30 enero, 2020

El proyecto es parte de la tesis de grado de Gerald Cifuentes, que junto a su profesor guía Dr. Sergio Contreras, de la Facultad de Ciencias de la Universidad Católica de la Santísima Concepción (UCSC) estudiaron algunos árboles de la Laguna Verde en el Parque Nacional Tolhuaca, Región de la Araucanía.


La Araucaria Araucana es una especie endémica de los bosques templados de Chile y Argentina. En ambos países están protegidos por riesgo de peligro de extinción. Los ejemplares de esta especie, han comenzado a mostrar daños foliar, es decir, una decoloración en sus hojas, especialmente en sus ramas y partes superiores. La decoloración comienza desde la base hasta la parte superior y desde el tronco hasta las ramas, también anillos necróticos que aparecen en partes aleatorias de sus ramas expandiéndose a su totalidad; en algunos casos causando la muerte; y actualmente se atribuye a una enfermedad aún desconocida. Este estudio se centra en la primera capa protectora de plantas contra el estrés ambiental y los patógenos; conocidas como ceras de hojas.


La cera de las hojas de las plantas, tienen una importancia fundamental. Las ceras cubren las hojas, los troncos y raíces de cualquier planta y son importantísimas para éstas, los ayudan en su interacción planta-insectos, protege de patógenos y rayos UV, evita la acumulación de esporas y fundamentalmente son las que logran impedir la perdida de agua y gases. Desde ahí explica el joven científico el valor de analizar en profundidad: “Estas ceras son una mezcla compleja de compuestos orgánicos como alcoholes, ácidos grasos, alcanos, entre otros. Descubrimos que los individuos de A. araucana independiente si tengan o no esta enfermedad, poseen una significativa mayor abundancia de ácidos grasos, en relación a las otras ceras (alcanos y alcoholes) lo que podría estar relacionado a una mayor afinidad con el agua del ambiente”, enfatizó.

A su vez, los resultados determinaron diferencias entre individuos sanos y enfermos. Existe una mayor abundancia de alcanos y alcoholes para los árboles afectados, lo que se atribuye a una mayor biosíntesis de cadenas largas de ácidos grasos ceras precursoras de alcanos y alcoholes. Esto significa que producen una capa cerosa más hidrófoba o más repelente al agua, lo que refleja un menor intercambio de agua y gas desde el interior al exterior de este árbol o viceversa. En consecuencia, genera una mejor capa protectora frente a condiciones bióticas o abióticas.

“Esta respuesta bioquímica puede deberse a un estrés provocado por el ambiente, patógenos o el hombre, algo aún en debate, pero nuestro estudio demuestra una respuesta fisiológica clara de estos árboles a la enfermedad que hoy en día continua matando nuestra endémica especie”, establece Gerald Cifuentes sobre los resultados y conclusiones del proyecto.

La investigación se realizó en conjunto con la candidata a doctor y magister Carol Cerda, y publicado por la prestigiosa revista científica internacional Of Science Forest.

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