23 mayo, 2019

La tuberculosis (TB) es una enfermedad humana causada por Mycobacterium tuberculosis que afecta principalmente a los pulmones. Sin embargo, también puede afectar el sistema gastrointestinal, la piel, el sistema nervioso central, el sistema musculoesquelético, el sistema reproductivo y el hígado.

A pesar de los avances en el control de esta patología, ésta sigue representando una enorme carga de morbilidad y mortalidad en todo el mundo. De hecho, cerca de un tercio de la población mundial está infectada con TB y la mayor carga de la enfermedad se produce entre los 15 a 49 años de edad.

En las últimas décadas, ha habido un esfuerzo mundial para erradicar la TB, no obstante, si bien la mayor parte de la carga mundial de nuevas infecciones y muertes recae en países en desarrollo, especialmente entre las personas con un sistema inmunitario deprimido.

Pero además, la TB es más común durante los años reproductivos de una mujer y es una de las principales causas de mortalidad materno-infantil. La TB genera la muerte de 500 mil mujeres al año a nivel mundial, aproximadamente. El VIH/SIDA, la reducción del acceso a la atención médica y los cambios hormonales probablemente explican el por qué la TB una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en las mujeres en este período.

La prevalencia de la TB es similar en hombres y mujeres hasta la adolescencia, cuando aumenta en hombres. Sin embargo, en los países de alta prevalencia, las mujeres en edad reproductiva tienen mayores tasas de progresión a la enfermedad que los hombres. La prevalencia de TB activa en mujeres embarazadas y en posparto de países con alta carga es > 60 casos por 100.000 habitantes/año y en países con tuberculosis con baja carga es <20 casos por 100.000/año.

La tuberculosis congénita es rara, afortunadamente, gracias a que los esquemas que se emplean para tratarla son efectivos. Si se diagnostica durante el primer trimestre, se ha visto que los neonatos tienen mayor riesgo de presentar la enfermedad en la primera semana de vida, a diferencia si el diagnóstico ocurre en etapa más avanzada. El M. tuberculosis infecta al feto por vía placentaria, la vena umbilical o desde los tejidos del útero llega al líquido amniótico. Una gestante con TB tiene mayor riesgo de parto prematuro, restricción del crecimiento intrauterino y mortalidad de la criatura al nacer, la que alcanza hasta 50%.

En Chile se estima una incidencia de TB cercana a los 3 mil casos nuevos y mantenida en el tiempo. Grupos vulnerables son las personas migrantes, de comunidades originarias, de extrema pobreza y con VIH. No obstante, los programas de control de la TB deben ser sensibles al género y realizar el diagnóstico oportuno en ellas durante su etapa reproductiva.

Dra. Erica Castro, matrona e investigadora U. San Sebastián

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