31 enero, 2020

Académica de la Escuela de Enfermería de la UCM sede Curicó, entregó consejos para evitar el contagio del virus hanta durante el verano, fecha en la que más se visitan los campings y zonas rurales.

Durante las vacaciones de verano se suelen preferir destinos aislados, para muchos es el momento ideal para conectarse con la naturaleza y disfrutar de lugares insertos en medio de bosques o zonas rurales, lejos del ruido de la ciudad.

Sin embargo, no todo es positivo, puesto que el enemigo latente de estos lugares puede ser el Hantavirus, enfermedad viral que se transmite a través de la vía respiratoria, al inhalar aire contaminado por contacto con fluidos como fecas, orina y saliva de ratones de cola larga, residuos que se encuentran principalmente en los matorrales o espacios cerrados como cabañas y bodegas.

Según datos entregados por el Minsal, durante el 2019 se confirmaron 70 casos de hantavirus, cifra superior a los 59 casos que se presentaron durante el periodo 2014-2018. Del total de casos, el 66% son hombres y la edad promedio es de 37 años, solo el 26% alcanzó la letalidad. Sin embargo, el mayor riesgo se presenta en personas de entre 30 y 59 años, y un 4% de los casos ocurren en menores de 10 años.

Cuidados

Al respecto, la académica Marisol Salgado Silva, de la Escuela de Enfermería de la Universidad Católica del Maule, sede Curicó, indicó que, según datos entregados por el Ministerio de Salud, las regiones de Los Ríos y Ñuble, presentaron las mayores tasas de hantavirus, seguido del Maule y los Lagos.

Los principales factores de riesgo que se relacionan con con adquirir la infección por hantavirus son habitar en zonas rurales, trabajar en agrícolas o forestales, realizar excursiones y tener contacto directo con caso confirmado.

La académica Marisol Salgado Silva, de la Escuela de Enfermería de la UCM Curicó, dijo que “Durante lo que va del presente año, se han confirmado dos casos de hantavirus, los que corresponden a un hombre de 28 años, que vive en el sector rural de la comuna de Chimbarongo en la Región de O’Higgins, también se registra el caso de una mujer de 36 años de la comuna de Mulchén en la región de Biobío”.

Y agregó que “Este virus también se puede contagiar por ingerir alimentos o agua contaminada con orina, heces o saliva de estos roedores o tener contacto con cualquier objeto donde haya sido depositado el virus, al que luego acercamos la mano a la nariz, ojos o boca. Otra forma de contagio es ser mordido por un ratón infectado”, sostuvo.

La experta UCM fue enfática al señalar que la comunidad en general, debe sospechar de Hantavirus en personas que previamente estén sanas, pero que presenten síntomas similares a una influenza, como fiebre, dolores musculares y de articulaciones, dolor de cabeza que a veces va acompañado de síntomas gastrointestinales como náuseas y vómitos, a lo que, en etapas más avanzadas de la enfermedad, se presenta, además, dificultad respiratoria.

Recomendaciones

Por lo anterior, la académica recomendó que al interior de viviendas se selle con materiales resistentes como acero o cemento, todas aquellas aberturas donde puedan ingresar roedores, además, que se eliminen elementos que estén en desuso.

En el exterior de las viviendas, sugirió que previo al ingreso a lugares que han permanecido cerrados, es necesario ventilar por 30 minutos, abriendo puertas y ventanas. Antes de ingresar se deben proteger las vías respiratorias y rociar con solución de cloro para evitar la formación de aerosoles.

También se debe mantener despejado, limpio y libre de elementos que sirvan de alimento o refugio, desmalezar y mantener el pasto corto y mantener protegidas las fuentes de abastecimiento de agua. En caso de encontrar roedores muertos, no manipularlos a mano descubierta, ni tratar de identificar la especie, sino más bien, rociarlos con cloro y disponerlos dentro de una bolsa cerrada.

En el caso de visitar camping, sugirió transitar por senderos y caminos habilitados, no internarse en lugares con vegetación abundante, tampoco recolectar frutas silvestres o leña. Se debe acampar en lugares abiertos y preferir carpas con piso, que se puedan cerrar por completo.

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