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Académico de Ambiental gana proyecto para reforestar zona afectada por incendio de Colliguay

Iniciativa desarrollada por Javier Arancibia integra trabajo de estudiantes de la carrera, habitantes y escuelas del sector, junto a Conaf, Indap, Sernatur  

“Restauración ecológica y social de ecosistemas afectados por incendios forestales en la localidad de Colliguay”, es el nombre del proyecto dirigido por el académico Javier Arancibia de la Escuela de Ingeniería en Medio Ambiente, que acaba de ganar un Fondo de Protección Ambiental, del Ministerio de Medio Ambiente, por un total del cuarenta y ocho millones de pesos, iniciativa que se ejecutará entre marzo de 2018 a marzo del 2019.

Según explica el académico, el objetivo del proyecto “es ayudar a la naturaleza en sus procesos de reparación de los efectos causados por los incendios forestales en la vegetación nativa y en la fauna. Vamos desarrollar una reforestación, junto con generar tres viveros que comenzarán a recolectar semillas para restaurar ecosistemas afectados por incendios forestales, en especial los ocurridos en 2016. Vamos a trabajar con especies como Quillay, Maitén, Peumo, Boldo, Puya, Espino, Tralhuén y el Colliguay que es propio de la zona y da el nombre a la localidad”.

Para tales efectos, el proyecto considera la participación de los habitantes, el Grupo para la Salvaguarda del Patrimonio Natural y Cultural, la escuela Delfina Guzmán del sector, junto a estudiantes de la carrera de Ingeniería Ambiental UV y a entidades como Indap, Sernatur y Conaf, ésta última que entregará más de tres mil árboles para el desarrollo de la iniciativa.

Nueve hectáreas

Javier Arancibia, desarrolla la línea de restauración ecológica y es director del Magíster en Gestión Ambiental. Sobre el proyecto explica que buscan “reforestar el 10% de lo quemado, que son alrededor de nueve hectáreas, porque en total son 90 hectáreas afectadas por los incendios. Hemos ido muchos años a Colliguay con los estudiantes a realizar estudios de ecología y  biodiversidad, porque es un lugar relativamente prístino que conserva fauna y vegetación nativa”.

De hecho en 2007 el mismo profesor desarrolló un proyecto para dar cuenta de la biodiversidad y declararlo sitio prioritario. “La comunidad está preocupada por que la entrada principal es el turismo, junto con la generación de miel y vela. Lamentablemente la quema de vegetación afecta a esos dos sectores productivos, por eso mismo queremos incorporar a la comunidad para que se hagan cargo de la reforestación y de la mantención de los viveros, para luego continuar con el seguimiento, monitoreo y cuidado de los árboles”.

Según explica Arancibia, “lo primero es generar los viveros que vamos a comprar, al igual que todo el insumo que está dentro del proyecto. Iremos con los alumnos a plantar semillas y junto con eso se desarrollarán jornadas de capacitación a la comunidad para tratamiento del fuego con especialistas de Conaf, seguido de conferencias de educación ambiental por parte de académicos de la Escuela de Ingeniería en Medio Ambiente UV; charlas de turismo sustentable a cargo de Sernatur y prácticas agrícolas en la producción de miel con Indap”.

Reforestación

El académico agrega que “después del periodo de lluvias comenzará la reforestación. Para eso nos ayuda Conaf con los árboles que serán llevados desde Peñuelas a Colliguay, con todo el tratamiento que eso implica en base al aporte de ingenieros agrónomos y ecólogos que forman parte del proyecto, junto a la presencia de estudiantes de la carrera de Ingeniería Ambiental UV”.

“Queremos reestablecer lo que había, recomponer los ecosistemas nativos de bosques esclerófilos y matorrales xerófilos, ya que estos dos ecosistemas fueron afectados, incluso llegando a la orilla del estero, el cual también es importante rehabilitar”, explica.

Arancibia añade que “en cuanto a la flora, las especies que componen tanto bosques esclerófilos como matorral xerófilo, Conaf nos hará entrega de especies como Quillay y Molle, nosotros vamos a comprar Puya, porque hay pocos viveros que las reestablecen y esperamos plantar Peumo generado por nosotros”.

“La restauración ecológica es una de las líneas de investigación que desarrolla la Escuela de Ingeniería en Medio Ambiente UV, de la cual estoy a cargo. Hacemos convenios con algunas instituciones, sectores y localidades que tienen problemas ambientales, desarrollando gestión desde el punto de vista de la restauración. Hemos trabajado en la restauración de ríos y esteros y ahora vamos a trabajar en restauración post incendio de Colliguay, lo cual nos tiene muy motivados”, agregó.

Trabajo comunitario

Uno de los objetivos del proyecto, señala Arancibia, es “incorporar a la comunidad en los Fondos de Protección Ambiental. Es necesario involucrar a la localidad y sus habitantes, los colegios, los estudiantes universitarios y a instituciones públicas para trabajar de forma conjunta en temas de ecología y biodiversidad”.

El equipo de trabajo está integrado por los académicos Jairo Valencia en la dirección, junto a Arancibia; Ociel Cofré, director de la Escuela de Ingeniería en Medio Ambiente UV, en el tema de residuos, junto a la profesora Yenny Olivares en gestión ambiental; José Escares, técnico ambiental y Denis Pinto, ingeniero ambiental, todos de la UV. El equipo lo completan el agrónomo Julio Guzmán y el ecólogo Sergio Zunino, junto a estudiantes de la carrera de Ingeniería Ambiental UV.

Reforestarán cerro Renca para fortalecer cohesión en la comuna

Iniciativa de la carrera de Trabajo Social de la Universidad San Sebastián, contempla una campaña de plantado de especies y acciones de concientización acerca de la prevención de incendios y la construcción de un entorno amigable.

Una veintena de estudiantes de primer y segundo año de la carrera de Trabajo Social de la Universidad San Sebastiánsede Santiago, está iniciando un arduo trabajo junto a vecinos del cerro Renca y la Corporación Cultiva, a través del proyecto “Fortaleciendo la cohesión social y el sentido comunitario en barrios vulnerables de Santiago”, liderado por el académico Guillermo Sanhueza.

Para nosotros, lo interesante es el proceso comunitario que se va a ir gestando. Haremos diagnósticos con los vecinos, puerta a puerta y capacitación a monitores; concientizando a la comunidad sobre los incendios y cómo prevenirlos y la importancia de la reforestación, entre otras acciones”, detalla Sanhueza.

En este sentido, la Universidad San Sebastián está entregando un servicio adicional al trabajo que realiza con gran éxito la Corporación Cultiva en diversas comunidades, desde hace años. “Nos están ayudando a hacer un diagnóstico de la percepción que tiene la población que vive en las cercanías del cerro sobre la reforestación que se está desarrollando, y sobre el conocimiento que tienen (o no) de las causas de incendios forestales que se producen allí, así como de la valoración que le otorgan a las áreas verdes”, explica Alejandra Millán, coordinadora de Cultiva.

Este aporte significa una campaña de concientización en la población sobre acciones para prevenir los incendios, como relevar la importancia de no botar o quemar basura y advertir del peligro que representan las fogatas en el lugar. Además, se está realizando un proyecto de la reforestación en conjunto con estudiantes de los colegios de Renca, comuna donde ya cuentan con 30 hectáreas replantadas.

Con esto se espera que la comunidad fortalezca su tejido y cohesión social para que existan menos probabilidades de delincuencia y tráfico de drogas; que haya más control social informal y se genere un ambiente de mayor desarrollo humano, entre otros beneficios.

Plantar vida, comunidad y conocimiento

En las actividades diarias, esta intervención “tiene componentes académicos, de acción social, de convocatoria y relación con la comunidad, aplicando herramientas de investigación social para resolver o diseñar estrategias de intervención. Y esto, como insumo, influye en la toma de decisiones del día a día de trabajador social”, describe el académico. Así, los estudiantes aplican en terreno lo que no se aprende en los libros y que ejercerán durante su vida profesional.

Las actividades se extenderán durante todo el primer semestre, unas cuatro horas semanales, con proyecciones de que se replique a través de las distintas generaciones de la carrera.

Marcela Díaz, vecina de Renca y miembro del consejo de medioambiente APU Renca –que buscan constituir como asociación cultural–, agradece el apoyo de la Universidad San Sebastián, tanto como de la Corporación Cultiva. “Siempre se necesita de profesionales que nos ayuden a la construcción de programas que nos permitan empoderarnos de nuestro espacio. Por eso, como comunidad, estamos agradecidos por el apoyo”, dice.

Uno vive en la comuna y hay un vínculo de apego ancestral con el cerro, existe la necesidad de protegerlo, de que constantemente esté siendo reforestado. Para muchos de nosotros, el cerro es como el patio de la casa”, agrega la renquina.

Al respecto, la estudiante Juanita Vásquez, asegura que su motivación está en “participar con la comunidad, ya que hoy no en todos los sectores se cuenta con áreas verdes. Creo que es muy importante para el desarrollo de los niños, por ejemplo. Lo que nos motiva es ir a ayudar y cambiar un poquito la realidad de las personas”.

Por su parte, Paloma Méndez, de segundo año de la carrera, tiene como parte de sus expectativas el “obtener la experiencia del trabajo en terreno, ya que es súper positivo que la Universidad y la Escuela nos apoyen desde los primeros años a realizar este tipo de actividades, entregándonos una educación teórica y práctica, haciendo más dinámico el aprendizaje y formándonos mejor como profesionales”.

Fuente: USS