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Intolerancia a la lactosa, más común de lo que creemos

La prevalencia de la intolerancia a la lactosa depende del grupo étnico al que se pertenezca. Estudios internacionales dicen que en Latinoamérica, así como en numerosos países de Asia y África, entre un 50% y 100% de la población es incapaz de digerir la lactosa. Pero en lugares como el noroeste de Europa, esta cifra puede ser de sólo un 3 a 5%.

Y ¿qué es la intolerancia a la lactosa?, Dominique Diaz, nutricionista y académica de la Universidad San Sebastián explica que es la incapacidad de digerir por completo la lactosa de los distintos productos. “La lactosa es un tipo de azúcar -disacárido de glucosa más galactosa- que se encuentra en la leche y sus derivados- y que para digerirla el cuerpo necesita una enzima llamada lactasa. La intolerancia se presenta cuando el intestino delgado no produce suficiente cantidad de esta enzima”.

Sin embargo, la especialista detalla que este problema no sólo depende de la expresión de lactasa, “sino también de la dosis de lactosa, la flora intestinal, la motilidad gastrointestinal, el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado y la sensibilidad del tracto gastrointestinal a la generación de gases y otros productos de fermentación de la digestión con lactosa”, dice Díaz.

Además hay que tener en cuenta que la lactosa no sólo está presente en la leche, también se encuentra productos industriales, como los conservantes, lo que provoca que otros alimentos como las carnes procesadas, embutidos o comidas preparadas contengan lactosa.

Los síntomas de la intolerancia a la lactosa incluyen dolor abdominal, distensión abdominal, flatulencia, vómitos y diarrea, con una considerable variabilidad entre individuos según la gravedad.

Dominique Díaz dice que es frecuente que aparezca sintomatología típica en edades avanzadas, “ya que la cantidad de lactasa en la mucosa intestinal va disminuyendo con la edad”.

 

Es importante recalcar que la intolerancia a la lactosa no es lo mismo que la alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV), a pesar de que ambas tienen su origen en la leche.  La APLV es una reacción del sistema inmunitario a la proteína de la leche, mientras que la intolerancia a la lactosa, como ya explicamos, se produce por no poder absorber correctamente la lactosa.

Tratamientos y asegurar el consumo de calcio

La académica de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad San Sebastián comenta que el tratamiento para la condición de intolerancia a la lactosa se basa en evitar los productos lácteos y para eso “se recomienda consumir productos libres de lactosa u otros métodos que consisten en tomar suplementos de lactasa como reemplazo enzimático”.

“En algunos casos más leves, se suele tolerar ciertos derivados lácteos, como el queso y yogurt, estos últimos, sufren un proceso de fermentación en el que se incluyen diferentes cepas bacterianas que se encargan de descomponer a la lactosa, reduciendo entre un 20-30% su contenido, por lo que son más fáciles de digerir que la leche. En estos casos, estudios demuestran que hasta 12 g/día de lactosa suelen ser bien tolerados por la mayoría, y se aconseja tomarlos a intervalos”, aconseja la nutricionista.

Con todo, cabe recordar la importancia de asegurar la fuente de calcio, ya que la leche y sus derivados son la fuente más común para la mayoría de las personas, “por ello es preciso incluir alimentos alternativos que cubran las necesidades diarias de este mineral, como el brócoli, la col, coliflor, espinacas, nabos, almendras, soja y algunos pescados como la sardina, entre otros”, precisa Dominique Díaz.

Experta FAO señala que 95% de la población chilena no come según las guías alimentarias

Chile tiene una de las más altas prevalencias de obesidad y sedentarismo de la región. Esto no sólo está relacionado con la falta de actividad física, sino también por no alimentarnos adecuadamente: se come fuera de horarios y una dieta reducida y homogénea de productos.

Si nos guiamos por los productos que las personas compran y consumen diariamente, “el 95% de la población chilena no come según las guías alimentarias nacionales”, indicó Eve Crowley, representante de la FAO en Chile y para América Latina y el Caribe, en el marco del Segundo Seminario Internacional del plan contra la obesidad estudiantil “Contrapeso”, de Junaeb, que se realizó en la Universidad San Sebastián.

De acuerdo con la experta internacional “en los últimos 50 años se ha producido una homogenización de la dieta de las personas y lo que se consume se ha reducido a una poca cantidad de alimentos que son muy similares”.

Crowley enfatizó que Chile está entre los países con los índices más altos de obesidad de América Latina y el Caribe, ya que 3 de cada 4 personas tiene sobrepeso, “principalmente porque ha crecido el consumo de proteínas animales y alimentos procesados, debido a que hay menos tiempo para preparar alimentos frescos”.

Agregó que otra de las razones para consumir menos frutas, verduras, pescados y legumbres ha sido el costo de la canasta saludable.

En ese sentido, la representante de la FAO planteó que “los programas de alimentación escolar no son solamente una manera de garantizar la comida de los niños vulnerables, sino que también contribuyen al desarrollo del país, desde el punto de vista económico, social y medio ambiental”.

Añadió que los planes “ayudan a cambiar hábitos de consumo, además de garantizar la seguridad alimentaria y contribuyen a disminuir la pobreza, al fomentar la creación de mercados inclusivos con productos locales de pequeños agricultores y pescadores.  A esto se suma, el impulso al empleo femenino,  porque  las madres pueden ir a trabajar sabiendo que sus hijos tienen una alimentación adecuada en sus colegios”.

A su juicio lo más importante, es que ayudan a disminuir la huella hídrica y de carbono, aludiendo a los procesos para generar y producir los alimentos que consumimos.

Crowley señaló que “por ejemplo un kilo de carne de vacuno consume 260 veces más agua que un kilo de lentejas y las hamburguesas o los chocolates, la diferencia en el gasto de agua es 370 veces más que lo que se utiliza para obtener un kilo de tomates. Por eso es que al hacer cambios en la alimentación escolar se puede modificar el sistema alimentario del país”.

“Para prevenir y disminuir la obesidad, la experta indicó que es necesario fomentar la agricultura familiar, las compras públicas a pequeños productores y pescadores, además del fomento de los huertos escolares y acercar al consumidor con los productores de frutas verduras y alimentos frescos a través de ferias libres y por sobre otros establecimientos que venden comida menos saludable”.

No nos movemos

Por su parte, Víctor Matsudo, director científico del Centro de Estudios del Laboratorio de Aptitud Física de Sao Caetano do Sul y Coordinador General de Agita Sao Paulo y de la Red de Actividad Física de las Américas, afirmó que “el sedentarismo mata más que cualquier enfermedad, accidente o mal hábito en el mundo” y reveló un estudio realizado en escuelas públicas de 12 países, incluido Brasil determinó “que los niños de 10 y 11 años pasan 8 horas al día sentados y hasta 3 horas diarias frente a una pantalla, lo que es un absurdo total”.

Además precisó que “el nivel de actividad física baja con el nivel socioeconómico y la aparición de internet y las redes sociales ha sido devastador por el impacto que ha tenido en la aptitud física de los niños más pobres del mundo”.

Planes y estrategias

A juicio de Sandra Sanhueza, directora de la carrera de Kinesiología de la U. San Sebastián “el principal desafío como país es que el tema de la alimentación saludable y la actividad física sigan coordinándose en forma intersectorial por los distintos ministerios  y otras instituciones, incluida la academia y que las políticas sean de Estado y no de gobierno, para garantizar su continuidad y la necesaria evaluación de impacto”.

La docente manifestó que “debemos incorporar en los planes de estudio de las carreras de salud y educación, asignaturas que entreguen a los futuros profesionales estrategias didácticas y atractivas que permitan educar a niños, niñas y adolescentes desde edades muy tempranas en hábitos de vida saludables.”

El director(S) de la Junta Nacional de Auxilio Escolar y Becas (JUNAEB), Rodrigo Díaz resaltó la incorporación en el programa de alimentación escolar de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud que restringe los azúcares libres al 5% de las calorías por porción, además de limitar el uso de productos con sellos negros para la preparación de las colaciones y el aumento en la cantidad de frutas y verduras de los menús escolares.

Asimismo, dio cuenta de innovaciones como el Laboratorio Gastronómico de la JUNAEB, para que las comidas fueran más atractivas para los estudiantes, junto con los huertos escolares y los Salad Bar para los alumnos de educación media.

Sin embargo, Díaz enfatizó que hay desafíos específicos para este año como la necesidad de tener un catastro de cuáles son los alimentos que comen los niños dependiendo de la zona o región dónde viven, además de dar un mayor impulso a la actividad física.

Descubre qué alimentos pueden ayudar a resistir las olas de calor

La académica Leyla Juri, de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Católica del Maule, sede Curicó, entrega prácticos consejos de cómo refrescarse en verano.

El calor no da tregua este verano, es así como la Dirección Meteorológica de Chile anunció para estos días temperaturas que sobrepasarán los 30 grados en la Región del Maule. Por eso, para resistir a este acalorado enero es clave una correcta alimentación e hidratación.

Leyla Juri, académica de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Católica del Maule (UCM) recomienda que el beber agua natural es fundamental, ya que tiene efectividad para hidratar, no así las bebidas gasificadas o jugos azucarados. Se debe considerar, además, que el agua es vital para la limpieza de las funciones del riñón, entre otros beneficios para la salud.

“Al agua natural se le pueden agregar rodelas de frutas como naranjas, limón, frutillas, pepino, además de hierbas como menta, albahaca e incluso jengibre y así darles un sabor más refrescante”, aconseja.

La docente explicó que también es importante no esperar a tener sed, ya que cuando aparece esta sensación es señal de deshidratación.

Por lo mismo advierte que “no es bueno considerar el té ni las infusiones como hidratación, ya que éstas son diuréticas, es decir, favorecen la pérdida de agua en el organismo”.

También la académica recomendó consumir alimentos con alto porcentaje de agua.

“Aprovechar las frutas y verduras como pepino, lechuga y ensaladas verdes, naranja, kiwi, pomelo y sandía (por su azúcar, debe ser en pequeñas porciones para los diabéticos), entre otras.  No olvidar que los pescados también poseen alto contenido en agua, pero se deben preferir los de bajo contenido graso como por ejemplo el atún, reineta y merluza por sobre el salmón y el jurel. Aunque es importante considerar que la estas grasas son de buena calidad, porque protegen nuestro corazón y organismo”, destacó.

 Especial cuidado

En el caso de los adultos mayores, la nutricionista de la UCM explicó que hay que tener aún más precauciones.

“El no estar hidratado implica no regular bien la presión arterial o la temperatura, por eso es fundamental el consumo habitual de alimentos ricos en agua”, advierte.

Mientras que, en el caso de los niños, aseguró que “tanto en los casos de menores de 2 años que no son capaces de verbalizar que tienen sed, o de los mayores que tampoco suelen tener conciencia sobre la hidratación, es muy importante inculcar el consumo de agua para procurar su bienestar, sobre todo cuando están expuestos a actividades físicas demandantes”.

Comunidad se capacitó en agroecología en Huerto UTalca

Recuperar y mejorar suelos para una práctica sustentable fueron algunos de los temas que aprendieron funcionarios municipales, estudiantes universitarios y público en general que participaron en el curso gestionado por la Dirección de Responsabilidad Social de la Universidad de Talca.
La alimentación sana y la vida sustentable es tendencia en el mundo entero. En la Región del Maule, cada día son más los huertos urbanos que afloran en espacios públicos y en comunidades, impulsados tanto por ciudadanos, gobiernos locales y agrupaciones que buscan divulgar la práctica de una agronomía más amigable con el medio ambiente.
La Universidad de Talca no está ajena a estas experiencias, ya que desde abril pasado, estudiantes de agronomía, junto a la Dirección de Responsabilidad Social Universitaria, crearon el Huerto UTalca, espacio educativo  y colaborativo, donde la comunidad aprende a desarrollar cultivos libres de sustancias químicas.
En esta línea, se organizó el curso: Recuperación y Mejoramiento de suelos para la agricultura mediante bio-insumos y tecnologías socialmente aplicables, que impartió Felipe Jiménez, experto en agricultura ecológica. El programa académico que se ofreció entre noviembre y diciembre pasado contó con la participación de 30 personas provenientes de distintos estamentos públicos, funcionarios y estudiantes de la Universidad de Talca, además de público general.
“Ha sido una experiencia muy interesante sobre todo por la variedad del grupo. Algunos bastante fuertes en el área, lo que ha permitido un aprendizaje bastante colaborativo entre los participantes”, comentó  Felipe Jiménez.  En cuanto a la adhesión que causa la vuelta a prácticas más orgánicas por parte de la población, el profesional señaló que “Los temas de salud son lo que movilizan a las personas a informarse sobre estas prácticas. La alimentación es la alternativa para mejorar las problemáticas actuales”, indicó Jiménez.
Entre los tópicos que aprendieron quienes cursaron el taller se encuentran: el manejo de suelo y medidas para evitar la erosión, creación de curvas de nivel, terrazas y zanjas de infiltración. Además del manejo de plagas, restitución de fertilidad de los suelos, fertilizantes naturales entre otras materias.
Para Patricia Valladares, ingeniera agrónoma del Programa Prodesal de la Municipalidad de Pencahue, el curso le permitirá mostrar nuevas formas de cultivo a los agricultores de la comuna. “Aún se manejan altas cantidades de químicos en los campos de Pencahue, la idea es transmitir lo aprendido y producir  junto a los agricultores hortalizas más saludables para los consumidores”, expresó Valladares.
“Superó todas mi expectativas», fue el primer comentario de Francisca Lagos, del Prodesal de la Municipalidad de Constitución. Para la profesional el curso es muy adecuado a la realidad que ella vive con los agricultores. “El auto consumo es la principal forma de agricultura de mi zona, por motivos económicos muchas veces no tienen acceso a agroquímicos, entonces la agronomía orgánica se muestra como una oportunidad para desarrollar de manera más amigable con el medio ambiente los huertos o invernaderos familiares”, señaló Lagos.
 
Huerto UTalca: Aula abierta
 
El Huerto UTalca es un espacio educativo abierto para que la comunidad conozca y se apropie de conocimiento en materias agroecológicas. El espacio está ubicado a un costado del Jardín Botánico de la casa de estudios, y cuenta con una oferta constante de cursos abiertos a la ciudadanía que son dictados tanto por estudiantes de agronomía como por académicos de la Universidad de Talca.

Experto en nutrición: “todos se preocupan de las alertas alimentarias, pero a nadie le importa comer sushi en la calle”

En el coloquio “¿Son seguros los alimentos que comemos?”, organizado por la carrera de Nutrición y Dietética e IPSUSS de la U. San Sebastián, participaron representantes del Ministerio de Salud, de Agrosuper y expertos en nutrición, quienes debatieron a propósito de la seguidilla de alertas alimentarias que se han notificado en nuestro país este primer trimestre del año.

Desde el mes de febrero a la fecha el Ministerio de Salud (Minsal) ha emitido tres alertas sanitarias: por merkén contaminado con una toxina proveniente de hongos (Marco Polo y Gourmet); por presencia de listeria en tres productos de la marca Llanquihue; y por el hallazgo de la bacteria Salmonella en la marca de camarones congelados Sea Quest. Además, del registro en enero de los casos de gripe aviar en dos plantas de producción de Sopraval (Agrosuper) y la reciente alarma por el escándalo de la carne brasileña maquillada para su comercialización, es indicador de que algo está pasando.

En esa línea se debatió respecto al sistema de seguridad alimenticio en nuestro país y si son suficientes los controles que realiza la Autoridad Sanitaria. Cuestionamientos  que fueron abordados en el coloquio ¿Son seguros los alimentos que comemos?, organizado por la carrera de Nutrición y Dietética y el Instituto de Políticas Públicas en Salud (IPSUSS) de la U. San Sebastián, y en el que participaron Hugo Schenone, del Departamento de Nutrición y Alimentos del Ministerio de Salud; Patricia Landaida, Jefa de Aseguramiento de Calidad de Agrosuper; Paolo Castro, Consultor en Nutrición, Alimentación y Asuntos Regulatorios del Colegio de Nutricionistas; y Andrés Voisier, Académico de la Carrera de Nutrición y Dietética de la U. San Sebastián.

Hugo Schenone, encargado de declarar las alertas sanitarias en el Ministerio de Salud, destacó los planes de vigilancia de las 15 Seremis de Salud del país, mencionando que “en estos planes se establecen una serie de muestras a tomar y se buscan los contaminantes relacionados con el alimento en cuestión, y una de las primeras cosas que hace la autoridad es ir directamente al lugar donde el alimento se elabora”, explicó Schenone.

En cuanto a los productores de alimentos, Patricia Landaida de Agrosuper comentó los sistemas de bioseguridad con los que cuenta la organización para detectar tempranamente eventuales alteraciones de las materias primas y/o productos, “desde los animales vivos hasta que tenemos el producto envasado y distribuido en los supermercados a los consumidores, mantenemos un riguroso sistema de calidad. Nuestras plantas están fiscalizadas permanentemente, por lo tanto, estamos en un constante trabajo en conjunto con la autoridad sanitaria, para cumplir la reglamentación incluso más allá de lo que establece la ley”.

En el caso de la gripe aviar detectada en enero, Landaida destacó la rapidez y trabajo de bioseguridad coordinado entre lo público y privado, que permitió entregar certeza a los consumidores de que las aves contagiadas fueron eliminadas.

Sin embargo, a pesar de las vigilancias de los productores y de la Autoridad Sanitaria, “no se puede asegurar en un cien por ciento que una contaminación alimentaria no va a ocurrir, pero lo importante es saber cómo proceder y que los consumidores sean ampliamente informados de los alcances y riesgos ante una alerta alimentaria”, señaló Andrés Voisier, nutricionista experto en inocuidad alimentaria y académico de la USS.

Comida callejera ¿quién lo fiscaliza?

Se ahondó también en la proliferación de puestos de comida callejera que existen en las ciudades, e incluso en los food track que están de moda.  Esto a juicio del consultor nutricional Paolo Castro, no está siendo regulado y vigilado como se debiera, recalcando que “existe alarma sobre algunos productos que son más industrializados, pero nadie se preocupa por comer sushi en la calle”.

Sobre este punto, el representante del Minsal sostuvo que más que atribuciones faltan estrategias para abordar coordinadamente el aumento del consumo alimenticio callejero, el que según datos de la carrera de nutrición, representa el 20% de las enfermedades transmitidas por alimentos (ETA).

Una situación que impulsa al autocuidado según los especialistas ya que es un público cautivo el que consume este tipo de productos y “hay que apelar a la conciencia de estas personas, además de entregarles información permanente para escoger con conocimientos, evitando los posibles riesgos de adquirir alguna enfermedad” señalaba Voisier.

En esa  línea se  hizo hincapié en la importancia de la fiscalización a los productores, la educación a la población y la difusión de información a la opinión pública en forma permanente, más allá de las campañas puntuales de Semana Santa o del período estival, por mencionar algunas.

Sensorial de chocolates en la UFRO

Fabricantes de chocolate de diversas comunas de la Araucanía participaron de una jornada de capacitación especializada gourmet que incluyó un módulo sensorial de chocolate junto a otros fabricantes de este apetecido producto. La iniciativa, se enmarca dentro del Programa de Desarrollo de Asesorías Técnicas para el apoyo de la transformación productiva de la MYPE ejecutada por el Instituto de Agroindustria de la Universidad de La Frontera y financiada por la Agencia Regional de Desarrollo Productivo.

Chocolates con sabores del bosque, finas hierbas y aderezos fueron parte de las delicatessen degustadas a través del taller sensorial de chocolatería que permiten valorar este producto desde el enfoque del chocolate “real” o genuino, tendencia mundial gourmet, donde la Araucanía se encuentra incursionando en términos de sabor.

De acuerdo a lo precisado por Susana Valenzuela, Ingeniero en alimentos y encargada de la planta Piloto del Instituto de Agroindustria “el chocolate real se distingue del sucedáneo por el nivel de cacao que mantiene en su fabricación. Si es superior al 50% de cacao, puede suscribirse en esta categoría y es sumamente importante reconocerlo a la hora de consumir”.

El taller fue impartido por el experto en la línea de fabricación de Chocolates de Puratos Chile, Empresa Belga con una extensa experiencia en las áreas de panadería, pastelería y chocolatería.

Dentro de los fabricantes de chocolates de la región que participaron de esta capacitación especializada se encuentran las reconocidas marcas de chocolate artesanal “Rucamalal”, (Pucón) “La casita del Chocolate”, (Temuco) “Aradeli Dulce Tentación” (Temuco), “Chocolates Araucanía Sur” (Gorbea) y “Productos Luna” (Temuco).

El modulo sensorial contempló una cata de chocolates y licores de chocolate donde los productos fueron sometidos a diversos test de calidad, sabor, olor, textura, viscosidad, sabor remanente entre otros elementos de análisis sensorial.

El programa impulsado por la Agencia de Desarrollo Regional busca asesorar a los grupos priorizados en temáticas relevantes para potenciar su desarrollo productivo, planificar y ejecutar una gira tecnológica que permita mejorar las competencias técnicas de los empresarios participantes de esta iniciativa y finalmente realizar asesoría en elaboración de manuales de Buenas Prácticas de Manufactura tendientes a mejorar, en términos de normas de calidad, los procesos adoptados por los empresarios en la elaboración de sus productos.

En este sentido el Instituto de Agroindustria de la Universidad de La Frontera, busca profesionalizar, brindar asesoría, tecnología con el objeto disminuir las brechas que enfrentas las MYPES de la Araucanía en torno a la especialización agroindustrial de productos del territorio.

Imperdible PSU: Consejos de alimentación para un mejor rendimiento

Ad portas de un nuevo proceso de la Prueba de Selección Universitaria (PSU), cargado de nerviosismo y ansiedad por parte de muchos jóvenes, surgen recomendaciones de alimentación que ayudarían a mantener la lucidez y concentración para rendir mejor, como por ejemplo, consumir café o chocolate. Pero, ¿qué tan ciertas son?

La académica de la Universidad Católica del Maule (UCM), Karen González, explica que si bien estos alimentos de cierta forma estimulan a nivel cerebral, en algunos casos podrían exacerbar la ansiedad y generar un malestar gastrointestinal. En vez de sobrecargar el estómago, lo ideal en esta PSU es tener una alimentación balanceada que aporte energías para estar en buenas condiciones las horas que dure la prueba.

Derribando mitos

Mito 1: Comer chocolate antes de rendir la prueba.

Su aporte en azúcar -la glucosa que es alimento directo para el cerebro- va a ayudar a la concentración, pero esa dosis también se puede obtener –por ejemplo- de dos manzanas que no son dañinas ni altas en grasa.

Mito 2: Tomar café o energizante

En estos días lo que se busca es estar más tranquilo, no sobre exigir ni sobrecargar más el organismo, por ello no es recomendable la cafeína o taurina. Lo que sí es necesario es hidratarse, por ello es fundamental beber agua (moderadamente).

Mito 3: Consumir masas el día anterior

Mantener una alimentación saludable es importante siempre, y estos días no son la excepción. Se pueden comer masas, pastas o comida seca, pero sin abusar e idealmente complementándolas con verduras y ensaladas.

Qué comer los días de la PSU

El día anterior: aportar más energías con alimentos como frutos secos o que contengan azúcar, pero no en exceso. Ojalá mantener el mismo tipo de alimentación para no provocar desarreglos y evitar la comida chatarra como frituras o gaseosas ya que podrían generar meteorismo.

La primera comida del día: tomarse al menos 20 minutos para partir con un desayuno balanceado. Puede ser una leche, algún cereal que aporte azúcar (no en exceso) para mantener el cerebro más activo o yogurt que tiene un poder de saciedad mayor, acompañado de una fruta. Comer pan con agregado también es una buena idea ya que demora alrededor de dos horas en absorberse.

Colación: al salir de la primera prueba se puede consumir un lácteo como comida intermedia o barrita de cereal.

Almuerzo y cena: preferir la comida casera ya que aporta lo necesario para que el organismo trabaje bien y mantener los ciclos de alimentación cada cuatro horas para que el metabolismo funcione mejor. Se recomienda no sobrecargar el estómago en la noche para amanecer bien el día siguiente.

Alimentación y cáncer, cuidado con lo que comemos

El cáncer es una de las principales causas de muerte en los países occidentales. Entre los factores que contribuyen a la aparición de esta enfermedad, la dieta tiene un papel fundamental.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca de un 30% de las muertes por cáncer son debidas a cinco factores de riesgo conductuales y dietéticos: índice de masa corporal elevado, ingesta reducida de frutas y verduras, falta de actividad física, consumo de tabaco y consumo de alcohol.

Ya en 1984, el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos (NCI) estableció que un 35% de los tumores malignos tienen origen o están relacionados con factores alimentarios, comparándose así con el riesgo de cáncer que produce el tabaco. De esta forma la alimentación es uno de los factores de riesgo tumoral más importantes dentro de los factores ambientales y prevenibles.

Priscila Candia, directora de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad San Sebastián, explica que “dentro de los factores de riesgos modificables asociados a la aparición de algunos cánceres como el de mama, gástrico y colorectal, se encuentran los relacionados con la alimentación o nutrición, la dieta hipercalórica y el consumo de grasas saturadas de origen animal, harinas refinadas, grandes cantidades de azúcar, conservadores y aditivos es predisponente para el desarrollo de cáncer, al igual que el escaso consumo de verduras, fruta fresca, pescado y vitaminas A, C y D, constituye una dieta de riesgo”.

El NCI estima que un cambio en la dieta puede reducir la incidencia global de cáncer en un 30 a 40%, lo que equivale a entre 3 y 4 millones de casos en el mundo. Por su parte, la académica de la USS detalla que los riesgos, asociados a la obesidad y vida sedentaria, “establecen unos de los principales componentes relacionados con el incremento en la incidencia de esta enfermedad. Y así, las personas vegetarianas y con hábito de vida de reducción del consumo de grasas saturadas demuestran más protección frente al cáncer”.

Recomendaciones nutricionales en la prevención del cáncer

Priscila Candia indica que es relevante hacer ajustes en los hábitos alimentarios en relación a una dieta con alimentos en cantidad moderada, balanceada y equilibrada, y para ello entrega las siguientes recomendaciones nutricionales:

  • Reducir la ingesta total de grasas. Las dietas altas en grasa se relacionan con una mayor incidencia de esta enfermedad porque entre otras cosas, incrementan la síntesis de estrógenos. Las grasas saturadas se encuentran principalmente en: cortes grasosos de carne molida, salchichas, carnes procesadas como la salchicha ahumada, chorizo, vienesas y aves con piel. También se encuentran en la leche con alto contenido de grasas así como en productos lácteos como quesos y crema preparados con leche entera, mantequilla y helado sin olvidar la manteca de cerdo, aceites de coco y de palma los que se encuentran en muchos alimentos procesados.
  • Evitar los alimentos fritos. Ciertos alimentos ricos en almidón, procesados a altas temperaturas (más de 120 ºC), como papas fritas o asadas, galletas y pan, generan Acrilamida cuya formación es creciente a medida que aumenta la temperatura. La acrilamida es considerada un agente tóxico para la reproducción, con propiedades tanto mutagénicas como carcinogénicas, está clasificada como un pro-cancerígeno en humanos.
  • Reducir el elevado consumo de carnes rojas y evitar las carnes procesadas, productos ahumados y cocinadas a fuego directo. Las carnes rojas tienen un elevado contenido de ácidos grasos saturados, que se ha demostrado favorecen el desarrollo de células cancerosas, sustituirlo por leguminosas, soya, por carnes blancas, evitando la piel de las aves. Es aconsejable preferir el pescado, que es rico en ácidos grasos omega 3, que inhiben o retrasan el crecimiento de la célula cancerosa.
  • Comer verduras y frutas. Es importante comer todo tipo de frutas y verduras, estas contienen antioxidantes capaces de neutralizar los radicales libres involucrados en el desarrollo de alteraciones celulares que son el inicio del cáncer. Es importante comer verduras de todos los colores, para estar seguros de tomar una variedad de bioflavonoides y antocianidinas, antioxidantes vegetales que además potencian la acción de las vitaminas y oligoelementos antioxidantes.
  • Incrementar el consumo de fibra. Un consumo elevado de fibra a partir de la ingesta de frutas, verduras, panes y cereales integrales y legumbres (porotos, lentejas garbanzos, arvejas) resulta beneficioso para reducir el riesgo de cáncer de mama, estas atrapan y arrastran los estrógenos que han terminado su vida útil y deben eliminarse por vía hepática/intestinal.
  • Disminuir el consumo de azúcares refinado. Estudios de casos, controles y poblacionales han planteado que existe relación entre el índice glicémico de los alimentos y el desarrollo de algunos cánceres, especialmente gástrico, colónico y del recto. Por lo que se recomienda, disminuir el consumo de tortas, pasteles, helados y bebidas azucaradas.
  • Eliminar el consumo de alcohol. El alcohol es un componente de la dieta para el que existe una relación evidente con aumento del riesgo de cáncer de mama. El aumento del riesgo se demuestra en pacientes premenopáusicas que consumen más de 15 gramos de alcohol al día y el riesgo se incrementa en las mujeres que consumen más de esa cantidad.
  • La evidencia de que los alimentos contaminados con aflatoxinas son una causa de cáncer de hígado es convincente. Maíz, arroz y maní son los alimentos más comúnmente infestados por estas toxinas fúngicas (dan un color verde en el alimento) que han tenido un mal manejo post cosecha. La contaminación es más extendida en países con climas húmedos y calientes.

86% de pacientes abandona el tratamiento nutricional del programa «Vida Sana»

Académicos de la U. San Sebastián analizan las razones y posibles soluciones a los resultados del estudio de la Dirección de Presupuestos del Ministerio de Hacienda, que evalúa por primera vez el programa desarrollado en consultorios del país, y que pretende mejorar los hábitos alimenticios y la actividad física de la población.

El programa “Vida Sana” del Ministerio de Salud, que se desarrolla hace cuatro años en 241 consultorios del país, y busca intervenir los hábitos alimentarios y de actividad física de personas de entre 2 y 64 años que tienen sobrepeso, obesidad, diabetes o hipertensión presenta algunas debilidades. De acuerdo con el estudio de la Dipres sólo el 14% de los beneficiarios de este programa gratuito, lo termina. En 2015, el 35% de los pacientes que iniciaron la intervención desertó al tercer mes; el 51%, en el sexto mes, y el 86% lo hizo antes de completar el año.

Según el informe (http://www.dipres.gob.cl/595/articles-149542_informe_final.pdf) “la carencia de una implementación del enfoque intersectorial, que entregue distintos apoyos para fortalecer los resultados de la intervención y la sustentabilidad de los cambios, trasladando el foco desde la responsabilidad del individuo a la responsabilidad de la sociedad y la comunidad. Ello implica procurar el apoyo de las distintas instituciones/ organizaciones y programas públicos y privados que operan en el nivel nacional y local, y que tienen impacto en la salud de la población”, son algunos de los problemas detectados.

Al respecto, sostiene el estudio que “un análisis sistemático de la adherencia a la intervención, que permita definir estrategias alternativas a la existente, para incrementar la adherencia y disminuir la deserción. Experiencias internacionales muestran que la deserción es un problema característico de los programas de este tipo”.

“Vida Sana” contempla ocho atenciones individuales, una con el médico, cinco con el nutricionista y dos con el psicólogo; cinco intervenciones grupales con talleres de nutricionistas y psicólogos; tres sesiones semanales de actividad física y dos exámenes de glicemia y perfil lipídico. Todo en el periodo de 12 meses. Y al parecer ahí está el problema.

La doctora Valeria Aicardi, nutricionista del INTA y especialista en enfermedades renales crónicas, explicó que “el 30% de la población tiene daño renal y la causa esté en la hipertensión, la diabetes y la obesidad. Una de las razones por la que las personas abandonan los tratamientos nutricionales radica en que el profesional no se pone en la camiseta del paciente que necesita bajar de peso. Los tipos de regímenes son muy específicos o estrictos y probablemente el paciente no puede seguirlos, así como también la falta de tiempo para que el profesional pueda conocer su experiencia y tener la empatía suficiente para ponerse en el lugar de quien está tratando”, así lo aseguró la especialista en el panel Nutrición y Psicoanálisis: Problemáticas contemporáneas de adherencia al tratamiento nutricional, organizado por la Universidad San Sebastián.

Abandonando el tratamiento nutricional

El problema de la falta de adherencia al tratamiento nutricional puede traer como consecuencia complicación de los estados de salud primarios por los que se acude a un nutricionista. Para Jessica Moya, académica de la Universidad San Sebastián “esto implica que el paciente se va a quedar con las primeras indicaciones, pero también tendrá muchas dudas que debería ser resueltas por un profesional; sin embargo, recurrirá a fuentes en internet sin sustento científico, confiará en ellas y por ejemplo, si tenía como objetivo disminuir cierta cantidad de kilos, los va a recuperar, va a perder la confianza en el tratamiento, en el profesional y buscará otras alternativas como dietas rápidas para bajar de peso”.

Desde la perspectiva psicológica, Carlos Barría, coordinador del Centro de Atención Psicológica de la Universidad San Sebastián, explicó que “el abandono de un tratamiento debe ser visto caso a caso, pero a veces puede dejar a una persona con una sensación de frustración; así lo importante es que en cuanto a la adherencia al tratamiento en psicoanálisis hablamos de la transferencia y la escucha, es decir cómo alojamos a un paciente, escuchamos su malestar y cómo lo podemos implicar en su tratamiento, más que prescribir un procedimiento que a veces el paciente no entiende o no confía, sino más bien, construir una relación de salud ”.

Para Valeria Aicardi la solución está en la atención primaria, “es la prevención lo más importante y es en los programas cardiovasculares que los profesionales deberían tener más tiempo en la atención nutricional, y no atender cada 15 minutos, porque así no se puede llegar a conocer al paciente ni guiarlo en su proceso de salud”.

Por su parte Jessica Moya, hace hincapié en que “el acompañamiento continuo es la forma de evitar el abandono del tratamiento, no se trata de invadir la vida del paciente, sino que saber lo que el este requiere y nosotros como profesionales estemos ahí para ayudarlo a lo largo del proceso, no solo entregando indicaciones sino que construyendo una relación a largo plazo”, concluye la académica de la Universidad San Sebastián.

Foodtubers: Un fenómeno creciente en la sociedad chilena

No cabe duda que las diversas redes sociales en Internet que existen actualmente -ya arraigadas en la sociedad-, le han cambiado la cara a la comunicación tradicional. Hoy en día es muy difícil conocer a una persona, por más joven o mayor que sea, que no utilice alguna de ellas.

Dentro de la extensa lista se encuentra Youtube, que compite palmo a palmo con Facebook el primer lugar y que desde sus inicios ha sido todo un fenómeno de videos y multimedia, el cual ha permitido empoderar a individuos, instituciones y negocios en todos los rincones del planeta.

De él, nace un fenómeno que crece en el mundo y también en Chile, que es conocido como los “Foodtubers”.

“Es un seguidor de cómo preparar ciertos tipos de alimentos, en distintas gamas, espacio que te permite satisfacer por una parte la necesidad básica de comer e ir perfeccionando las técnicas de cocina, y por otra, todo lo que dice relación a elementos de interacción social, ya que en todas las culturas la alimentación está asociada a compartir”, aseguró el académico de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas (FACSE) de la U. Católica, Dr. Cristián Adasme.

Adasme, quien es especialista en comportamiento del consumidor e investigación de mercados en marketing agroalimentario, explica que durante los últimos 5 o 6 años ha habido toda una tendencia en el ámbito culinario, sobre todo desde la aparición de los programas de televisión tales como “Masterchef”, y que obviamente con Youtube, en videos de no más de 5 a 10 minutos, te permite tener una accesibilidad a la información que es en el momento que tú lo necesitas y de una manera lúdica.

“Hay un segmento de la población de entre los 24 y los 34 años, que principalmente ocupan como medios de información Youtube o Facebook, sobre todo cosas relativas a la alimentación, y no utilizan ni la televisión abierta”, indicó Adasme.

Aumenta el fanatismo

El académico UCM señala que las cifras no oficiales en Chile indican que actualmente alcanza los 6.000 seguidores, aclarando eso si que “la tendencia va al alza, aunque como todo fenómeno social, se da que algunos entran y otros van saliendo, pero se mantienen los que finalmente este tema les es interesante”.

Este gusto por ir mejorando los procesos de preparación de alimentos y transmitir esta información con el resto, está mucho más desarrollado en países tales como Estados Unidos, España, México e incluso Argentina.

“El tema de la alimentación para los latinoamericano,- por herencia de los españoles,- resulta muy importante, es por ello que seguirá creciendo”, aseveró Adasme, quien además agregó que “los más perjudicados entre comillas son aquellos que preparaban libros de cocina para público masivo, creo que van a tender a reducir su espacio. Otra cosa son los autores de libros para profesionales, que es otro tema”, cerró.