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Simulador de terremotos más grande de Sudamérica llega a la Universidad de Santiago

  • Para hacer ensayos a gran escala, simulando el efecto de sismos en edificaciones con el objetivo de innovar y mejorar los sistemas de construcción actuales, un equipo de la Universidad de Santiago liderado por el académico del Departamento de Ingeniería en Obras Civiles del plantel estatal, Dr. Erick Saavedra, importó este equipamiento desde Estados Unidos.
  • La estructura consta de una plataforma cuadrada de acero que será soportada por una masa de hormigón de 10 metros de largo, 10 de ancho y 3 de alto. Se espera construir este soporte en el corto plazo, para que la mesa vibradora pueda entrar en funcionamiento lo antes posible. Según el Dr. Saavedra, la implementación del equipamiento constituirá un primer hito en la formación de un centro de investigación en el área de los sismo.
  • “La idea es que podamos colaborar con otras instituciones del país, porque es un proyecto bastante interesante, nos implica desafíos y nos está posicionando en un muy buen nivel internacional”, destaca el Dr. Saavedra.

El simulador de terremotos más grande de Sudamérica llegó a principios de mes al Departamento de Ingeniería en Obras Civiles de la Universidad de Santiago de Chile. Se trata de una mesa vibradora sísmica importada de Estados Unidos, cuyas dimensiones son  tres metros de largo, tres de ancho y dos de alto. Esta mesa cuadrada de acero será soportada por una masa de hormigón de 10 metros de largo, 10 de ancho y tres de alto.

“Que sea la más grande nos permitirá realizar ensayos experimentales a una escala mayor. Así, podremos reproducir o simular el efecto sobre grandes edificaciones y proponer nuevos e innovadores sistemas constructivos”, explica el subdirector del Departamento de Ingeniería en Obras Civiles del plantel estatal, Dr. Erick Saavedra.

El también investigador principal de los tres proyectos que permitieron contar con este equipamiento detalla que la plataforma, cuyas bombas hidráulicas recibirán instrucciones por computador, también servirá para realizar estudios de fatiga en construcciones, de vibraciones en estanques, de conexiones y en producción de daños a estructuras de hormigón, madera y acero.

Las bombas hidráulicas tienen una capacidad de 100 caballos de fuerza y les darán movimiento a los tres pistones del equipo a través de presión y aceite. Se estima que la estructura completa pese 10 toneladas y soporte estructuras de más de 15, las cuales serán sometidas a una alta aceleración. Para que la estructura comience a funcionar, se espera construir la masa de hormigón, que rodeará la mesa y que servirá para soportar movimientos veloces y fuertes, en el corto plazo.

“Tenemos que construir el soporte y para eso estamos gestionando permisos municipales y la licitación”, insiste el Dr. Saavedra, quien señala que esta importación constituye un primer hito hacia la creación de un centro de investigación en materia de terremotos. “La idea es que podamos generar colaboración con otras instituciones del país. Es un proyecto bastante interesante, nos implica desafíos y nos está posicionando a un muy buen nivel internacional”, destaca.

Sumando los aportes de las tres iniciativas que permitieron traer esta estructura, el costo del simulador fue de $500 millones, apunta el Dr. Saavedra, líder de los tres proyectos que permitieron contar con la mesa (Fondecyt Regular 114045 “Advanced Modelling of Ductility and Damage in Mass Timber Structures by Computational Homogenisation”; y Fondequip EQM160124 “Fortalecimiento de la investigación en ingeniería a través de la adquisición de una mesa vibradora para el estudio del comportamiento sísmico y vibraciones de estructuras de gran escala», ambos financiados por Conicyt; y un proyecto de similares características a este último, pero financiado por Ingeniería 2030).

Finalmente, el académico destaca el Grupo de Estructuras que ha apoyado desde sus inicios este proyecto. El equipo lo componen los académicos del Departamento de Ingeniería en Obras Civiles Dr. Sergio Yáñez, Dr. Juan Carlos Pina y Dr. Carlos Guzmán. “Hace años, comprometí recursos para comprar una mesa vibradora sísmica que era pequeña, porque no alcanzaba para más, pero luego me adjudiqué un segundo proyecto Conicyt. De ahí en adelante, apalancamos recursos importantes para comprar un equipo de mayores dimensiones, como este”, resalta.

Compararán reconstrucción entre el 27F y los incendios forestales en el Maule

Proyecto adjudicado por el Centro de Estudio de Desarrollo Regional (CEDERE) de la Universidad Católica del Maule que se desarrollará este 2018.

La Universidad Católica del Maule (UCM), a través de su Centro de Estudio de Desarrollo Regional (CEDERE) se adjudicó el proyecto del programa Chile de Todas y Todos, del Ministerio de Desarrollo Social, denominado “Sistematización del Proceso de reconstrucción post incendios Forestales en la Región del Maule”.

Dicho trabajo que inicia este mes y se extenderá hasta septiembre, se ejecutará en alianza con el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (MINVU) y la Fundación para la Superación de la Pobreza, instituciones con las cuales la Facultad de Ciencias Sociales y Económica (FACSE) de la UCM, mantiene un vínculo en los últimos años.

“Busca reconstruir una línea de tiempo, viendo los hitos, y a partir de este primer análisis, poder compararlo con lo que pasó el 27F de 2010, analizando cómo han actuado las instituciones, las comunidades, las organizaciones y tratar de aportar análisis para generar un conjunto de aprendizaje”, indicó Stefano Micheletti, coordinador del CEDERE UCM y quien lidera el proyecto.

La postulación al proyecto nace a partir del trabajo que la FACSE ha realizado durante los últimos años sobre análisis de proceso de reconstrucción post terremoto, tema que permitió además de generar publicaciones de corte científico, el plantear mejoras y recomendaciones a las políticas públicas frente a situaciones de desastre.

Micheletti, quien aseguró que el estudio dialogará también con el Centro de Estudios Urbano Territoriales (CEUT) de la UCM en la materia, señaló que “lo veo como un proceso acumulativo, que tiene sentido si uno lo mira con perspectiva histórica. Nos interesa seguir aprendiendo y compartiendo los aprendizajes con los actores mencionados, que sin duda se verán expuestos en el futuro a situaciones similares, algo que es asumido”, dijo.

Hipótesis

El académico UCM recalcó que en la medida que el Estado se hace más presente y protagonista del proceso de migración, más atención existe en aquellos aspectos que tienen relación con el tejido social, con las comunidades.

“Por eso nos interesa realizar una especie de comparación dentro de lo posible, entendiendo que son catástrofes y envergadura distintas. Santa Olga fue un emblema, ya que fue el único que sufrió daño de manera total, pero hay muchos casos más dispersos que son interesantes de analizar”, recalcó Micheletti.

“Desde nuestra experiencia nos gustaría construir aprendizajes que fueran insumos reales para las políticas públicas de nivel local y nacional”, complementó.

Finalmente, el coordinador del CEDERE destacó el gran despliegue y trabajo que la UCM realizó post terremoto, el cual permitió que fuese contraparte en la etapa de diagnóstico con las autoridades de Gobierno designadas por la Presidenta Michelle Bachelet.

“Permitió un plan de cierre del proceso de reconstrucción, estableciéndose un circuito virtuoso sobre cómo los aprendizajes que se levantan con y desde las comunidades a través de la investigación académica terminan impactando en las políticas públicas, que es lo que buscamos siempre”, concluyó Stefano Micheletti.

Seminario internacional reúne el 10 11 de mayo a expertos chilenos y extranjeros

Investigadores de universidades del país, así como del extranjero, centraron la mirada en las zonas costeras de Chile, a lo frágil que en los últimos años se han vuelto frente a fenómenos naturales de impacto como las marejadas y tsunamis, el cambio climático y el crecimiento inmobiliario.

Seminario Internacional sobre “Riesgos de origen natural, antropización y sustentabilidad de la zona costera” es el encuentro que desde el miércoles 10 y hasta el jueves 11 de mayo organiza el Consejo de Rectores de Valparaíso y la Pontificia Universidad Católica de Chile en la Universidad Técnica Federico Santa María.

En este contexto el académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Playa Ancha, Manuel Contreras, sostuvo que es preocupante lo que ocurre en la conurbación Valparaíso-Viña del Mar.

“Hay 45 establecimiento educacionales que están en riesgo de inundación -entre universidades, centros técnicos, liceos, Teletón y jardines infantiles-, y les ha quedado claro que en los últimos 10 eventos hemos tenido mucha suerte, porque han ocurrido en feriados o en horas no laborales. No hemos sufrido terremotos ni tsunamis en días en que los niños están en clases”, explicó el académico.

Contreras desde 2010 realiza estudios multidisciplinarios junto a estudiantes tesistas de la UPLA e investigadores de otras casas de estudios, sobre la “Vulnerabilidad frente al cambio climático y tsunamis, de servicios de emergencia y establecimientos educacionales en la zona costera”.

La educación y la planificación urbana son factores relevantes en la ocupación de la zona costera, situación que no ha ocurrido al observar que las principales compañías de bomberos, por ejemplo, se emplazan en el área de inundación. “Además muchos de los establecimientos que podrían hacer evacuación vertical, no lo tienen contemplado. Lo que está claro es que es un mito que Valparaíso es antitsunamis”, sostiene Contreras.

Democratizar el acceso al conocimiento

Respecto de este tipo de seminarios Marcelo Lagos, director  del Laboratorio de Investigaciones y Tsunamis de la PUC, expresó que  siempre es importante democratizar el acceso al conocimiento sobre temas relacionados con la gestión de riesgos de desastres y cómo convivir de forma más segura en localidades costeras.

“El desafío pasa por cómo esta información de experiencias nacionales y extranjeras es integrada de manera razonable y adecuada en la convivencia con riesgos sustentables, amenazas de terremotos, tsunamis, marejadas y fenómenos que permanentemente afectan nuestras costas”, precisó Lagos.

En opinión de la directora nacional de Obras Portuarias, Antonia Bordas, en estos encuentros se genera información que esperan se traspase  hacia la comunidad. “Como Ministerio de Obras Públicas hemos trabajado en las emergencias de los últimos años, donde los costos de recuperación de los espacios costeros han superado desde  2015 a 2017 los 2.500 millones de pesos, solo en obras de emergencia, ni siquiera de reconstrucción. Entonces es necesario plasmar lo que aquí se comparte en políticas para disminuir la vulnerabilidad en las zonas costeras de Chile.”

El caso de Valparaíso

Los terremotos y tsunamis no tienen un horario definido, por lo tanto la situación puede ser muy compleja, en horario hábil de colegios y trabajo – explicó el geógrafo Lagos.

“Valparaíso en sí es una ciudad compleja, su tramo urbano, antigüedad y mantención, especialmente del casco histórico, hace que en un proceso de evacuación pueda ser un proceso complejo, y lo vimos en el temblor 6,9º Richter del 24 de abril. Sin embargo -agrega el experto- hay que destacar que la visibilidad que han tenido terremotos y tsunamis en las últimas décadas en Chile, han hecho que la comunidad costera tenga conductas de autocuidado que nos hace pensar que las personas rápidamente evacuará a zonas de seguridad”.

 

Fuente: UPLA

Terremoto de Chiloé fue similar a la réplica más fuerte del gran sismo ocurrido en Iquique en 2014

Sismólogo de la UCN aporta nuevos antecedentes sobre el movimiento telúrico que afectó al archipiélago en el sur de Chile.

En cuanto a magnitud, el sismo que afectó a Chiloé el pasado 25 de diciembre fue similar a la réplica más fuerte que tuvo el terremoto de Iquique en 2014. Así lo manifestó, para contextualizar, el geólogo de la Universidad Católica del Norte (UCN), Dr. Gabriel González, al momento de ser consultado por las características del fuerte movimiento telúrico que tuvo su epicentro en la localidad de Melinka, en la Región de Aysén.

El experto del Departamento de Ciencias Geológicas de la UCN explicó que se trató de un típico terremoto de subducción. “Este tipo de movimientos son frecuentes en el país, en una zona que va desde el extremo norte de Chile hasta la zona de la Península de Taitao, por el sur”.

El investigador precisó que el de Chiloé fue un terremoto con un área de ruptura equivalente a la mitad del sismo de Tocopilla del año 2007. Asimismo, agregó que con su magnitud de 7,6 en la Escala de Richter,  es considerado como “moderado” en comparación a otros registrados en el país.

Añadió que el terremoto de Chiloé se registró en un área de 60 kilómetros de largo por 30 de ancho. Tuvo una ruptura muy acotada, con un punto máximo de desplazamiento de cinco metros, ocurrido a unos 30 kilómetros de profundidad. No obstante, añadió que este sismo es el más fuerte registrado en la zona desde el gran terremoto que en 1960 afectó a Valdivia y grandes zonas del sur de Chile. “Este sismo liberó una carga de energía retenida por más de medio siglo”, precisó el científico de la UCN.

TSUNAMI

El académico indicó que por su magnitud moderada, por registrarse muy cerca de la línea de costa y por la profundidad de su ruptura, el terremoto de Chiloé no generó un tsunami observable por las personas y que solo fue registrado instrumentalmente.

También dijo que, por sus características, no produjo daños materiales o de infraestructura considerables. Lo anterior es importante, ya que en la zona se inició la construcción del que será el puente más grande y caro de la historia de Chile y que unirá la Isla Grande de Chiloé con el continente. “En la zona se ha trabajado en la caracterización de un sismo de gran intensidad, y existen estudios geotécnicos que permiten adelantar que una estructura de estas características debería resistir el movimiento fuerte asociado a un futuro terremoto”, concluyó el Dr. González.

Fuente; UCN

Organizan seminario para abordar el peligro de terremoto, tsunami e inundaciones en el norte

Evento, abierto a la comunidad, es organizado por Cigiden, la Universidad Católica del Norte y el gobierno regional, girará en torno a los nuevos desafíos para la gestión del riesgo.

Los riesgos de desastres naturales en el norte de Chile, como terremotos, tsunamis y aluviones, y las medidas de protección e investigaciones realizadas tras los eventos ocurridos en los últimos años, así como la forma en que este conocimiento sintoniza con los esfuerzos del gobierno regional, darán a conocer en Antofagasta los expertos del Centro Nacional de Investigación para la Gestión Integrada de Desastres Naturales (Cigiden).

Este martes 9 de agosto, desde las 10:00 horas, autoridades regionales, universitarias e investigadores se darán cita en la Casa Central de la Universidad Católica del Norte (UCN) para tomar parte en el seminario “Nuevos desafíos para la gestión del riesgo: una perspectiva regional”, organizado por dicha casa de estudios superiores, el gobierno regional y Cigiden.

En la jornada, que tendrá lugar en el auditorio Andrés Sabella la UCN y que será abierto a la comunidad antofagastina, expondrán los expertos Ricardo Munizaga, director regional de Onemi Antofagasta; Rodrigo Cienfuegos, director del Cigiden y académico de la Pontifica Universidad Católica de Chile (PUC); y los investigadores de ese organismo, Gabriel González, académico de la UCN, y Cristián Escauriaza, de la PUC. Asimismo, se contará con la participación de autoridades del gobierno regional y del rector de la UCN, Jorge Tabilo Álvarez.

GESTIÓN DEL RIESGO

Los organizadores del evento buscan analizar la gestión del riesgo en el marco de las investigaciones realizadas por ese centro de investigación en el norte de Chile, en aspectos relacionados con desastres naturales tales como terremotos, tsunamis y procesos hidrometeorológicos como los aluviones de Atacama y Tocopilla en 2015.

El Dr. Gabriel González, académico de la UCN, explicó que la jornada será una instancia en que el Centro de Investigación hará una transferencia a la comunidad regional del conocimiento científico en torno a estos temas.

En el seminario se presentarán las medidas de protección de la población de Antofagasta, considerando las amenazas de aluvión y tsunami, tema a cargo de Ricardo Munizaga, director regional de Onemi.

En el encuentro, abierto a la comunidad antofagastina, se presentará el trabajo que se está haciendo en regiones, tanto desde el gobierno regional como desde el Cigiden.

“Hemos querido mostrar desde regiones lo que se está haciendo en prevención y mitigación del impacto de desastres naturales, en especial en una zona que está propensa a sufrir un terremoto de proporciones similares al de El Maule. Vamos a mostrar modelos de inundación de tsunamis producto de un terremoto que pueda ocurrir, tanto al sur como al norte de Antofagasta”, anunció el investigador.

En tanto, el director regional de Onemi, Ricardo Munizaga, enfatizó que “grandes avances en materias de gestión de riesgos han sido alcanzados en el último tiempo; el traspaso de información, análisis de las diferentes variables y el enfoque especifico que se ha dado a las amenazas presentes en la región ha contribuido en el mejoramiento continuo de estos sistemas”.

Agregó que, actualmente, las mesas técnicas constituidas como organismos e instituciones relevantes en materias de emergencias, análisis y estudios, han permitido dar pasos importantes en la gestión y, con ello, aumentar las capacidades en la prevención, atención y recuperación frente a emergencias o desastres, temas los cuales serán mostrados a la comunidad en espacios como este seminario.

Fuente: UCN

Evalúan el desempeño de estructuras industriales ante los terremotos

En la UCN, experto advirtió la falta de profesionales en esta área en el país.

De acuerdo con las nuevas tendencias en el diseño de estructuras industriales, que buscan evaluar su desempeño ante situaciones como los terremotos, el ingeniero civil de la U. de Chile y magíster por la U. de California, Berkeley, Rodrigo Music Cáceres, puso la voz de alerta ante la falta de profesionales especializados en Chile.

En la actualidad, las empresas están comenzando a exigir que se evalúen estos aspectos, sin embargo, las oficinas de ingeniería no cuentan con gente especializada, comentó el experto, quien agregó que se trata de un rubro en que la cesantía es muy baja, debido a la demanda existente.

En la Casa Central de la Universidad Católica del Norte (UCN), Music dictó la conferencia “Diseño de Estructuras Industriales. Más allá del cumplimiento de una norma”, con la idea de despertar el interés de los estudiantes de Ingeniería Civil por el tema y que se puedan especializar en el área de estructuras, considerando que Chile es un país sísmico, y donde el rubro minero es uno de los más importantes a nivel mundial.

La jornada, organizada por el Departamento de Ingeniería Civil de esa casa de estudios superiores, consideró aspectos tradicionales del diseño de una estructura industrial, uso de normas nacionales e internacionales, filosofía de diseño por desempeño, y aplicación a casos reales, entre otros temas relacionados.

ESTRUCTURAS

Las estructuras industriales se refieren a todo lo que no se puede asemejar al comportamiento de un edificio. Puede tratarse de una torre de transferencia, del enrejado para una correa transportadora, plataformas para chancadores de la minería, entre otras, que por lo general se encuentran en el rubro minero, explicó Music, quien hizo la tesis de su postgrado sobre este tema y el cual también es desarrollado en la UCN en la carrera de Ingeniería Civil.

En relación al comportamiento de estas estructuras ante los terremotos que han afectado al país, señaló que las que están ubicadas en la zona sur tuvieron muy buena respuesta en el terremoto de febrero del 2010. En este sentido, el experto valoró la norma chilena para el diseño de estructuras industriales señalando, que a su juicio, está bien confeccionada y que su correcta aplicación ha llevado a que las estructuras tengan un excelente comportamiento ante sismos de intensidades severas.

Explicó que la normativa nacional es la que rige el análisis y diseño de las estructuras, no obstante, las nuevas tendencias de diseño en el mundo no están incluidas actualmente en estas, lo cual hace necesario acudir a las normas internacionales para determinar cómo abordar estos temas, y aplicarla de la mejor manera a la realidad chilena. “La última actualización de este documento en Chile (NCh2369) fue el 2003, y en el terremoto del 2010 el rubro industrial registró un buen comportamiento estructural, por lo que no fue necesario modificarla ni introducirles mejoras. En general, la normativa chilena sísmica ha demostrado en el tiempo que es efectiva en el diseño de estructuras, pero se debe seguir mejorando en predecir de mejor manera el nivel de desempeño de una estructura ante la acción de los sismos”, precisó.

Fuente: UCN

Académico UPLA realiza importante investigación en torno al terremoto de Ecuador

Comunidad internacional de especialistas y autoridades ecuatorianas esperan los resultados para mejorar normas de construcción y planes de emergencia.

En pleno proceso de sistematizar la información a fin de dar a conocer a la comunidad internacional especializada los indicadores más importantes del terremoto ocurrido en Ecuador en abril de este año, se encuentra el académico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Playa Ancha, Mg. Manuel Contreras López.

El académico formó parte del primer equipo internacional autorizado para entrar a la zona cero, es decir, a la provincia de Pedernales, gracias a las gestiones realizadas por la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí, ULEAM, institución que mantiene un convenio de colaboración con la UPLA para la realización de un estudio de cambio climático en el litoral de Chile Central, la Antártica y el Ecuador.

De acuerdo a lo informado por el académico “existe bastante interés en Ecuador y en la comunidad internacional por conocer cuáles fueron las aceleraciones que tuvo ese sismo. Lamentablemente, Ecuador  no ha compartido con la comunidad internacional las mediciones y datos de este movimiento, además existe la duda si los sismógrafos estaban funcionando en ese momento, por lo tanto, nuestra investigación podría ser el único registro que existiría en el lugar, de hecho los datos recogidos en Manta son de acceso libre y lo hemos compartido con varios especialistas”.

EL trabajo en terreno en Ecuador fue muy exhaustivo, a la misión de levantar los datos de los acelerógrafos se sumó un trabajo de campo de casi 3 mil kilómetros dentro del territorio visitando esencialmente las zonas más comprometidas con el sismo. “Tuve la colaboración de 18 estudiantes de la ULEAM. Para tener una idea, nuestros colegas ecuatorianos  habían logrado en estos dos meses levantar información de 500 edificios afectados por el terremoto, nosotros en  días levantamos información de 2.700 edificios adicionales, quintuplicando  el esfuerzo que se había hecho. Eso es producto de la experiencia que hemos adquirido en Chile de cómo hacer estas cosas”, puntualizó Manuel Contreras.

Esta información es extremadamente relevante en términos de ingeniería y permite comprender cuáles fueron las fallas, comparar tipologías de suelo y daños. Lo anterior, permitirá cumplir con la siguiente etapa: levantar mapas de afectación y curvas de fragilidad.

Sobre la realidad local: Valparaíso.

Ecuador, Colombia, Perú, Chile, están emplazados en uno de los lugares más sísmicos del planeta.  En Chile, en promedio, cada 5 o 6 años, ocurre un terremoto importante y eso se explica únicamente por la longitud del país. Tenemos registrado instrumentalmente el terremoto más grande en la historia: 9,5 de Valdivia. En este contexto, la preocupación del académico Contreras es por los fenómenos que ocurren en la zona costera,  es decir, lo que se conoce típicamente como la zona de subducción, donde se junta la placa de Nazca con la sudamericana.

Cada vez que ocurre un terremoto en esta zona de subducción, explica el académico, en un segmento importante, se activa, en teoría, los segmentos adjuntos. Por ejemplo, en 2010 tuvimos un terremoto que partió en la octava región y terminó en la sexta.  Inmediatamente se activó un segmento más al norte y tuvimos un terremoto un mes después,  el 11 de marzo, frente a Pichilemu.  Ahora el 2015, cuando ocurrió el  terremoto en Coquimbo “ inmediatamente uno puede pensar que se activan los segmentos o que están más al norte como el de Copiapó o más al sur como  Valparaíso o San Antonio y termina más o menos en La Ligua o en Los Vilos. Entonces, existe una preocupación real de que en los próximos años  nuestra región sea afectada por un terremoto importante, nadie con seriedad puede decir cuándo va a ocurrir, lo que sí tenemos certeza es que se ha acumulado energía   y lo más probable es que sea un terremoto que genere un tsunami, entonces el llamado siempre es a  estar preparado”.

En este sentido, la línea de investigación desarrollada por Manuel Contreras es respecto del  emplazamiento de colegios, bomberos, los servicios de salud, carabineros, etc., por lo que ha elaborado índices para mostrar cuáles son las comunas  más vulnerables a este evento y cuáles están mejor  protegidas. “Vivimos en un lugar peligroso, pero eso no implica un llamado al pánico,  porque es algo extremadamente normal;  el llamado es a mejorar nuestra construcciones y planificar la ubicación de  lugares sensibles, es decir, de todos los servicios que deberían responder a un fenómeno de esa magnitud. El rol de las universidades estatales como la nuestra, es justamente, advertir sobre estos peligros y dar alternativas de solución”.

Para el especialista, en Chile, claramente, hemos aprendido la lección. Desde 1939, terremoto de Chillán, hasta nuestros días, los grandes movimientos sísmicos van menos pérdidas de vidas  y daños estructurales, principalmente porque se cambió la norma de construcción y hoy es mucho más estricta. La mayor prueba la tuvimos el año 2010 donde sólo un edificio colapsó y más de un tercio de las víctimas se produjo por el tsunami, en un zona donde habitaba casi el 80 por ciento de la población del país.   “De  hecho fue un tsunami pequeño. Los tsunamis al igual que los terremotos tienen  grados que van en este caso de -1 al 5 y el tsunami del 2010 fue de grado 1, o sea, entre los más bajos posibles. Para dar una en perspectiva, por ejemplo, el de Japón fue grado 4. Tengo la impresión que en Chile tenemos la visión de usar cada uno de estos desastres como un aprendizaje, lo que lamentablemente no ocurre en Ecuador, y ese fue el mensaje que  traté de entregar, la curva de aprendizaje y de lecciones debe ser igual para todos”.

Fuente: UPLA

Psicólogas UC de Centro del Buen Trato viajaron a Ecuador post terremoto para transmitir experiencia de apoyo en Chile

Las académicas de la Escuela de Psicología UC, Ana María Aarón y Andrea Machuca llegaron hasta Guayaquil, invitadas por la Universidad Casa Grande para realizar talleres a los orientadores sociales que se encuentran brindando los “primeros auxilios psicológicos” a la comunidad afectada por este desastre natural que ya registra más de 650 personas fallecidas.

Hace un mes y medio, Ecuador sufrió un terremoto 7,8 grados Richter, que a la fecha registra más de 600 personas fallecidas y decenas de desaparecidos, a la vez han ocurrido más de 1.600 réplicas, lo que ha mantenido a la población de ese país con altos niveles de estrés. En este contexto, académicas de la Escuela de Psicología UC, representantes del Centro del Buen Trato, viajaron a Guayaquil para desarrollar talleres y capacitación a los profesionales que se encuentran brindando apoyo a la comunidad.

Se trata de Andrea Machuca y Ana María Aarón, quienes fueron invitadas por la Universidad Casa Grande de Guayaquil y se reunirán con representantes de ONU Mujer y de la Oficina de la Infancia de Ecuador para transmitir la experiencia de apoyo vivida en Chile tras el terremoto de 2010. “Muchos de los operadores sociales que están en terreno, principalmente en las costas afectadas, son también damnificados, por lo que queremos realizar un aporte solidario a través de nuestro conocimiento”, señaló Aarón, quien explicó que tras el desastre ocurrido en Chile, el centro desarrolló una serie de estrategias para intervención en crisis, lo que incluyó la publicación “Cuando la tierra se movió”, orientado a que los niños puedan superar los efectos traumáticos de la tragedia.

Por el momento, explicó Aarón, los profesionales que se encuentran en Ecuador están realizando los llamados “primeros auxilios psicológicos”, que consisten en instancias de contención y escucha de relatos particulares, además de la labor de reconexión con redes de apoyo. “La gente está muy afectada y ellos están menos preparados que nosotros para enfrentar estas situaciones”, aseguró la académica, quien participó activamente con el Centro del Buen Trato para apoyar a las víctimas del 27-F.

Fuente: PUC

Jóvenes USS colaboraron con la zona golpeada por terremoto en Coquimbo

Tres escuelas de la localidad de Canela albergaron la alegría y esfuerzo de los jóvenes sebastianos, en sus Trabajos de Verano USS 2016, quienes aportaron tanto con trabajos de infraestructura como con entretención y enseñanzas para los niños.

Más de sesenta representantes de la Universidad San Sebastián, sede Santiago, fueron partícipes activos de una nueva versión de los Trabajos de Verano USS, organizados por la Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAE), que este año se dedicaron a colaborar con la localidad de Canela, pueblo de la Región de Coquimbo que fue epicentro del terremoto del pasado 16 de septiembre de 2015, que alcanzó 8,4° Richter.

Así, durante ocho días, los estudiantes de las más variadas facultades USS, se organizaron para aportartanto en infraestructura como con juegos y enseñanzas para los niños de las escuelas La Parrita, Los Pozos y Gabriela Mistral.

“Escogimos Canela porque sabemos que sufrieron un golpe bastante grande tras el terremoto y quisimos entregar nuestro granito de arena como universidad. Nos sentimos súper orgullosos de los estudiantes que llegaron y felices porque la gente de la zona ha sido muy amable. Todos han sido muy motivados en pos de dejar una huella en los niños –principalmente- y en la comunidad en general”, comentó Nayareth Fernández, coordinadora de organizaciones estudiantiles de la DAE.

Además, el director de Educación Municipal de Canela, Juan Soto, destacó la iniciativa de la USS por el nivel de aporte que significa para la comunidad: “Es un incentivo muy importante para nuestra gente, para que vean que hay jóvenes preocupados de solidarizar con los sectores del país que son más vulnerables. Es fantástico, porque además del afecto y cariño, también están entregando un aporte material que es igualmente importante”.

“Este año se quiso empoderar a los estudiantes USS y darles roles. Por ejemplo, yo soy la coordinadora social, donde hacemos unas mini vacaciones a los niños en estos diez días, para sacar a los niños de la realidad en la que viven, como el pánico a un nuevo terremoto. Hacemos dibujos, concursos, pinta caritas, entre otros”, dijo Claudia Monsalve, estudiante de cuarto año de Derecho, quien además es coordinadora social de la Federación de Estudiantes USS y estuvo en el colegio Gabriela Mistral.

“En el área de construcción nos concentramos en crear un juego con varias secciones y puntos fijos, como columpio, sube y baja, además de basureros y bancas, entre otros. La DAE nos entrega un prototipo de juego, el cual podemos modificar e innovar. Este año hicimos un muro y un puente colgante dentro del gran juego. En las comunidades tenemos harta diversidad de estudiantes, tanto humanistas como del área salud o ingenieros, entonces entre todos aportamos con nuestras miradas diferentes”, explica Stephanie Pastén, estudiante de Educación Diferencial, encargada del área construcción en Los Pozos.

Por su parte, Susana Bugueño, encargada del colegio Gabriela Mistral, vio de cerca el trabajo de los estudiantes sebastianos. “Ha sido una experiencia muy bonita, porque los chiquillos, a pesar de todas las inclemencias, como la falta de agua, han sabido ingeniárselas para salir adelante. Aquí no había mucho donde los niños pudieran recrearse y ahora tienen un juego muy bonito”, detalló.

“Nos hemos juntado a pintar, hemos hecho cocadas y muchas cosas más. Me gusta el verano así, porque los otros años prendo la radio, cosas así. Estar aquí con mis amigos me gusta y los juegos son bacanes”, contó Ángela Rojo Henríquez (10 años), quien participó de las actividades USS.

“Es primer año que participo, pero es realmente enriquecedor y recomendable. Todos debieran vivir esta experiencia alguna vez, porque los trabajos que se hacen, realmente son valorados por las personas de la comunidad”, mencionó Robinson Olivares, estudiante de  tercer año de Enfermería, quien fue jefe de comunidad en la Escuela La Parrita.

También estuvo presente la Facultad de Ingeniería y Tecnología. Entre ellos, destacó Sebastián Devia, estudiante de Ingeniería Civil en Minas, quien ya cumple con su quinto trabajo voluntario USS. “La gratitud de los niños es lo que más me llena. Un juego para nosotros puede ser tan simple y fácil de hacer, pero para los niños significa una gran alegría”, manifestó desde el colegio Los Pozos.

“Es muy bueno lo que están haciendo. Ellos vinieron a hermosear la escuela, porque no tenían juegos. Además, los chicos aprendieron cosas nuevas en los talleres de las tardes. Otros años, algunas personas venían, pero sólo hacían visitas“, mencionó Gisela Barrera, manipuladora de alimentos del jardín de Los Pozos y apoderada del colegio de dos niños de siete años.

Fuente: USS

Estudiantes USS viajan a la zona más afectada por el terremoto de 2015 para trabajos de verano

En la localidad de Canela, los jóvenes sebastianos aportarán con trabajos de infraestructura en tres escuelas de enseñanza básica, además de capacitar a la comunidad a través de operativos de salud y, por supuesto, entretener a los niños en sus vacaciones.

Sesenta estudiantes de diversas carreras de la Universidad San Sebastián, sede Santiago, viajarán a la localidad de Canela para realizar los trabajos de verano que año a año se han llevado a cabo en período estival, durante ocho días.

Así, acompañados por un grupo de ocho miembros de la Dirección de Asuntos Estudiantiles (DAE) USS, este 2016 se dirigen a Canela, la zona más afectada por el terremoto del pasado 16 de septiembre de 2015, en la región de Coquimbo, con el fin de realizar reparaciones en tres escuelas del sector y operativos de salud, entre otros. El terremoto tuvo epicentro en la zona de Canela Baja y se posicionó como el de mayor potencia en todo el mundo durante 2015, alcanzando una magnitud de 8,4° Richter. Asimismo, es el sexto más fuerte en la historia de nuestro país y el 18° a nivel internacional.

Las tres escuelas básicas rurales que serán directamente beneficiadas son La Parrita, Los Pozos y Gabriela Mistral, las cuales podrán contar con reparaciones simples en su infraestructura. De igual forma, los estudiantes sebastianos dedicarán sus tardes para entretener el verano de los niños del sector, donde están todos invitados. Para finalizar la visita, realizarán un festival en la plaza de juegos que construirán todos juntos en las respectivas escuelas.

Paralelamente a estas actividades, se llevarán a cabo tres operativos de salud, tanto de promoción como prevención: de odontología, donde enseñarán sobre limpieza bucal y correcto cepillado; de primeros auxilios, donde capacitarán a la comunidad para mantener a una persona estable hasta la llegada de los profesionales; y de fonoaudiología, donde enseñarán a respirar y hablar de manera correcta.

Previamente, los estudiantes del área salud se capacitaron en los respectivos operativos, los cuales corresponden a proyectos presentados en noviembre y que cuentan con la validación de académicos USS. Del total de voluntarios de Santiago, al menos 40% pertenecen a carreras del área salud.

Profesionales íntegros

El objetivo de estos trabajos de verano se enfoca en entregar un servicio a la comunidad, pero también para que “los alumnos conozcan las distintas realidades del país, que compartan con compañeros de distintas áreas y que sean, finalmente, profesionales más íntegros”, cuenta la directora de DAE USS, Montserrat Larrosa.

De manera transversal en las actividades a realizar, se busca potenciar diversos valores de la U. San Sebastián, tales como solidaridad y vocación por el trabajo bien hecho. “Todos los valores son llevados a cabo de manera transversal en los trabajos de verano: al compartir, trabajar en equipo, escucharse e incluso levantarse temprano”, explica.

Todas las personas de la comunidad de Canela pueden acercarse para ayudar y/o compartir con los sebastianos. “Tenemos las puertas abiertas para todo aquel que se quiera unir a nosotros”, cuenta Larrosa.

Fuente: USS