Daily Archives: 3 diciembre, 2019

Academia alerta sobre efectos de la ansiedad en «comedores emocionales»

·       La contingencia nacional ha gatillado sentimientos generalizados de estrés, ansiedad y angustia, elevando las estadísticas de consumidores compulsivos de alimentos calóricos como golosinas y comida rápida, tipificados como “comedores emocionales”.  Porcionar los alimentos, reorganizar la despensa, programar colaciones, generar redes de apoyo, aplicar técnicas de relajación y buscar apoyo profesional, son algunas de las recomendaciones para evitar alzas de peso.

En el contexto de la contingencia nacional, sentimientos como inseguridad, ansiedad, frustración y estrés se han asentado en el relato de la sociedad chilena, incidiendo en una generalizada sensación de ansiedad que se manifiesta en problemas para dormir y en la conducta alimenticia. El académico Juan Pablo Espejo, de la Carrera de Nutrición y Dietética de la Pontificia Universidad Católica, alerta acerca de algunos indicadores para reconocer nuevos hábitos del perfil “comedor emocional”, asociado al consumo de ciertos alimentos para saciar emociones negativas.

“Nuestras emociones están conectadas con nuestros hábitos alimenticios. Por eso, no es coincidencia que nos comamos un paquete de galletas o una marraqueta cuando estamos enojados o estresados”, señala Espejo. El especialista explica que existe un concepto conocido como la “comida emocional”, asociada al consumo de alimentos como respuesta a experiencias emocionales que generalmente son negativas, como estrés, ansiedad, frustración, tristeza y rabia, entre otros.

Se cree que su causa se asocia a dificultades en la regulación de nuestros sentimientos y, por lo tanto, nos cuesta controlar lo que comemos. En otras palabras, es el acto de comer como escape emocional y, por lo tanto, puede ser considerado un mecanismo de enfrentamiento que disminuiría de manera temporal los estados anímicos negativos.

La comida también sirve como una distracción. El académico aclara que si estamos preocupados por eventos importantes o conflictos como la crisis social de nuestro país, entonces es posible que nos enfoquemos en comidas “reconfortantes” en vez de lidiar con la situación desestabilizante.

La evidencia demuestra que la comida emocional se asocia al consumo de alimentos con mayor aporte energético o calórico, por ello denominados “reconfortantes”, razón por la cual el consumidor siente una necesidad casi incontrolable de comer chocolates, galletas, snacks salados, comida rápida, etc. “Cabe destacar que, si estos episodios de comida emocional se repiten con frecuencia, pueden llevar a un aumento de peso; razón por la que muchas personas manifiestan haber subido de peso en las últimas semanas”, añade Espejo.

Existen estudios que demuestran que el simple hecho de aumentar el tamaño de las porciones de manera constante genera una ingesta adicional superior a 400 calorías diarias, lo que se traduciría en un aumento de cerca de 2 kg en un mes, de no hacerse ajustes oportunos en la dieta o aumentar la actividad física.

Recomendaciones del nutricionista

1. Conozca las guías alimentarias

Nuestro país cuenta con 11 guías alimentarias, desarrolladas por un equipo técnico del INTA de la Universidad de Chile, que pueden ayudarnos a adquirir una noción de lo que deberíamos comer en un día normal. Estas guías se encuentran disponibles en internet, y recomiendan que las personas limiten la ingesta energética procedente de las grasas, sustituyan las grasas saturadas por insaturadas; traten de eliminar los ácidos grasos trans; aumenten el consumo de frutas y hortalizas, legumbres, cereales integrales y frutos secos; limiten la ingesta de azúcares libres y la de sal.

Existen iniciativas como MyPlate e EatWell (del inglés Mi plato y Coma bien), que son representaciones gráficas de cómo debería lucir nuestro plato de comida siguiendo las recomendaciones alimentarias. Estas guías indican porciones de frutas, vegetales, granos, proteína, y productos lácteos, y sus sitios web (http://www.choosemyplate.gov/en-espanol.html y https://www.nhs.uk/live-well/eat-well/the-eatwell-guide/) contienen además recomendaciones sobre nutrición.

Al entender qué se considera una alimentación sana, pensaremos dos veces antes de ceder ante la tentación de comer antojos o comida reconfortante.

2. Acostúmbrese a porcionar los alimentos

No solo es importante qué es lo que comemos, sino cuánto comemos. En lugar de servirnos comida “al ojo”, se recomienda porcionar con tazas, cucharas, cucharaditas, etc. Con esto adquirimos conciencia del volumen de comida que estamos ingiriendo, y al estandarizar porciones evitamos servirnos cantidades variables según nuestro estado de ánimo.

3. Reorganice su despensa

Aunque no lo crea, es posible cambiar nuestra elección de alimentos simplemente presentando a nuestro cerebro la comida en un orden distinto; es decir, haciendo que la comida poco sana sea más difícil de alcanzar en nuestra despensa o refrigerador. Se sabe que la manipulación del orden de los alimentos, o su proximidad, influyen en la elección de alimentos. Por lo tanto, mantenga alejadas las tentaciones y evite hacer las compras de la semana hasta que sienta que ha podido controlar estas emociones.

4. Lleve un registro alimentario

Anote lo que come, incluyendo la porción que se sirvió, el horario, cómo se sintió tras ingerir cada alimento, y cuánto apetito siente al final de la comida. Si es disciplinado y lleva un buen registro, empezará a notar patrones que revelan qué es lo que come según su estado de ánimo, y el simple acto de concientizarlo puede ayudarlo a regular la comida emocional.

5. Disponga de colaciones “SOS” saludables

Si bien esto no soluciona el problema de base del comer por ansiedad, sí nos ayudan a evitar aumentar de peso durante los episodios de comida emocional las colaciones con bajo aporte de calorías, pero que le generen saciedad. Cumplen con estas características jaleas o yogures dietéticos, productos sin azúcar, fruta, lácteos descremados, entre otros.

6. Acuda a sus redes de apoyo

Es más probable que tengamos episodios de comida emocional si no contamos con una buena red de apoyo. Es bueno recurrir a familia y amigos, o unirse a actividades grupales; esto no sólo le ayudará a obtener contención emocional, sino que también generará una distracción que le hará olvidar por un tiempo sus problemas actuales y las ganas de comer un antojo. Cosas tan sencillas como sacar a pasear al perro, ver una película, llamar un amigo o escuchar música nos alejan del aburrimiento, que es uno de los principales enemigos del comer por emociones.

7. El mindfulness y otras técnicas de relajación

El mindfulness es una técnica de relajación que nos enseña a tomar conciencia plena de nuestras emociones con el fin de eliminar la frustración o ansiedad que produce el no poder cambiar ciertas situaciones. Solo requiere que la persona se quede quieta, observe y sienta, sin hacer nada más que poner atención en la respiración durante unos minutos al día.

Esta herramienta cada vez tiene más evidencia de contribuir a cambios positivos en los comedores emocionales. Si siente que el mindfulness no es para usted, puede controlar el estrés usando técnicas más tradicionales como el yoga, o con simples ejercicios de respiración.

8. Apoyo de profesionales

Si siente que ha agotado los recursos para luchar contra su comer emocional y aún así no puede controlarlo, es recomendable que busque ayuda profesional. Esto incluye a psicólogo, quien le ayudará a entender por qué usted come asociado a las emociones, y le dará herramientas para lidiar con ellas. Además, un profesional nutricionista no solo le hará una evaluación de su estado nutricional actual, sino que le hará una pauta de alimentación adaptada a sus características, hábitos y estilo de vida.


Estudio asegura que las especies marinas disminuyen más rápido que las especies terrestres

Existen diferencias ambientales en el ecosistema de las especies. Debido al Antropoceno (edad de los humanos) no existe un descanso en cuanto a la distribución geográfica.

Uno de los fenómenos que con más fuerza se determina en los últimos años, es que las especies marinas sufren más cambios, es decir, se pierden especies y se desplazan a zonas más rápido que las terrestres y las dulciacuícolas. El doctor Rodrigo Riera, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) asegura que esta consecuencia se debe en parte, al factor de la temperatura el que es determinante como consecuencia del cambio climático.

“Se comprobó que los peces que viven en arrecifes coralinos, se están desplazando hacia latitudes subtropicales. Esto, porque existen olas de calor en los trópicos que hace que la vida sea insostenible para ellos. Por esto disminuye su consumo calórico, su metabolismo, tienen problemas de asfixia, entre otros. Como consecuencia se van a aguas un poco más frías”, señala el doctor Rodrigo Riera. Estas aguas subtropicales hoy en día tienen temperaturas que son más llevaderas con lo que implican las olas de calor producto al cambio climático.

Con este desplazamiento, puede ocurrir disminución de algunas especies. Debido a este proceso de migración, hay algunas especies que pueden fallecer, sobre todo las que no se desplazan, tanto por las condiciones del ecosistema como por la dificultad para alimentarse. Esto genera una mortalidad masiva.

El factor principal de este fenómeno se relaciona directamente con la temperatura en el agua. “Básicamente por la acción humana, ya que directa o indirectamente estamos contribuyendo a generar un calentamiento global de todo el planeta. Este escenario es tan global e intenso, que ya no se puede autorregular el planeta. Las especies se tienen que desplazar hacia los sitios donde tienen su óptimo de sobrevivencia”, concluye el académico.

Aunque una de las principales consecuencias de este fenómeno es la extinción de las especies, en el mar muchos organismos están acostumbrados a desplazarse de forma natural por medio de las corrientes marinas. Por lo que una migración no es una acción totalmente desconocida para ellos. El gran problema se establece con los organismos que son fijos como los corales, las anémonas, las esponjas, entre otros, ya que no tienen movilidad.

En Chile, todavía no se sienten los efectos del cambio climático tan fehacientemente. “Tenemos la corriente de Humboldt, donde hay un flujo de agua muy fuerte que proviene de la Antártica. El cambio del agua cuando sube la temperatura, disminuye su densidad. Como consecuencia puede haber un cambio en ese sistema de corrientes. Puede que esta corriente aumente su temperatura, disminuye su flujo y ahí podría repercutir”, enfatiza el doctor Rodrigo Riera.

Cabe destacar que todas las actividades que realiza el ser humano tiene un efecto directo o indirecto en el calentamiento global. Principalmente a partir de disminuir las emisiones de dióxido de carbono. “Debemos tener en cuenta que el uso del automóvil puede estar repercutiendo no solamente a la calidad del aire en Chile, sino también a nivel mundial. Debemos tener un uso sustentable, todas nuestras acciones influyen en que aparezca una mayor o menor cantidad de calentamiento global”, finaliza el investigador. 

Museo Vicuña Mackenna presenta el libro “Mujeres en Santiago. Imágenes y Testimonios”

  • Martes 10 de diciembre de 2019 a las 12:00 horas en Av. Vicuña Mackenna 94, Providencia.

El Museo Benjamín Vicuña Mackenna invita a la comunidad al lanzamiento del libro “Mujeres en Santiago. Imágenes y Testimonios” realizado en conjunto con el Sistema de Equidad de Género del Servicio del Patrimonio, y el Archivo Central Andrés Bello de la Universidad de Chile.

La publicación, que se presentará el martes 10 de diciembre de 2019 a las 12:00 horas, contempla ocho entrevistas en profundidad que rescatan el testimonio de nueve mujeres en torno a trece fotografías que son parte de la colección del Museo “Mujeres en Santiago. Retratos femeninos urbanos en el siglo XX”.

Estas entrevistas fueron dirigidas por la académica de la Universidad de Chile, Azun Candina Polomer, quien realizará la presentación del libro y dará cuenta de sus impresiones en torno a este trabajo de recopilación de testimonio y patrimonio oral.

Esta investigación permitió recuperar historias de mujeres en la ciudad de Santiago durante el siglo XX, como experiencias que forman parte de la urbe y la sociedad chilena contemporánea, considerando que dichos testimonios constituyen patrimonio cultural intangible sobre la historia urbana y la experiencia de género en la ciudad.

Cada una de las personas asistentes al lanzamiento recibirá gratis un ejemplar del libro

El estallido social ha desencadenado un “terremoto emocional”

Neurobiólogo de la Universidad de Valparaíso proyecta un alza en graves enfermedades de salud mental.

El nivel de estrés que está experimentando hoy en día la sociedad chilena producto del estallido social es altísimo y aunque eventualmente se alcanzaran soluciones al conflicto en el corto plazo, el daño en la dimensión emocional de las personas es más que preocupante, comprometiendo incluso la salud mental de las siguientes generaciones.

Así lo advierte el doctor Alexies Dagnino, investigador del Centro de Neurobiología y Fisiopatología integrativa de la Universidad de Valparaíso (CENFI), cuya principal línea de investigación se orienta a la neurobiología del estrés y la resiliencia.

El doctor Dagnino, quien es académico del Instituto de Fisiología UV, afirma que se puede transmitir el estrés postraumático de una generación a otra: “Está ampliamente documentado que en sociedades que han vivido situaciones muy estresantes los efectos del estrés se transmiten a las próximas generaciones, un ejemplo de ello es el Holocausto”.

El académico agrega que ya se observaba en nuestro país una sociedad muy estresada, situación que se confirma por diversos estudios nacionales e internacionales. Uno de ellos, por ejemplo, es el reporte “Depresión y otros Desórdenes Mentales Comunes” (2017), de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que señala que en Chile cerca de 850 mil personas mayores de 15 años padece depresión ( 5% de la población) y más de un millón sufre de ansiedad (6.5%). Ubicándonos entre los cuatro países con mayor prevalencia en enfermedades psiquiátricas relacionadas con el estrés en el continente americano.

Tal como lo explica el doctor Dagnino, el estrés es una respuesta natural y adaptativa que se da ante las demandas del entorno físico y emocional. Cuando la persona interpreta ese ambiente como amenazante, desencadena una reacción fisiológica que prepara al organismo para dar una respuesta que permita enfrentar la demanda y adaptarse ella (por ejemplo, arrancar, esconderse o pelear).

Riesgo de suicidios

El organismo está preparado para realizar este tipo de cambios cuando es necesario y puede volver a su estado natural sin que esto implique sufrir consecuencias irreversibles. Sin embargo, el investigador indica que cuando el entorno cambia rápidamente en el día a día, algunos cerebros no alcanzan a adaptarse. Por lo tanto, es sencillo predecir –considerando la situación por la que pasa el país- que en los próximos meses ese tipo de enfermedades tenderá a aumentar fuertemente su prevalencia.

“Ya no solamente vamos a hablar de los mutilados de los ojos o de los fallecidos por el estallido social, sino que vamos a hablar de las graves enfermedades mentales generadas por el estrés y el aumento de su prevalencia. Recordemos que estas enfermedades cuando no son tratadas son causa de suicidio y muerte de las personas”.

Tal como lo señala el investigador, los cerebros que más se estresan son el de los niños y niñas, adolescentes y adultos mayores. Y precisamente esos grupos etarios tienen los índices más altos de prevalencia de enfermedades mentales relacionadas con el estrés.

 “La magnitud de los efectos del estallido social equivale a un ‘terremoto emocional’. De eso estamos hablando. El estrés produce aumento de la ansiedad, mayor susceptibilidad a la impulsividad y agresividad, menor concentración y problemas en la memoria. El cerebro humano es demasiado susceptible a los cambios emocionales. Hoy se perdió el miedo a manifestarse. Lo que estamos viviendo es un cambio emocional en un contexto social muy fuerte y cambiante. El cerebro en algunos casos puede adaptarse a esos cambios, pero hay una gran parte de la población que no va poder, lo que contribuirá a desencadenar el desarrollo de patologías mentales como la depresión y los trastornos de ansiedad”, advierte el científico.