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Verano en la playa o lago: ¿Qué hacer ante una asfixia por inmersión?

En temporada veraniega, no sólo hay que preocuparse de lo que hacen los niños en la orilla de la playa, sino también de las conductas temerarias de algunos bañistas que pueden ahogarse por no respetar las normas de seguridad.

Disfrutar de las vacaciones, no implica descuidarnos por completo de algunos cuidados básicos y de actuar con responsabilidad, no sólo para proteger a los niños de algún accidente, sino también a nosotros mismos, de diferentes riesgos en el mar, lago o río.

Valeska González Cid, académica de la Facultad de Enfermería de la U. San Sebastián indica que en la playa “lo primero que tenemos que fijarnos es si es una zona apta para el baño y fijarnos en las indicaciones que coloca la autoridad marítima en los distintos balnearios, respetando la prohibición de ingresar al mar o a lago si hay bandera roja y tener mucho cuidado con los niños en la orilla”.

También dice que es importante saber si hay un salvavidas en el lugar y si los niños van a bañarse “tienen que usar un chaleco salvavidas y no las típicas alitas, porque se salen o resbalan desde los brazos”.

En el caso del chaleco, la académica precisa que “tiene que ir enlazado entre las piernas, especialmente cuando se trata de niños más pequeños y de contextura menuda, porque si se sumerge, el chaleco saldrá hacia arriba porque es lo que va a flotar”.

La otra precaución que se debe tener con los niños es que siempre estén acompañados por un adulto y que no jueguen en zonas donde se formen corrientes de agua que los pueda arrastrar.

Asfixia por inmersión

La enfermera también advierte que la seguridad también es relevante para los adultos y los bañistas que puedan tener conductas imprudentes, con el peligro de ahogarse.

Cuando se trata de una persona que sufrió un principio de asfixia por inmersión, pero que logró salir por sus propios medios y está consciente, hay que ayudarlo a sentarse para que pueda eliminar el agua que tiene en sus vías respiratorias y pedir apoyo del salvavidas para luego trasladarlo a un centro asistencial.

Esto porque “existe el riesgo de sufrir un edema en los pulmones producto del agua salada que ingresó a las vías respiratorias”.

La enfermera precisa que “si una persona se ahogó y fue sacada del mar con pérdida de consciencia, lo que se debe hacer es recurrir al salvavidas o alguien que sepa efectuar las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), que son compresiones torácicas y ventilación boca a boca. El objetivo es que el afectado salga del paro cardiorrespiratorio y los cuidados posteriores tienen que ser realizados en un recinto hospitalario”.

Agrega la enfermera que “lo que se evalúa posteriormente es el nivel de compromiso que le provocó esta asfixia por inmersión y evaluar al paciente totalmente y ver cómo están funcionando sus pulmones, el corazón y el cerebro, porque por algunos minutos, no hubo suficiente irrigación sanguínea y oxígeno a los distintos sistemas del cuerpo”.

Asimismo, enfatiza que “los diez primeros minutos desde ocurrido este accidente son de oro, porque dependiendo de lo rápido del rescate, las maniobras de reanimación y su ingreso a un recinto asistencial, dependerá si habrá o no eventuales secuelas respiratorias, circulatorias y neurológicas”.

Otra conducta muy peligrosa son los piqueros en roqueríos y que terminan sufriendo un Traumatismo Raquimedular o un TEC. Al respecto, la docente de la USS asegura que ante esos casos, hay que pedir ayuda rápidamente a la autoridad marítima, porque “la persona afectada tiene que ser rescatada con una tabla espinal, para no provocarle mayores daños o agudizar el trauma cervical o craneano”.

Precauciones en playas y piscinas: hongos e irritación por el agua

La masiva llegada de visitantes que tienen playas y piscinas en verano, no sólo conlleva diversión y relajo, sino también algunos tips de prevención para evitar futuros inconvenientes con nuestra piel.

Al cuidado del sol con un buen protector solar o una ropa adecuada se suman algunas recomendaciones propias del contacto con el arena, zonas húmedas o el agua en la que nos bañamos.

Según explica el dermatólogo de la Facultad de Medicina de la U. San Sebastián, Francisco Chávez, las infecciones que usualmente se pueden adquirir en la época estival “son más bien las infecciones micóticas, por hongos”. No obstante, advierte “no hay que confundirse. No por ir a la playa o la piscina me voy a contagiar de hongos. Lo que produce el contagio especialmente en los pies es contactar la zona cutánea en áreas donde hay circulación de muchas personas. El hongo no está en la arena o el agua, sino básicamente en la superficie donde circula mucha gente: camarines, duchas o baños. Por eso la manera de prevenirlo es básicamente a través del uso de chalas, sandalias o algún elemento que aísle el contacto de los pies con el suelo”.

Precisa que las contracciones de cloro que tiene el agua en las piscinas, por ejemplo, “impiden absolutamente la proliferación tanto bacteriana como micótica, por ende esa no es la vía de contagio. Básicamente las infecciones contagiables en verano son las micosis y en los pies”.

Respecto al contacto con el agua de mar o piscina de aquellas personas con piel sensible, Chávez asegura que “normalmente quienes tienen piel sensible lo tienen a cualquier tipo de agua: clorada de la ducha, de piscinas o del mar. En las tres circunstancias, si se mantiene sumergible dentro del agua por periodos prolongados (10 a 15 minutos) va a sufrir una irritación de la piel, ya que esta tiende a resecarse y posteriormente se irrita y pica. La recomendación no es solo para el agua de mar, sino que en general las personas de piel sensible no deben estar mucho rato bajo el agua. Sí pueden hacerlo varias veces pero por periodos cortos”.

Como precaución, a quienes se irritan fácilmente con el agua les recomienda “lubricarse y humectarse la piel; usar cremas humectantes corporales diarias, ojalá no solamente en el verano sino durante todo el año”, puntualiza el dermatólogo.