20 mayo, 2019

Como un verdadero récord quedó registrada la navegación que realizó el estadounidense Víctor Vescovo en las Fosas de las Marianas, en pleno océano Pacífico, quien alcanzó los 10.935 metros bajo el nivel del mar.

La marca alcanzada por el estadounidense -que lleva más de un año dedicado a conocer los puntos más recónditos de los océanos-, pasó a segundo plano, ya que en su incursión encontró una bolsa de plástico y envolturas de caramelos, lo que abrió la discusión sobre el impacto que tiene la basura en las profundidades marinas.

Claudia Sandoval Yáñez es doctora en Química y académica e investigadora de la Universidad Autónoma de Chile. Una de sus líneas de investigación han sido los polímeros y sabe por qué estos plásticos no se degradan y pueden generar severos daños para el medio ambiente marino y su hábitat.

“Los plásticos son polímeros y están constituidos a base, principalmente, de carbono e hidrógeno y algunos, también, pueden contener otro tipo de elementos como oxígeno, azufre, nitrógeno. Pero principalmente carbono e hidrógeno”, describe la profesora. Y agrega que “son moléculas tan gigantes y pesadas que hace muy difícil que puedan degradarse”.

Sandoval, además, explica que no importa si estos están en el mar o en la tierra, pues su degradación dura años. “Si están en las profundidades de los océanos o en la tierra, da igual, lo que generan es una contaminación, además de que los animales pueden ingerirlos. Y como no son degradables les pueden generar problemas a la salud. No son degradables por bacterias o por el mismo medio ambiente como los productos biodegradables”, acota.

La misma investigadora enfatiza en que ya existen alternativas a los plásticos y estos serían los polímeros biodegradables. “Hay varios estudios en los cuales se han propuestos polímeros biodegradables, pero el problema que existe con estos biopolímeros es el costo de fabricación. Se necesitan políticas y leyes fuertes para que obliguen a los empresarios, y a las empresas que fabrican los plásticos o polímeros, a que fabriquen o inviertan en estudios para poder fabricar polímeros biodegradables”, puntualiza.

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