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Si va de vacaciones fuera de Chile, atento a las vacunas y enfermedades

Si va a visitar destinos turísticos en zonas tropicales o donde hay algunas enfermedades endémicas que no están presentes en Chile como la fiebre amarilla, debe tener en cuenta que hay países que exigen vacunarse para prevenir el contagio, así como el certificado que lo acredita.

Existen destinos favoritos de los chilenos, pero la posibilidad de viajar a zonas no tan tradicionales, también implica tomar resguardos para evitar contraer enfermedades como Fiebre Amarilla, Malaria, Dengue o Zika. Incluso, hay que adoptar medidas adicionales para no terminar en un hospital por haber desarrollado algún parásito por el consumo de agua o alimentos contaminados.

“La persona que va a viajar primero tiene que averiguar las exigencias que hacen los países, porque los flujos de enfermedades van cambiando. Y también considerar que hay vacunas que a veces se exigen pero que ya ha recibido en nuestro país como parte del Programa Nacional de Inmunización o en otros donde no hay vacuna, y hay que aplicar tratamiento profiláctico”, señala Claudio Figueroa, docente de la Facultad de Ciencia de la U. San Sebastián.

Agrega que “es necesario informarse si hay un brote de una patología en particular en el país de destino y para eso existen los vacunatorios del viajero especializados en este tema. Incluso hay que considerar que dentro de un mismo país, las condiciones o riesgos de enfermedades son distintos dependiendo de la zona que se va a visitar”.

Las vacunas deben ser indicadas por un médico, por lo cual al momento de adquirirlas debe llevar una receta médica y presentar su carnet de identidad. Lo ideal es colocárselas un mes antes de viajar o 14 días antes.

Figueroa agrega que no hay que olvidar que “la Organización Mundial de la Salud realiza un monitoreo permanente no sólo de las enfermedades endémicas que siempre están dando vuelta, sino también de los brotes epidémicos. Sin embargo, la responsabilidad de vacunarse es del viajero y lo que hacen las autoridades sanitarias es entregar información y recomendaciones”.

Vacunas más comunes

De acuerdo a la clasificación de las vacunas del viajero, hay algunas que son rutinarias y que ya han sido suministradas en el país de origen como Tuberculosis, Difteria, Tétanos, Meningitis, Sarampión o Influenza.

Por otro lado se establece un uso selectivo de vacunas dependiendo del destino o zona de riesgo, como ocurre con la Rabia o Varicela y también como exigencia obligatoria, por ejemplo cuando se trata de Fiebre Amarilla.

El académico afirma que a veces no es recomendable viajar a algunas zonas, cuando se trata de personas con patologías crónicas o bien mujeres embarazadas, para evitar un eventual contagio con alguna enfermedad grave. En este último caso se les pueden suministrar vacunas después de una evaluación médica, a partir de las 13 semanas de gestación.

Figueroa también recomienda a los viajeros preocuparse no sólo de los brotes de enfermedades o la presencia de vectores como los mosquitos, sino también tener cuidado con el consumo de agua y alimentos, principalmente crudos, para no padecer cuadros de gastrointestinales o intoxicaciones.  Para ello, es ideal contar con un seguro de viajes ante cualquier contingencia.

¿Qué se hace cuándo no hay vacuna?

Al respecto Figueroa señala que hay destinos en Sudamérica, Centroamérica y el Caribe “donde está el problema de las enfermedades transmitidas por mosquitos como el Aedes Aegypti, responsable de la Malaria y que también es vector de otras patologías como, Dengue y Chikungunya”.

En estos casos no existe vacuna, pero el docente del departamento de Ciencias Biológicas y Químicas de la USS indica que se tienen que usar tratamientos profilácticos, que tienen como objetivo reducir el riesgo de padecer la enfermedad y consiste en la administración de fármacos antimaláricos antes, durante y un tiempo después del viaje.

El experto agrega que también hay otras alternativas como la vacunación pasiva, pero esta se aplica en caso de personas que van a permanecer en zonas en riesgo por un período más largo, como las misiones humanitarias. “No todas las enfermedades que son transmitidas en otras partes del mundo, cuentan con vacunas y en ese caso hay lo que se denomina vacunación pasiva, que es la posibilidad de suministrar anticuerpos de una persona a otra”, para generar la inmunidad respectiva, pero eso tiene una protección acotada en el tiempo, indica Figueroa.

Asegura que “a los dos meses ya no tienes inmunidad, pero la vacunación pasiva a veces es la única solución, porque no hay otra para ciertas enfermedades. Por eso se desarrollan sueros inmunes, especialmente cuando se trata de personas que van a misiones humanitarias por desastres o catástrofes naturales”.

Día Mundial de la Tuberculosis: “una enfermedad subdiagnosticada que puede ir dañando los órganos hasta llevar a la muerte”

Este 24 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Tuberculosis, una patología que año a año suma nuevos enfermos en nuestro país. Según los últimos reportes los casos no están disminuyendo.

Aunque atrás quedaron los años en que algunos hospitales públicos de nuestro país fueron “sanatorios de tuberculosos” como el Sótero del Río en sus inicios, o el recinto de San José de Maipo, por mencionar algunos, la enfermedad aún sigue presente.

Si bien Chile constituye un país de baja prevalencia de la tuberculosis (TB), gracias a que en las últimas décadas se ha experimentado una importante reducción de las tasas de mortalidad y morbilidad “lamentablemente la velocidad de disminución de la tasa de incidencia (aparición de casos nuevos) ha caído drásticamente y se requiere replantear la forma en que se están organizando las acciones tendientes a prevenir, diagnosticar y tratar a la población afectada por esta enfermedad”, explica el experto en salud pública y director de la carrera de Medicina de la Universidad San Sebastián, Víctor Zárate.

De acuerdo al último reporte de la OMS (2016), se estima una incidencia cercana a los 3000 casos nuevos en Chile o 16 por 100.000 habitantes, considerando una población de 18 millones. En el mismo estudio se habla de que las notificaciones de Tuberculosis (TBC) en Chile para el 2015 fueron de 2.657.

Ésta corresponde a una enfermedad causada por una bacteria (Mycobacterium tuberculosis) que se trasmite persona a persona a través del aire, por ejemplo, al toser o estornudar. La importancia de esta patología es que si no es diagnosticada a tiempo, tiene el potencial de producir daño progresivo en distintos órganos, llevando incluso a la muerte.

¡Síntomas a los que hay poner atención!

En los casos que la infección por tuberculosis produce enfermedad (tuberculosis no latente, aproximadamente un 10% de los infectados), por lo general los síntomas o signos más frecuentes se encuentran en el sistema respiratorio, incluyendo: tos intensa de duración de 3 semanas o más, tos con sangre o esputo (secreción nasal) y dolor torácico.

Otras manifestaciones más genéricas de la enfermedad son debilidad o cansancio permanente, pérdida de apetito – peso y escalofríos o fiebre nocturna.

Hay que estar alerta en aquellos casos en los cuales es más frecuente que se presente tuberculosis, como individuos que hayan estado en contacto con otras personas con diagnóstico confirmado de la enfermedad o aquellos pacientes que por razones intrínsecas o extrínsecas poseen un sistema inmune debilitado.

Cada año hay nuevos casos de enfermos de tuberculosis, algo que se explica por “pesquisas tardías en los niveles secundarios y terciarios (recintos asistenciales), cuando idealmente debiese estar en la atención primaria (consultorios)”, además, existen fallas en el seguimiento de los enfermos y en el manejo de los contactos, todos hecho que atentan al progreso del país en alcanzar las metas fijadas a nivel Ministerial” explica Zárate.

A este factor hay que agregar también la inmigración. Esto porque existe un efecto que debe ser estudiado en detalle, ya que descriptivamente las mayores tasas de incidencia y mortalidad se encuentran en las regiones fronterizas del extremo norte del país, lo que se suma a un aumento progresivo de porcentaje total de casos de tuberculosis (en todas sus formas) en la categoría de extranjeros, del total de grupos de riesgo identificados por el MINSAL. Los grupos de riesgos en general son responsable de casi un 40% del total de casos, indica el experto.

¿Cómo protegerse?

El avance de la medicina, primero con antibióticos puros y luego combinados, fueron extendiéndose junto al uso  de la vacuna. El inoculante es un derivado del

bacilo de Calmette y Guérin (vacuna BCG) y existe desde hace casi 100 años y “es una de las vacunas actuales más ampliamente utilizada”, recalca Zárate.

Se ha documentado el efecto protector en niños de la vacuna BCG contra la meningitis tuberculosa y la tuberculosis diseminada. Sin embargo, no evita la infección primaria o la reactivación de la infección pulmonar latente, la principal fuente de propagación del bacilo en la comunidad.

No obstante, hasta que se disponga de una vacuna mejorada, la lucha contra la propagación de la tuberculosis deberá basarse en el uso óptimo de los instrumentos disponibles. La cobertura si bien es cierto que en los últimos años ha disminuido bajo 95% en Chile, se ha mantenido sobre el 90%.

De acuerdo a información OMS, hay más de 10 nuevas vacunas en desarrollo en fase I, II y III para prevenir la enfermedad de forma más efectiva, sobre todo en adultos, antes y después de producirse la infección por TBC.

Día mundial contra la Tuberculosis

La Organización Mundial de la Salud -OMS-  conmemora cada 24 de marzo el Día mundial contra la Tuberculosis, fecha establecida para que la comunidad tome conciencia de esta patología, a raíz de ello el Dr. Raúl Silva, especialista broncopulmonar y decano de la Facultad de Medicina de la U. Católica del Maule, comentó sobre la prevención y la realidad nacional de esta enfermedad.

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que es provocada por una bacteria llamada  Bacilo de Koch, que puede abarcar distintos sistemas del organismo pero la localización principal es el pulmón, y que por ser una enfermedad infectocontagiosa tal como dice su palabra, se transmite entre las personas.

Por ello el Dr. Silva señaló que es importante prevenirla, comentando que “a todos nosotros cuando nacemos nos ponen una vacuna BCG, la que tiene una inmunidad permanente, por lo que en Chile están todos vacunados”. Sin embargo, quienes no hayan recibido esta vacuna, son potenciales focos de infección, sobre todo si “son pacientes que están desnutridos o deprimidos inmunológicamente”, dijo el Decano de la Facultad de Salud de la UCM, quien agregó que “es muy importante una buena alimentación y tratar de evitar los ambientes muy contaminados o hacinados”.

Entre sus principales síntomas el especialista broncopulmonar comenta que  es una enfermedad que produce un decaimiento, falta de ánimo, de apetito, baja de peso y fiebre que generalmente no es tan alta, además de mucha transpiración y síntomas derivados del compromiso pulmonar como tos, expectoración (carraspeo de flemas), la que al estar avanzada puede ser con sangre.

“Chile tiene un programa muy bien delimitado”

Además de la vacuna BCG, el Dr. Silva asegura que nuestro país tiene un tratamiento muy desarrollado para combatir la tuberculosis, ya que  “se estudia a todos los pacientes que se denominen sintomáticos respiratorios, que son los que tienen tos y expectoración por más de 10 días seguidos, a los que se les hace una baciloscopía”.

En caso de estar afectado el doctor asegura que “el tratamiento de la tuberculosis esta dado por un programa de salud pública, que es un bien público porque es para todos los chilenos, el que es financiado y administrado por el estado, porque uno no puede comprar en la farmacia los medicamentos para tratar la tuberculosis. Se trata en los hospitales y consultorios a través de un programa que está muy bien delimitado”.

“Todavía hay casos de tuberculosis activa -continuó el facultativo-, yo mismo de vez en cuando estoy diagnosticando tuberculosis y uno lo que tiene que hacer es enviar a los pacientes a realizar el tratamiento. La forma de diagnosticas es sospechar el cuadro clínico, hacer algunos exámenes, dentro de ellos la baciloscopía que es el examen del desgarro de la expectoración, radiografías e imágenes”.

Fuente: UCM