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Cristián Figueroa: “Radrigán fue la voz de los sin voz”

Director de Escuela de Teatro UV, amigo personal del fallecido dramaturgo, pronunciará un discurso en su funeral.
“Juan es un dramaturgo fundamental, la radicalidad de sus discursos, su poética y su estética irrumpieron fuerte en un momento muy difícil para Chile, como fue la dictadura militar. Fue la voz de los sin voz, su teatro tuvo mucha efervescencia en poblaciones, sindicatos y en colectivos populares. El conocimiento de su obra radica en cómo supo leer un país lleno de pobreza y miseria, llevando eso de manera tan bella y tan cruda al teatro”. Así se refiere Cristián Figueroa, director de la Escuela de Teatro de la Universidad de Valparaíso, al fallecimiento del Premio Nacional de Artes.

Figueroa asistirá a los homenajes y al funeral de Radrigán, donde ha sido convocado para dar cuenta de una relación que traspasó la esfera profesional y académica, para alojarse en el más profundo sentido de cariño y respeto. Se conocieron cuando Figueroa ganó su primer premio con una obra de su autoría, en cuyo jurado estaba Radrigán.

“Quiso conocerme, lo digo con mucho orgullo y desde ese momento fue muy colaborador conmigo. Nos hicimos amigos, nunca trabajamos juntos, ni me hizo clases, pero me mandaba sus textos y me daba pudor tenerlos antes de los estrenos porque me pedía que los comentara. Eso se hizo habitual, nos juntábamos, nos visitábamos en nuestras casas, me apoyó mucho, escribió el prólogo de mi primera obra, yo sé que él me tenía mucho cariño y yo le tenía mucho cariño también. Esa relación la tenía con muchos, no solo conmigo, era un tipo muy solidario, apoyaba mucho a la gente joven”, agrega.

“El arte no debe estar ni cerca, ni lejos del poder, debe estar en contra”

Radrigán estrenó su primera obra a los 39 años de edad. “Escribió en plena dictadura y tuvo éxito, en un teatro perseguido, censurado, que no era promovido y no tenía apoyo del Estado, ni canales de comunicación. Luego lo fue tomando la academia, los grandes directores y se fue consolidando, pero nunca perdió la esencia de un teatro fresco, puro, de una crítica ácida, con mucha ironía. Siempre tuvo una mirada disidente, es un autor que tuvo todos los reconocimientos al final de su vida, pero siempre decía que el arte no debe estar ni cerca, ni lejos del poder, debe estar en contra”, señala Figueroa.

“El teatro lo fue a buscar, cuando había un momento de mucha oscuridad teatral lo empezaron a ver, estuvo acompañado de grandes directores que tomaron su obra, así como su propia compañía El Telón, o actores consagrados como Alfredo Castro o Rodrigo Pérez, quienes tomaron sus textos, pero Juan parte de abajo y nunca quiso salir de ahí, a pesar de todo el éxito, reconocimiento y premios que tuvo, siempre siguió viviendo en su misma casa humilde en Santiago”, indica.

El director de la Escuela de Teatro UV manifiesta que “su forma de vida era muy coherente con lo que mostraba en sus obras, era muy sencillo, afable, muy de pueblo. Era autodidacta, no tuvo educación formal, su madre era maestra y tuvo muchos oficios, fue dirigente sindical y librero en la calle San Diego, ahí se acercó más a la literatura y se metió al teatro”.

 

Figuera cuenta que la última vez que hablaron fue por teléfono hace unos diez días: “Me llamó porque estaba preocupado ya que una obra suya se presentó con muy poco púbico en Valparaíso. Le gustaba entregar sus textos a compañías jóvenes y hasta el final, sus trabajos tenían esa profundidad que lo caracterizaba, sus obras eran interesantes, porque era de pueblo. A menudo es considerado un gran relator, incluso para algunos es el mejor dramaturgo del país, creo que ese calificativo le habría molestado mucho”.

Su relación con la Universidad de Valparaíso

Cuando Figueroa asumió como director de la Escuela de Teatro UV llamó a Radrigán para que se integrara como académico. “Me dijo que no le gustaba hacer clases, que prefería hacer talleres abiertos, justo coincidió con la toma del 2011, pero él siguió haciéndolos. Colaboraba con nosotros en algunos módulos, hacíamos residencia y siempre venía. Iba a venir este 22 de abril al homenaje a Shakespeare, pero no pudo, eso fue triste, porque después de eso no se levantó más”.

“Con la Escuela de Teatro UV siempre estuvo en contacto, venía a mis estrenos y a ver otras obras acá, hubo una relación muy personal. Apoyaba mucho a la gente joven, aunque parecía muy parco, era de la vieja escuela, de muy buena conversación. Lo voy a echar mucho de menos, lo fui ver a la clínica y después a su casa. En su funeral voy a hablar en calidad de amigo, no a todos le contestaba el teléfono en su casa y el último tiempo muy pocos lo podíamos ir a ver. El consuelo es que el teatro chileno va a seguir disfrutando de Radrigán a pesar que no esté, porque sus obras son fundamentales”, finaliza.

En conmemoración del Día Nacional del Teatro y coincidiendo con el Día de la Defensa de la Universidad Estatal, la Universidad de Valparaíso distinguió al dramaturgo nacional Juan Radrigán, tras haber obtenido el Premio Nacional de Artes de la Representación y Audiovisuales 2011.

En mayo de 2012, la UV otorgó al dramaturgo la Medalla Universidad de Valparaíso. En la ocasión, el rector Aldo Valle agradeció a Radrigán su trabajo en la UV, así como el hecho de “haber escogido este oficio maravilloso que ha ejercido y desplegado con tanto talento. El país, y una universidad como la nuestra, debemos agradecer su sensibilidad”.

Por su parte, Juan Radrigán señaló que “yo no hago discursos: yo escribo teatro”, añadiendo que le producía extrañeza que le dieran premios, “si yo estoy tan tranquilo en mi pieza escribiendo”. Consultado sobre el significado que da a las distinciones, dijo: “No lo sé, no tengo idea, porque yo hago lo que me gusta, donde me siento cómodo; entonces que me den premios por eso es insólito para mí, es como extraño. Pero no deja de agradarme sí, ¿no ve que tenemos ego?”.

“El loco y la triste” llegan a la Sala Negra UV

Clásico de Radrigán estará en cartelera los días 27 y 28 de noviembre, 4 y 5 de diciembre a las 21 horas

“El loco y la triste”, una de las piezas clásicas del aclamado dramaturgo nacional Juan Radrigán llega a la Sala Negra UV, ubicada en Avenida Brasil 1786, Valparaíso, con funciones los días 27 y 28 de noviembre, 4 y 5 de diciembre, a las 21 horas, a cargo de la compañía Estudio Creativo Noou.

La obra relata el encuentro de dos marginales, Eva, una prostituta llena de frustraciones y anhelos y El Huinca, un borracho al borde de la muerte sediento de libertad. Ambos comparten sus experiencias de vida que van tiñendo la historia con matices cómicos y profundos espacios de honestidad que defienden la dignidad humana, más allá de las condiciones.

El texto de Radrigán lleva a ambos personajes a compartir sus soledades debido a la cirrosis -ya en fase terminal- que sufre el personaje masculino. La prostituta es obligada por sus amigos a permanecer junto al enfermo. De este encuentro comienza en forma paulatina a generarse el lazo que les permitirá acercarse a atisbos de felicidad.

De esa forma, El Huinca va mostrando sus ansias de libertad, de trascendencia y de justicia, mientras que Eva, expone sus ansias de formar un hogar, de tener alguien a quien colmar del amor que tiene para entregar y al igual que él, el deseo de pertenencia.

La puesta en escena, llevada a cabo por Estudio Creativo NOOU, cuenta con la dirección de Mauricio Daille, director obra El Pan y las actuaciones de Javiera Quezada, actriz de la obra Slaughter profesora Teatro UV, junto a Marco Trigo, director de la compañía Teatropikal, quienes desarrollan esta propuesta revisitando un texto paradigmático del teatro nacional.

Al respecto, Mauricio Daille, director del montaje explica que “esta obra nos parece muy vigente a pesar de su antigüedad. Los conflictos y la simpleza de los personajes son características que le dan cierta transversalidad. Si tomamos estos personajes hoy o 10 años atrás siguen teniendo sentido las problemáticas que nos propuso el autor en los años ochenta”.

Daille asegura que “uno de los elementos que aporta en esta transversalidad y que utilizamos como eje en la puesta en escena, son los toques de humor con los que Radrigán nos muestra este mundo del desamparo. Desde que tomamos el texto nos llamó la atención que en muchos diálogos la primera reacción es la risa, para luego notar el estado real de estos personajes marginados y solitarios”.

El director explica que “este aspecto del humor es bastante atractivo y efectivo a la hora de acercar el conflicto al público o a nosotros mismos. Por ello, a pesar de la época en que se sitúa la acción y de que tomamos los años 80’ como estética del montaje, creemos que no se hace difícil conectar con lo que se está mostrando en escena, pues nos hicimos cargo del elemento del humor y trabajamos con él como herramienta.”

Fuente: UV

Escuela de Teatro UV da último adiós al gran Juan Barattini

Destacado dramaturgo y académico falleció ayer en su casa. Sus restos son velados en la Sala Negra UV.

El destacado dramaturgo y académico Juan Barattini Carvelli dejó de existir la madrugada de este martes en su casa, a la edad de 82 años. Durante hoy y hasta el miércoles 28 de julio, sus restos son velados en la Sala Negra UV, perteneciente a la Escuela de Teatro de la Universidad de Valparaíso, donde Barattini desarrolló parte de su carrera, formando alumnos y guiando tesis.

Tanta era la admiración y el respeto que el maestro generaba entre sus alumnos y los mismos profesores, que los propios estudiantes crearon desde 2009 el festival nacional de teatro universitario que lleva hasta hoy su nombre, como una manera de homenajear al maestro formador de tantas generaciones.

Barattini estudió Administración Pública, pero se convirtió en actor y director teatral siendo fiel a su verdadera pasión por las tablas. Junto a su inseparable amigo Marcos Pornoit fundó en 1953 la Asociación Teatral de Valparaíso, ATEVA, de la cual formaba parte hasta la actualidad.

Fue fundador de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, sede Valparaíso, a finales de los años 60, considerada la primera escuela profesional para la formación de actores en nuestro país, pero debió exiliarse en Polonia y luego Italia, tras el golpe militar.

Cristián Figueroa, director de la Escuela de Teatro UV, señaló que “el maestro Juan Barattini fue fundamental, pertenece a la primera generación de dramaturgos de la región, fundador de la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile sede Valparaíso y siempre se destacó hasta sus últimos días como un hombre emblemático, muy cercano, colaborador y motivador, especialmente con los más jóvenes”.

“Su característica impronta es un rasgo que nos queda hoy grabado profundamente, durante su carrera guió a mucha gente y su aporte a la actividad fue relevante. Era una persona que conocía el teatro, sabía mucho, pero amaba transmitir ese conocimiento, era muy solidario, lo conozco desde hace más de 20 años y sin duda es una gran pérdida”, explica.

Durante su exilio en Italia, Barattini fundó y dirigió el Centro de Documentación del Espectáculo de Umbría, en la provincia de Perusa. A su regreso a Chile en 1989 ingresó al Departamento de Teatro de la Universidad de Chile a trabajar como profesor y en 2007 ingresó como docente a la Escuela de Teatro de la Universidad de Valparaíso, tras haber colaborado con Amanda Lorca –ex directora de la institución– en el proyecto de reapertura de la Escuela de Teatro.

Figueroa señala que “a Barattini hay que recordarlo como un amante del teatro. Era un profesor extremadamente culto, pero le encantaba tener la posibilidad de compartir ese conocimiento y sabiduría con los alumnos y otros profesores. Estuvimos con él la semana pasada y nada hacía presagiar lo que pasaría. Estaba como siempre, haciendo bromas, de buen ánimo y preparando lo que sería una nueva versión del festival que lleva su nombre”.

Barattini fue también agregado cultural de Chile en Italia y distinguido como uno de los “Grandes Maestros del Teatro Chileno” por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.

“El maestro era una persona muy conocida. He recibido llamados de muchas escuelas de teatro de la región y de gente ligada a la actividad, que lo recuerdan como uno de los pilares fundamentales del teatro en la región, formador de generaciones que hoy más que nunca deben preservar su nombre y su legado, para transmitirlo a los nuevos actores, directores y dramaturgos que se están formando en la región y el país”, agregó Figueroa.

El velorio se realiza en la Sala Negra de la Escuela de Teatro de la Universidad de Valparaíso, ubicada en Avenida Brasil 1647. La ceremonia fúnebre se realizará este miércoles 29 de julio a las 16 horas en el mismo lugar, mientras que sus restos serán enterrados en el cementerio Parque del Mar, ubicado en Camino Internacional 5700, Concón.

Fuente: UV