “no están a escala y faltan datos importantes como los senderos de montaña o los puntos de agua, además de las zonas de riesgo de avalancha”.

Darío Arancibia enfatiza que en verano uno puede ver objetos y cumbres lejanas que permiten hacer una triangulación para ubicarse. Pero, en invierno la visibilidad es menor y la nieve cubre todo el terreno. Por eso es necesario aprender a usar estos instrumentos de orientación.

En ese sentido, Arancibia señala que cuando hay niños que pueden perderse, lo que uno “debe enseñarles es a que no se muevan del lugar dónde están y que esperen una señal que sea educada, como lo es el uso de un silbato”.

En el caso de los adultos lo esencial es el método de gestión mental para emergencias para saber qué hacer cuando uno se ha extraviado. Se trata del sistema S.T.O.P: Stay/Stop (Parar), Think (Pensar), Observe (Observar) y Plan (Planificar).

Además hay que seguir una serie de pasos que propone el académico de la USS, para poder ser encontrado por un equipo de búsqueda o bien salir por sí mismo de la montaña:

  • Vuelve al Último Punto de Avistamiento (U.P.A) en que te encontrabas con tu grupo.
  • ¡No moverse del lugar donde estabas! Esto mantiene el área de búsqueda pequeña. Desplazarse 1 km desde el U.P.A, significa 13-14 km2 de área  para el rastreo. Si son 2 kilómetros el área de búsqueda aumenta a 53 km2.
  • Utiliza brújula y mapa si los tienes, o un método alternativo como el sol o la luna.
  • Gritar o hacer señales con un silbato.
  •  Ubicar un punto destacado y desde ahí explorar a 360º volviendo luego, al mismo punto de partida.
  • Dejar indicios pistas y elementos que marquen tu dirección de desplazamiento.  Escribir S.O.S. en la nieve.
  • Si es posible ubícate en un espacio abierto.  Esto servirá de ayuda para encontrarte. Evita estar debajo de árboles y rocas si las condiciones lo permiten.
  • Usa equipo colorido. La ropa, carpa, mochila, que todo sea con colores llamativos.
  • Utiliza espejo de señales.

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