13 mayo, 2019

Atender con pertinencia cultural, respetar las creencias y comprender que los profesionales atienden personas y no nacionalidades, son algunas de las recomendaciones que entregó la académica de la UCM, Carmen Gloria Cofré.


Pese a que más de un millón 200 mil personas migrantes viven hoy en Chile y a que es el país Latinoamericano con mayor aumento de esta población; la interculturalidad no ha permeado del todo en los procesos de atención en salud.
Al conmemorarse el Día de la Enfermera, Carmen Gloria Cofré académica de la Escuela de Enfermería de la Universidad Católica del Maule (UCM) realizó, en el contexto del Doctorado en Educación, un análisis al respecto y advirtió que, en la Región del Maule, “En el plano intercultural todavía estamos en deuda con respecto a la formación de profesionales que van a ir a atender personas que tienen una cultura distinta”.


Teniendo en cuenta que el 23 por ciento de la población migrante es venezolana y el 14,3 por ciento es haitiana, es muy probable que, en algún momento, un enfermero o cualquier otro profesional de salud tendrá que atender a un extranjero. Por lo anterior, la académica considera que se hace urgente acercar la interculturalidad, entendida como la integración de diferentes culturas desde el plano de la igualdad y la no discriminación; a las mallas de pregrado.


“No basta con incluir un módulo en primer año y después volver a retomarlo en los últimos años, sino que más bien exista una continuidad a través de toda la formación, especialmente en los últimos años cuando el estudiante toma la decisión sobre cuál va a ser su área”, enfatizó la académica. “Estamos formando para cuidar personas, no nacionalidades”, agregó, basado en la experiencia de otros investigadores.


En el ámbito de la atención, Carmen Gloria Cofré destacó las iniciativas que involucran a los pueblos originarios y que se han instalado en algunos hospitales de La Araucanía y Biobío, “Pero esto hay que abrirlo a la migración y ya hay intentos, pues existen facilitadores interculturales en los centros de salud que permiten entender cuál es la concepción de salud y enfermedad que los migrantes tienen”, aseguró.
Atención con pertinencia cultural
La profesional advierte a los jóvenes estudiantes que próximamente realizarán sus prácticas que es imprescindible sensibilizarse sobre otras culturas. “Conocer de qué se enferman en Haití o en Colombia, de qué es necesario cuidarlos, cuál es el concepto de salud-enfermedad que tienen o si están acostumbrados al examen físico (…) esas son situaciones que se debiesen conocer antes de partir a los campos clínicos”, explicó.
Es por ello que la académica recomienda que, a nivel de políticas pública, se fortalezca la atención con pertinencia cultural. “La accesibilidad y la aceptabilidad son dos líneas que la política migratoria internacional ha ido abordando, es necesario concretarla porque en el país está en el papel, pero quizá en los recursos no. Hay una deuda con respecto a atender al otro con ética médica pero también con pertinencia cultural porque está demostrado que se logra una buena adherencia al tratamiento siempre y cuando se cuide y se atienda con pertinencia cultural”, indicó.
Un aspecto que se da si se respeten las creencias, la realidad y la cultural del paciente. “Quizá un migrante en su construcción de salud-enfermedad tenga mucha afinidad por las yerbas o por solicitar a la naturaleza que también actúe en su cuerpo, entonces no podemos abolir esa creencia sino más bien acompañarla con la propuesta de la medicina tradicional”, ejemplificó la académica.

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