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Investigador de la Universidad de Nueva York dictó charla sobre la diversidad microbiana

El Dr. Guillermo Pérez- Pérez es especialista en estudios del microbioma humano y las bacterias Helicobacter pylori y Campylocater jejuni.

‘Diversidad microbiana y el papel de la Microbiota en la salud y enfermedad’, se tituló la conferencia organizada por el Centro de Investigación  Biomédica (CIB) de la Facultad de Medicina y dictada por el Dr. Guillermo Pérez- Pérez, del Departamento de Medicina y Microbiología de la Universidad de Nueva York.

El pasado 22 de octubre, durante su presentación en el auditorio de la Biblioteca Nicanor Parra, el Dr. Pérez-Pérez resaltó cómo ha cambiado la percepción de los microorganismos y bacterias y cómo esto ha afectado la salud de las personas.

En los últimos tiempos, asegura el Dr. Pérez-Pérez, el desarrollo de la sociedad ha interrumpido la población de microorganismos, y con ello, ha modificado la diversidad microbiana.

El académico explica esta idea con el concepto «Teoría de la higiene», ya que según sus investigaciones, el uso masificado de desinfectantes y el rechazo a la suciedad, ha debilitado las defensas del organismo.

A modo de ejemplo de esta «interrupción», el académico  también mencionó las prácticas actuales de alumbramiento, como las cesáreas. Al respecto, explicó que esta operación interrumpe la contaminación natural del niño por el paso del canal de nacimiento, impidiendo colonizarse con las bacterias propias del canal para la defensa de su organismo.

Esta situación, agregó el especialista, «puede tener directa relación, con la creciente aparición de enfermedades como el asma y las alergias alimentarias, entre otras».

«Esto es principalmente lo que ha llamado la atención entre los investigadores: la aparición de las enfermedades que anteriormente no se veían», asegura.

Desde el 2008 ha habido una explosión importante de la información relacionada, en su mayoría son publicaciones que provienen de países desarrollados, pero al final de cuentas, reflexiona el académico «la única razón porque ahora hay un enorme interés en el microbioma o microbiota humana, es porque tenemos mecanismos que nos permiten amplificar la presencia de bacterias y en cualquier sitio de nuestro organismo, sin necesidad de cultivarlas y a una velocidad impresionante”, concluyó el Dr. Pérez- Pérez.

Fuente: UDP

Cables bacterianos muestran prometedor desarrollo en la Región de Antofagasta

Logros de la investigación realizada por científicos de la UCN fueron presentados en el marco del Seminario BioNano 2015.

Resultados prometedores presentan las investigaciones desarrolladas con bacterias aisladas en el norte de Chile, que muestran un alto potencial para producir cables bacterianos o nanocables, los que tienen múltiples aplicaciones en la industria microelectrónica.

Estos microrganismos, originarios del Salar de Ascotán, ubicado a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar en la Región de Antofagasta, serían  claves para desarrollar productos tecnológicos como celdas solares, microcircuitos y sensores infrarrojos, entre otros.

Los avances de este estudio, implementado por un equipo de científicos del Centro de Biotecnología de la Universidad Católica del Norte (UCN), fueron presentados en el marco de las actividades de cierre de la primera etapa del proyecto, el cual cuenta con apoyo del Gobierno Regional de Antofagasta, a través del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC-R).

La entrega de esta información tuvo lugar en el marco del Primer Seminario BioNano 2015, evento realizado en Antofagasta que reunió a exponentes relevantes de la investigación científica en esta área de la ciencia y la tecnología.

La directora del Centro de Biotecnología de la UCN, Dra. Cecilia Demergasso, explicó que de esta forma los resultados del trabajo son “presentados en sociedad”, y es la oportunidad para dar paso a una nueva línea de investigación en torno a esta temática.

“Ahora tenemos que ver cómo desarrollar el conocimiento necesario para optimizar esta capacidad microbiana, y así acercarnos a un producto industrial”, recalcó la científica. El desafío futuro, agregó, es generar un dispositivo que permita poner este producto en un prototipo para poder hacer mediciones y probar tecnologías, entre otros aspectos.

El investigador del Centro de Biotecnología de la UCN, Dr. Antonio Serrano, quien junto a la directora del Proyecto, Dra. Lorena Escudero, lideran el equipo científico a cargo de la iniciativa, enfatizó que este desarrollo “ha permitido caracterizar a una bacteria propia del desierto de Atacama y determinar su potencial de aplicación en la generación de nanoestructuras”.

El especialista añadió que se logró determinar que este microorganismo tiene propiedades semiconductoras, lo que abre nuevas posibilidades para aplicaciones. A través de un proyecto de continuidad, dijo, se espera determinar cuáles son las aplicaciones, entre los que se encuentra la industria electrónica.

El interés por la iniciativa también incluye al sector privado. El director general de la empresa de energía solar y térmica, Ingeniería CovaSolar Ltda., Zamir Israelí, mostró su interés en la propuesta, para lo cual ha tomado contacto con los científicos chilenos, con el objetivo de potenciar la colaboración conjunta en temas como los sensores infrarrojos, entre otras posibilidades.

El empresario indicó que su aporte está orientado a avanzar en el uso y aplicación de estas tecnologías. “En este caso, la idea es adsorber la energía infrarroja y convertirla en energía eléctrica”, señaló el emprendedor israelí, quien destacó las potencialidades existentes en esta área.

En el desarrollo del proyecto FIC-R se cuenta con apoyo científico y técnico del Centro de Biotecnología de la UCN, del Centro de Investigación Científico Tecnológico para la Minería (Cicitem) y CovaSolar Ltda.

BIONANO 2015

Los resultados del proyecto fueron presentados en el marco del seminario “BioNano 2015”, primer encuentro de esta especialidad realizado en el norte de Chile, que congregó a científicos de distintas instituciones para mostrar los avances realizados en el área de las nanobiotecnologías.

Como expositor destacó el Dr. Marcelo Kogan, profesor asociado de la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la U. de Chile y miembro de la Sociedad Chilena de Química.

En su presentación, el científico abordó materias relacionadas con el ámbito de la salud, disciplina donde cuenta con una serie de trabajos, tanto en nanomedicina como en la búsqueda de nuevas drogas y soluciones a distintas enfermedades.

Resaltó también la participación del Dr. José Manuel Pérez Donoso, académico de la U. Andrés Bello, quien dirige el Laboratorio de Bionanotecnología y Microbiología de la Facultad de Ciencias Biológicas de esa casa de estudios.

Su trabajo es reconocido en el país, tanto por su aporte en la exploración de aplicaciones biomédicas de enfermedades como el cáncer, así como su labor en la línea de la síntesis de nanopartículas por parte de microorganismo aislados en el continente antártico.

El encuentro incluyó también, y como eje central, la presentación de los resultados del proyecto FIC-R “Desarrollo de Cables Bacterianos para la Industria Microelectrónica”.

La exposición estuvo a cargo de la directora de la iniciativa, Dra. Lorena Escudero; y del investigador principal, Dr. Antonio Serrano, quienes entregaron detalles sobre las características y proyecciones de este trabajo de investigación pionero en el norte de Chile.

Fuente: UCN

Con bacterias de Atacama desarrollan nanocables para la industria microelectrónica

Especialistas del Centro de Biotecnología de la UCN investigan uso de microorganismos originarios del Salar de Ascotán en la construcción de sensores infrarrojos, celdas solares y microcircuitos.

Sensores infrarrojos, celdas solares o microcircuitos, entre otros productos tecnológicos, podrían funcionar gracias al potencial descubierto en bacterias aisladas en el norte de Chile. Estas, son capaces de producir estructuras de tamaño nanométrico -cables bacterianos o nanocables-, lo que las hace atractivas para diversas aplicaciones en la industria microelectrónica.

Este desarrollo forma parte de un proyecto que ejecuta un equipo de investigadores del Centro de Biotecnología de la Universidad Católica del Norte (UCN), el cual logró aislar bacterias originarias del Salar de Ascotán.

Estos microorganismos, que habitan en la precordillera de la Región de Antofagasta, a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar, viven en un ambiente extremo, con altos niveles de radiación solar y presencia de metales pesados, entre otros elementos, y fueron estudiados por los especialistas nortinos para darles un uso práctico.

Para obtener los cables bacterianos o nanocables a escala de laboratorio, se optimizaron las condiciones de cultivo; luego, se purificaron y caracterizaron en sus propiedades eléctricas, resaltó el Dr. Antonio Serrano, investigador principal de la iniciativa, quien dijo que en el futuro se espera seguir con este desarrollo a escala industrial.

“Estas nanoestructuras bacterianas son semiconductores y, por lo tanto, tienen aplicaciones en celdas solares, diodos, transistores, sensores infrarrojos, y otros dispositivos de nueva generación”, complementó.

El Doctor en Bioquímica señaló que este esfuerzo se enmarca dentro del área de la bionanotecnología, que analiza estructuras presentes en la naturaleza a nivel nanométrico, para luego buscarles una aplicación práctica.

El proyecto, que tuvo una duración de dos años, contó con el apoyo del Gobierno Regional de Antofagasta, a través del Fondo de Innovación para la Competitividad (FIC-R) y para su implementación incorporó recursos superiores a los 144 millones de pesos.

BACTERIAS

La directora del proyecto e investigadora del Centro de Biotecnología de la UCN y del Centro de Investigación Científico Tecnológico para la Minería (Cicitem), Dra. Lorena Escudero, explicó que los primeros estudios relacionados con el tema fueron realizados a principios de la década pasada por integrantes del Centro de Biotecnología. Luego, estos conocimientos han sido ampliados y complementados hasta llegar a nuestros días con resultados que abren múltiples proyecciones a futuro.

Sobre las bacterias analizadas, dijo que estas son de un tipo especial con aspectos distintivos, y provienen de sedimentos ubicados en el territorio que ocupa el salar.

Entre sus características destaca la capacidad de estos microorganismos para reducir el arsénico y el sulfato, y producir un precipitado de mineral de sulfuro de arsénico de color amarillo. “Con el tiempo, se descubrió que este precipitado está formado por nanoestructuras que tienen un potencial uso para la industria de la microelectrónica”, resaltó.

La Doctora en Microbiología agregó que en este proyecto FIC-R 2013 30136799-0 también colaboran y participan el Cicitem y la empresa de energía fotovoltaica Covasolar Ltda., entidades que prestan apoyo científico y técnico.

DENOMINACIÓN DE ORIGEN

Uno de los aspectos destacados por la Dra. Escudero es que el producto generado en el proyecto tiene “denominación de origen”, que lo identifica como procedente del desierto de Atacama.

En relación al tipo de bacteria estudiada, resaltó que su nombre es mantenido en reserva, y que se trabaja en la valorización del producto, y en la solicitud de la patente respectiva. En este proceso se cuenta con el  apoyo de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo Tecnológico (VRIDT) de la UCN. “La idea es proteger el método de producción bacteriana”, aseguró la especialista.

La realización de las pruebas de concepto considera el apoyo de investigadores del Departamento de Física de la UCN, entre los que resaltan el Dr. Ramón Zárate y la licenciada Andrea Vásquez.

Estos profesionales se suman a un equipo de científicos de la UCN y de otras entidades que han tenido participación en el proyecto, entre los que se incluye la Dra. Cecilia Demergasso (directora alterna), y los investigadores Álex Echeverría y Olga Encalada, y el tesista Ing. en Biotecnología, Sebastián Fernández-Moroso.

BENEFICIOS

Los beneficios que implica la producción biológica de nanoestructuras, incluyen costos mucho menores a hacer este mismo proceso en forma química. A lo anterior, se suma el hecho que este tipo de procedimiento tiene un impacto medioambiental más reducido que los métodos tradicionales de fabricación.

En vista de los alentadores resultados, los investigadores del Centro de Biotecnología de la UCN ya trabajan en un nuevo proyecto FIC-R adjudicado, el cual comenzará su ejecución en noviembre de 2015, con un monto asignado de 146 millones de pesos. Este proyecto implica el desarrollo de un prototipo de nanotransistor basado en las propiedades electrónicas de las estructuras generadas por las bacterias.

Cumplir los objetivos de esta etapa, según explican los investigadores, implicará el apoyo de instituciones extranjeras que poseen capacidades tecnológicas y científicas de alto nivel, entre las que resaltan la Universidad de Barcelona (España) y la Universidad de Oxford (Inglaterra).

SEMINARIO

Los resultados y proyecciones que tiene el proyecto serán presentados próximamente a la comunidad regional y nacional en el Primer Seminario de Bionanotecnología “Bionano 2015”. Esta actividad considera el primer encuentro de esta especialidad en la Región de Antofagasta, el que está programado para el viernes 30 de octubre, a las 11:00 horas, en las instalaciones del Museo Ruinas de Huanchaca, ubicado en el Parque Cultural Huanchaca, en el sector sur de Antofagasta.

Esta iniciativa será una instancia única para que el público regional pueda conocer sobre el potencial tecnológico y económico de los cables bacterianos, entre otros temas, en un evento que contará con la participación como expositores de los investigadores Marcelo Kogan y José Pérez-Donoso, de las universidades de Chile y Andrés Bello, respectivamente.

Fuente: UCN