30 enero, 2019
  • Se trata de innovaciones y convergencias provocadas por el contacto con el castellano que se constituyen dentro de un proceso natural por la interacción  de ambos sistemas, debido al cual algunos sonidos característicos del chedungun se están perdiendo o castellanizando en los niños. Marisol Henríquez, investigadora a cargo y Decana de la Facultad de Educación de la UCSC planteó la necesidad de revalorizar la lengua, hoy en estado de amenaza o vulnerabilidad.

El estudio del mapudungun o chedungun, lengua nativa del pueblo mapuche, ha sido una de las principales líneas investigativas que ha desarrollado Marisol Henríquez Barahona, magíster y doctora en lingüística, y actual Decana de la Facultad de Educación de la Universidad Católica de la Santísima Concepción, UCSC.

Así es como la investigadora desarrolló el proyecto Fondecyt de Iniciación titulado “Contacto Mapudungun-castellano: rasgos fonético-fonológicos del castellano presentes en el chedungun de escolares pewenches del Alto Bío-Bío”, con apoyo del Centro de Investigación en Biodiversidad y Ambientes Sustentables, CIBAS. Tras el estudio, logró identificar algunos cambios y transformaciones en la lengua nativa provocados por su interacción con el castellano, aunque en diferentes niveles o grados en los sistemas fonológicos de los niños bilingües, incluso dentro de miembros de las mismas familias. Así comprobó que algunos de los sonidos característicos del mapudungun por su exclusividad en este sistema y ausencia en el castellano, se perdieron en el habla de algunos niños, reemplazándose por otros más ligados al castellano.

“Hay influencias en el sistema vocálico, y se observan influencias en el sistema consonántico y vocálico del mapudungun. Esto es un proceso de desfonologización, donde un sonido se empieza a desestabilizar y a confundirse con otro, en este caso del castellano, como  es el caso la sexta vocal mapuche, que es un sonido emblemático, exclusivo del  sistema vocálico del mapudungun, y en algunos niños varía o se está perdiendo”, explicó la investigadora, haciendo referencia a la vocal que podemos encontrar en palabras como tromü (nube), o antü (sol/día) sonido inexistente en castellano, que muchos niños reemplazan por otra vocal más fácil de pronunciar para poder comunicarse.

Esto sucede, explicó la investigadora, porque a los niños se les hace muy complejo mantener los sonidos distintivos o exclusivos del chedungun, producto de la fuerte influencia de la lengua oficial, porque son bilingües y porque por necesidades comunicativas tienen mayores competencias en castellano. Esto sucede sobre todo en aquellas comunidades más cercanas a centros poblados. No obstante, indicó la doctora, en ningún caso es una aberración o simplificación del sistema, sino un proceso natural que se da en todas las lenguas en el ámbito del contacto, cuyas variaciones se dan por distintos motivos, desde territoriales, relacionales y hasta sociales y políticos. Así, sucede una convergencia donde los sistemas comienzan a parecerse, se generan innovaciones fonéticas, gramaticales y adaptaciones de parte de los niños para poder comunicarse, sin que ellos pierdan sus competencias comunicativas en la lengua.

“Esto muestra el dinamismo de la lengua, porque son sistemas dinámicos, creativos, que se adaptan, como primera premisa. Lo segundo es que los sistemas en contacto se influyen mutuamente y en tercer lugar, que se trata de consensos sociales; y por eso la lengua va variando. Lo más importante es que independiente de su dinamismo y de la variación, el idioma mapuche siga desarrollándose como vehículo de comunicación a una comunidad”, sostuvo la investigadora.

Otra realidad se presentaría, agregó Henríquez, si estos niños y niñas dejaran de hablar el chedungun. Por eso, la Decana ahondó en la relevancia de valorizar el mapudungun/chedungun en el país, tanto para los mapuche como para la sociedad chilena. En su visión, el Estado a través del Ministerio de Educación no ha dado el valor que debería al chedungun y a las otras lenguas indígenas, no ha promovido ni fortalecido, como es su deber las culturas y lenguas indígenas de nuestro país; a pesar de la diversidad presente en Chile como país plurilingüe. “Tenemos una deuda con el pueblo mapuche y con sus niños y niñas  que tienen derecho a aprender y a hablar su lengua patrimonial”, dijo la investigadora.

“Son lenguas vulnerables y en amenaza. Históricamente se ha visto la diversidad lingüística como algo negativo, como un obstáculo para el progreso o movilidad social, cuando es todo lo contrario. E incluso está la creencia en algunas comunidades que ser bilingüe es un obstáculo. No se ha cultivado, ni promovido, ni hay derechos que promuevan la conservación de la lengua. De hecho, el chedungun no tiene oficialidad, ya que la única lengua oficial en Chile es el español”, sostuvo.

“Lo importante acá es el mantenimiento de la lengua como símbolo identitario de un pueblo, como parte fundamental de su cultura, porque a través de ella se expresan sus emociones, sentimientos, su cosmovisión, y su forma de vivir y entender el mundo. Ellos no pueden manifestar aquello a través del castellano. Por eso es importante que se mantenga, ya que si se mantiene una lengua, se mantiene su cultura”, cerró la académica.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *