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Marea roja: Lo que debes saber de la toxina amnésica

Un consumo sobre 30 microgramos por kilogramo de peso de la toxina amnésica podría producir un cuadro agudo que consiste en: desórdenes neurológicos como confusión, letargo, parestesia, pérdida de memoria y desorientación, según indicó el experto en microbiología de la Escuela de Nutrición de la U. San Sebastián, Waldo Díaz.

La pesadilla de la marea roja vivida el año pasado en el sur del país reaparece. Si bien el evento detectado hace unos días en algunos sectores Chiloé y otras comunas de Los Lagos como Fresia y Maullín, existe preocupación ante una eventual expansión del fenómeno.

La primera medida adoptada por las autoridades de salud fue la prohibición de extracción de mariscos en esa localidad, con el fin de prevenir las intoxicaciones por la toxina amnésica encontrada en algunos choritos, la que al ser consumida puede provocar graves daños a la salud humana.

Al respecto, el experto en microbiología de la Escuela de Nutrición de la U. San Sebastián, Waldo Díaz, explicó que “las toxinas producidas por microalgas están dentro de las más potentes que se conocen y que no son afectadas por procesos de cocción, por lo que la recomendación es no consumir mariscos como: choritos, almejas, cholgas, ostras, ostiones, picoroco o locos, que hayan sido extraídos desde zonas contaminadas. Uno de los principales problemas es que no existen cambios organolépticos apreciables en el marisco (sabor, olor, textura) dificultándose el reconocimiento de la contaminacióna priori”.

Díaz advirtió que son cuatro las toxinas que pueden asociarse a la marea roja. “En Chile recurrentemente tres de ellas producen contaminaciones, la toxina paralitica (VPM), la toxina diarreica (VDM) y la toxina amnésica (VAM)”.

En este último caso, la toxina al ser consumida puede producir “vómito, diarrea y dolores abdominales posterior a su consumo (aproximadamente a las 24 horas). Si se ingirió en cantidades mayores puede llegar a producir desórdenes neurológicos como confusión, letargo, parestesia, pérdida de memoria y desorientación. En general sólo existe riesgo de muerte si su consumo ocurre en personas de edad avanzada”, explicó el académico.

El experto en microbiología de la USS indicó que “estas algas se mantienen presentes constantemente en nuestras costas, sin embargo su crecimiento o ‘blooms’ depende fundamentalmente del aumento en la temperatura de las aguas por lo tanto no es extraño que su incremento ocurra en periodos estivales”.

Díaz agregó que los niveles máximos aceptables de la toxina amnésica según la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), “corresponden a 20 miligramos por kilogramo de alimento, un consumo sobre 30 microgramos por kilogramo de peso podría producir un cuadro agudo”.

La marea roja tendría sus días contados: evento actual iría en declinación

Afirman oceanógrafos de la Escuela de Biología Marina de la UV.

En pocas semanas más el evento de marea roja desarrollado en los meses de verano debería terminar, dado que la llegada del invierno sería clave para el cambio de las variables que condicionaron su presencia nociva en el sur del país. Así lo anunciaron oceanógrafos de la Escuela de Biología Marina de la Universidad de Valparaíso.

Además, los académicos afirmaron que el proceso va en declarado retroceso y por lo tanto tendría sus días contados, proyectando de esta manera el futuro escenario de una zona que ha debido enfrentar el impacto de una de las crisis ambientales y sociales más importantes de las últimas décadas.

Con datos en la mano, el profesor Mario Cáceres, oceanógrafo físico y académico de la UV, sostuvo que el  Fenómeno del Niño estaría en franca declinación y ya habría anuncios de que en los próximos tres a cuatro meses va a estar declarado el inicio del Fenómeno de la Niña.

“Eso significa que podrían presentarse  condiciones opuestas a lo que ha estado ocurriendo  durante el actual evento El Niño. Es decir, podrían presentarse  aguas más frías en la costa y menos lluvias en el territorio nacional, como  sucede típicamente frente a un fenómeno La Niña.

Sin embargo, todos los eventos  son distintos, pueden ser más o menos intensos”, advirtió.

Ante la consulta de si eso significa que con la llegada del invierno se va a acabará la marea roja,  el profesor Cáceres respondió afirmativamente. “Sí. La marea roja  es una proliferación algal, que necesita de la luz solar  para su desarrollo. Como ya estamos pasando el período de abundante radiación, después de esta etapa el proceso declina totalmente”, aseguró.

El profesor hizo un llamado a la calma,  porque según dan cuenta las imágenes satelitales que analizó, la marea roja estaría en su fase de decrecimiento.

“La marea roja efectivamente está declinando y la proliferación de Alexandrium  catenella va a pasar “, señaló en referencia a la toxina que provoca parálisis muscular, la que a su vez podría llevar a la muerte por parálisis respiratoria, compromiso cardíaco y del sistema nervioso central.

El profesor Manuel Castillo, también oceanógrafo y académico de la Escuela de Biología Marina UV, coincide en que el proceso ya habría desarrollado su máximo potencial y debería comenzar a declinar y que en parte la crisis medioambiental en Chiloé respondería a un proceso oceanográfico  denominado por los científicos como “surgencia”.

“Yo creo que lo que está pasando es un proceso intenso de surgencia en la zona, que es un fenómeno típico del periodo de primavera-verano”, precisó.

Tal como lo explicó el académico, la surgencia es un fenómeno oceanográfico en el cual el viento transporta aguas costa afuera, las que  son reemplazadas por que afloran a la superficie    desde  niveles más profundos. Si bien las aguas más profundas son más frías y contienen más nutrientes, contienen niveles bajos de oxígeno y podría provocar el deceso de algunas especies más sensibles a los cambios del contenido de oxígeno.

“Entonces, si tienes más nutrientes, pero con menos cantidad de oxígeno, los organismos de baja movilidad  (o que no pueden desplazarse rápidamente) pueden morir sofocados, porque estos  organismos también respiran oxígeno. Datos satelitales de temperatura y clorofila superficial de diez años muestran que la zona ha presentado un proceso de surgencia activa durante el primer trimestre del año y que este proceso se ha visto intensificado ahora último por fenómenos de escala de cuenca oceánica como El Niño, el cual también se encuentra en un escenario de cambio climático global”, aseguró.

El profesor Castillo también opinó que el proceso va en declive, porque “los vientos van a cambiar iniciado el invierno  y una vez que entremos a la estación más fría del año van a variar las condiciones (oceanográficas y atmosféricas) y naturalmente el proceso va a declinar. A fines de mayo o principios de junio ya debería haber un proceso diferente”, admite.

“Hay sistemas muy parecidos al nuestro como, por ejemplo, la costa de California, donde ya está registrado que el cambio climático está generando vientos costeros más fuertes y eso  podría estar pasándonos a nosotros también. Si tienes vientos más intensos la surgencia también es más potente”,  explicó.

Estas declaraciones se realizaron en un seminario organizado por los alumnos de la Escuela de Biología Marina para explicar qué está sucediendo, cómo y por qué ocurrió y qué variables se conjugaron para generar el nocivo fenómeno de marea roja en el sur del país.

Fuente: UV